• Mié. Oct 5th, 2022
Etiquetas principales

Chistes de autónomos, por Ignacio Martínez de Pisón


Abundan los chistes sobre la salud de hierro de los trabajadores autónomos. Uno que circuló mucho por las redes sociales comparaba las líneas de la vida de un asalariado y un autónomo. La del primero, antes de llegar a la palabra muerte, está llena de etapas intermedias llamadasjubilación, “ viaje”, “pesca”, “viaje”, “ más viajes”, “ dominó”, etcétera. La del segundo solo tiene una etapa y la tiene justo antes del final. Es la etapa “hoy me he levantado raro”. Otro chiste anunciaba la toma de muestras de sangre de cientos de autónomos españoles para averiguar el motivo por el que nunca caen enfermos. Este chiste aparecía en El Mundo Today, que hasta tiene una sección propia de noticias­ jocosas sobre autónomos, con titulares como los siguientes: “El Gobierno aprueba una nueva ley de autónomos y maleantes”, “Miles de españoles sentarán a un autónomo en su mesa en la cena de Nochebuena”, “Autónomo que vivía en la calle se convierte en multimillonario al cobrar todas las facturas de golpe”…

En fin, así es el autónomo, un profesional eternamente instalado en la precariedad y la incertidumbre, alguien que se ha acostumbrado a sobrevivir sin ingresos estables y a trabajar hasta altas horas, en la salud y la enfermedad, sabiendo que nunca disfrutará de unas vacaciones como Dios manda y que tendrá que prolongar su vida laboral hasta bien entrada la edad provecta. Tiene el autónomo motivos de sobra para sentirse agraviado. Al empleado por cuenta ajena al que echan del trabajo le dan un finiquito, una prestación por desempleo, una indemnización. En cambio, el autónomo al que las cosas le van mal allá se las componga. ¿Hay alguien en algún despacho oficial que se preocupe por los autónomos? Respuesta: no. Así se explica su desconfianza instintiva hacia la Administración, que perciben como onerosa, obstruccionista e ineficiente.

San Autómomo recogiendo limosnas en un bar de Ciutat Vella.

 

Albert Montserrat / AM

No es casual que las nuevas formas de capitalismo se hayan orientado hacia la sustitución de la figura del empleado por la del autónomo, llegando en muchos casos a auténticas aberraciones en materia de derecho laboral. El autónomo es el ojito derecho del capitalismo porque constituye una inmejorable refutación de la doctrina marxista: el empleado que es a la vez su propio patrono o el patrono que es también su propio empleado, alguien para quien no existe la lucha de clases porque él mismo no sabe en qué lado está. El autónomo, reacio a cualquier forma de sindicación, convencido de que el Estado engorda siempre a su costa, se erige por simple afán de supervivencia en primera línea de defensa contra cualquier propuesta de una mayor estatalización. Cuantos más autónomos haya, más protegida estará la economía de mercado. Y ahí está la gran paradoja: el autónomo es a la vez la primera víctima del sistema y su primer defensor.

¿Hay alguien en algún despacho oficial que se preocupe por los autónomos? Respuesta: no

Vuelvo a lo de antes: ¿hay alguien que defienda a los autónomos? Si lo hay en el Gobierno, seguro que no es José Luis Escrivá, ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Este albaceteño de sesenta y un años es un hombre campechano, simpático, jacarandoso. En la adolescencia seguro que era el que cantaba las canciones de Simon y Garfunkel en los guateques y con el tiempo se convirtió en el típico amigote con sobrepeso que cae bien a todo el mundo. ¿Cómo no va a caer bien alguien como él, que está todo el día riendo? Ahora los autónomos ya saben de qué se ríe: del rejonazo que ha decidido propinarles, dispuesto a extraerles hasta la última gota de sangre.

Supongo que un señor como Escrivá, a quien siempre le han pagado otros la cotización a la Seguridad Social, no tiene ningún motivo para empatizar con los autónomos. Solo así se explica que, en sus planes para solu­cionar el desequilibrio del sistema de pensiones, pretenda convertirlos en los principales paganinis. Un ejemplo: si su proyecto de reforma acaba prosperando, un autónomo con unos ingresos brutos de cuarenta mil euros anuales verá multiplicada su cuota nada menos que ¡por cuatro! y se convertirá en la práctica en un simple mileurista. Hay en España tres millones trescientos mil ejemplares de esa peculiar especie que nunca se pone enferma ni coge vacaciones ni… No sé cuántos de ellos votaron hace dos años a Pedro Sánchez. Lo que sí sé es que, si sale adelante la reforma de Escrivá, no le va a votar ninguno.


Participa en el Debate

Participación

El Debate de los Lectores sobre los autónomos.





Source link