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Aprovechen la oportunidad, por Jordi Juan

Feb 9, 2022 , , , ,


El 14 de febrero hará un año de la celebración de las elecciones catalanas y es tiempo suficiente para calibrar la obra de gobierno realizada y las perspectivas de futuro de lo que queda por delante. La primera conclusión es la incapacidad del independentismo gobernante de aparcar sus luchas fratricidas que acaban dejando en un segundo plano la obra de gobierno. ERC ha perdido un año resituándose en el poder. A pesar del éxito de volver a tener un presidente de su partido, sigue muy pendiente del discurso de su socio, Junts, en una lucha constante para ver quién de los dos partidos es más o menos auténtico en la pureza independentista. El reciente episodio de la inhabilitación del diputado de la CUP Pau Juvillà, con los reproches de ambos lados, debería servir de reflexión para ambos partidos para que se den cuenta de que esta batalla infinita solo les perjudica.

Pero quien tiene la máxima responsabilidad es quien detenta el poder. Junts bastante tiene con definir sus liderazgos y su orientación. Le toca a Esquerra decidirse entre seguir instalada en el clima procesista –prometer la independencia de Catalunya sin saber cómo, ni cuándo, mientras se administra una autonomía– o hacer un discurso realista pensando en beneficiar a Catalunya y huyendo de planteamientos estériles. No hace falta inventar la sopa del ajo. Solo se trata de que copien lo que hace el PNV en el País Vasco.

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El president de la Generalitat, Pere Aragonès, en el último pleno en el Parlament

Omar Barón / ACN

Ahora, existe una prueba de fuego con la mesa de diálogo. El Gobierno central ha movido pieza y ha aceptado una relación de igual a igual con la Generalitat para hablar de todo. Pero ERC no se baja de sus planes de autodeterminación y amnistía, a pesar de que saben que son propuestas que hoy por hoy no puede aceptar un Gobierno español en minoría. Hay infinidad de iniciativas que los republicanos podrían plantear para mejorar el autogobierno, desde la protección de la cultura catalana hasta la representatividad de la Generalitat en Europa. El Gobierno central debe ser también imaginativo para cautivar a ERC para que no se aleje del posibilismo. Así, Pere Aragonès está hoy por seguir enrocado y no acudir a la conferencia de presidentes del próximo 24 de febrero. Es un error. Pero el Gobierno central debe intentar seducirlo con propuestas. Se trata de rematar el trabajo empezado. Aprovechen la oportunidad.





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