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Albares defiende el diálogo con Rusia pero no descarta la vía de la disuasión


El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, resumió la posición de España respecto a la crisis entre Rusia y Ucrania en dos palabras: Diálogo y disuasión. Diálogo, que es en la situación en la que nos encontramos, para convencer a Rusia de que sus condiciones son «inaceptables» y van contra la legalidad internacional, pero también «la disuasión»,  para hacer entender al otro, en este caso Rusia, que sus acciones pueden tener un «coste masivo».

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El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, compareció en el Congreso para explicar la posición del Gobierno sobre Ucrania

Dani Duch / Propias

Albares compareció esta tarde noche en la Comisión de Exteriores del Congreso, para dar cuenta de la posición española en la crisis creada entre Rusia y Ucrania, por la intención de esta última de ingresar en la OTAN, y la oposición del régimen de Putin, que ha desplegado a miles de soldados en la frontera entre los dos países, en una actuación que a juicio del titular de exteriores «no puede considerarse defensiva».

Albares espera la misma unión de los partidos que la que hay en la UE

La comparecencia del ministro se produce un día después de la reunión de los ministros de exteriores europeos, en Bruselas, donde se alcanzó, subrayó Albares, un acuerdo entre los aliados de la OTAN y de la Unión Europea, de forma que la posición española, no sólo es la posición del Gobierno español: «Estamos completamente unidos ante esta situación de tensión», dijo Albares, y expresó su deseo que esa unidad en Europa sea también posible en España, entre los partidos.


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Como viene haciendo el Gobierno, el ministro subrayó que la primera apuesta es por el diálogo: «que es el escenario en el que nos encontramos», pero no hay que olvidar, dijo en un mensaje que parecía dirigido a los socios de Gobierno, que se han opuesto a cualquier despliegue de tropas. «Existe una situación sobre el terreno de la que no podemos desentendernos, de forma que el diálogo debe ir acompañado de disuasión», que debe tener como objetivo «hacer entender al otro que un determinado comportamiento tendrá un coste masivo, de manera que tenga incentivos para abstenerse del mismo».

Los aviones desplegados el año pasado en Rumanía lo harán este año en Bulgaria

Por eso, quiso dejar claro a todos los grupos, en especial a sus socios, que «los siguientes pasos dependen de las decisiones que se tomen en Moscú», porque «no es una situación que nosotros hayamos buscado, pero es la situación a la que tenemos que hacer frente».

Explicó que por eso, en estos días, «estamos reforzando el despliegue de nuestros efectivos en el exterior, de acuerdo con las peticiones que recibimos por parte de nuestros aliados y con respeto absoluto a las autorizaciones parlamentarias que prevé la Ley Orgánica de Defensa Nacional, con un máximo de 3.000 militares desplegados en el extranjero simultáneamente».

Las tropas españolas no se desplegarán en Ucrania, sólo en territorio OTAN

Lo que sí dejó claro el ministro es que el despliegue «se produce   íntegramente en territorio de la OTAN y no se extiende a Ucrania, que no es Estado miembro de la Alianza».

Sobre ese despliegue, Albares subrayó que es el previsto en el calendario de compromisos con la OTAN, con adelanto sobre el calendario previsto, con el anuncio de que en febrero, las tropas que el año pasado se desplegaron como policía aérea en Rumania, lo hará este año en Bulgaria.

Diplomacia y distensión  ante una situación «grave» en Ucrania

Para el Gobierno español, «la situación en Ucrania es una cuestión grave que afecta a la seguridad de Europa y a los principios de la legalidad internacional», y para hacer frente a esa situación es partidario de lo que denominó «las 4 Ds»: Diplomacia, desescalada, distensión y disuasión, para una resolución pacífica del conflicto.

España, como sus socios en la UE y en la OTAN reclama «el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de Ucrania», amenazada por el despliegue de más de 100.000 militares rusos en la frontera con Urania que, insiste, «no se explica por motivos defensivos».

Condiciones inaceptables de Rusia

Al contrario, para el Ejecutivo de Pedro Sánchez, las demandas de Rusia se dirigen a aislar Ucrania de Occidente, «a bloquear la ampliación de la OTAN y a consagrar un área de control militar en el antiguo territorio soviético», lo que considera «inaceptable, viola la legalidad internacional y es una amenaza a la paz».

Ucrania, a juicio del Albares, y en consonancia con sus socios, «debe ser reconocido como Estado soberano y plenamente independiente», por lo que «debe cesar la violación de su integridad territorial», y de ahí es de donde debe partir el diálogo de la integridad territorial, un derecho que Rusia vulnera desde hace años.

Albares advierte a Rusia que no se negocia bajo amenaza

También para el Gobierno, las tres condiciones de Rusia son contrarias al derecho internacional, a la igualdad soberana, y por lo tanto «no pueden ser la base de una negociación de buena fe». Además, Rusia debe entender que «no se negocia bajo la amenaza; lo prohíbe la Carta de Naciones Unidas», y por lo tanto «es difícil interpretar los movimientos de tropas rusas de las últimas semanas como otra cosa que un medio de presión sobre Ucrania.

Albares aseguró a los grupos representados en el Congreso que la embajada de España en Ucrania está en contacto permanente con la colectividad española en el país, y no considera que de momento sea necesaria la evacuación, aunque hay 54 personas en zona fronteriza y otras 11 en territorios no dominados por Ucrania.

Las explicaciones del ministro no convencieron a lo grupos, ni siquiera a los que apoyaron el despliegue militar, como PP, Vox y Cs, muy críticos con el Gobierno. El que menos, el PNV, aunque pidió al Ejecutivo que lleve el envío de tropas al Congreso, aunque sea a posteriori. Las mayores críticas procedieron de los aliados del Ejecutivo, desde Bildu a ERC, muy crítico, y que instó al Gobierno a “retirar los cazas enviados a Bulgaria –aunque aún no se han desplegado– y los barcos que se dirigen al mar Negro, a la vez que pidió al Gobierno que garantice que en caso de conflicto bélico, España no intervenga.

También Unidas Podemos fue crítico, pero en un tono muy rebajado sobre los pronunciamientos de los últimos días.

Antonio Gómez Reino hizo equilibrios para decir “no a la guerra”, sin llegar a pronunciarlo, advirtiendo que son “una fuerza de gobierno crudamente consciente de la situación”. Su posición, dijo, es “pacifista e internacionalista” y repartió críticas entre Estados Unidos, de los que Europa no puede hacer seguidismo, y Rusia, de quien destacó sus relaciones con la extrema derecha europea, como Vox. Su solución es buscar una Ucrania neutral.


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