• Sáb. Oct 1st, 2022
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Brujas, Juegos y narcisismo, por Joaquín Luna


A veces, uno no entiende nada. Nada de nada. La realidad me supera­: el Parlament “repara” consolemnidad la memoria de las brujas ejecutadas por el populacho hace siglos y el Govern se dedica a poner trabas a unos JJ.OO. a los que dice aspirar, aspiración que ni es obligatoria ni conviene hacer mediante el método de cabrear a aquellos que la determinan.

¿Y qué tienen que ver las brujas del siglo XVI con los Juegos de invierno del año 2030? Nada, salvo el trasfondo: o Catalunya deja de mirarse el ombligo o el mundo nos tomará por el pito del sereno.

O Catalunya deja de mirarse el ombligo o el mundo nos tomará por el pito del sereno

Desde hace unas temporadas, el dinero público y las instituciones alimentan el revisionismo histórico, del que tanto desconfío. ¿A qué aspira esta moda? ¿A la verdad o a sacar réditos políticos aunque sea a costa de retorcer los hechos? Yo dudo mucho que animar a los ayuntamientos de Catalunya a dar el nombre de una bruja a una calle –a elegir en un catálogo de 300 mujeres, a lo catálogo primavera-verano– evite los maltratos o los asesinatos de mujeres a día de hoy. Me parece el típico brindis al sol, el enésimo ejemplo institucional y autodestructivo de cómo quedar bien y fumarse un puro. Una nadería, vaya.

Mal empezamos con los JJ.OO. del 2030. ¿Los queremos organizar o solo se trata de montar el paripé, hacer amigos y acabar, como tantos grandes proyectos últimamente, con el rabo entre las piernas? Ya antes de competir por la elección y como si esta estuviese ganada por el hecho de ser catalana, montamos una consulta vinculante de censo muy discutible –así también gobierno yo–, ninguneamos a los vecinos aragoneses –pequeño detalle: también tienen Pirineos– y olvidamos que decide el COI, a quien solo puede contrariar que un candidato les perdone la vida porque se digna a presentarse. A menos que la Generalitat aspire a cambiar las normas universales y el espíritu del COI…

consell executiu

                                                                                                                               

LV

Los Juegos solo los puede defender un comité olímpico nacional y este, guste o no, es forzosamente el Comité Olímpico Español. ¿Que no quiero saber nada de España? Muy simple: basta no pedir los JJ.OO. de invierno y así no perdemos el tiempo ni se lo hacemos perder a los demás.





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