• Mié. Oct 5th, 2022
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Cisma en el Partido Republicano por el intento de blanquear el asalto al Capitolio


El Partido Republicano de Estados Unidos ha entrado en zona de peligro. El motivo es la fractura mal curada del asalto que unos 2.500 seguidores de Donald Trump protagonizaron en el Capitolio el 6 de enero del 2001.

La insurrección dividió a la organización inmediatamente después de los hechos. Luego en vista del poder y el fortísimo tirón popular de Donald Trump, los principales dirigentes republicanos se replegaron en torno a su figura. Pero ahora, cuando a los hallazgos de la comisión investigadora del 6-E se suman los problemas judiciales del expresidente por sus maniobras para revertir la victoria de Joe Biden y por sus dudosas operaciones empresariales, un acuerdo del Comité Nacional Republicano ( CNR) reabre la herida y evidencia su profundidad. Sin debate ni votación, la ejecutiva del partido calificó el viernes de “discurso político legítimo” la cruenta insurrección lanzada para frenar el relevo en la Casa Blanca. Y relevantes figuras de la formación, incluido su líder en el Senado, Mitch McConnell, se rebelan contra la sorprendente definición.

(FILES) In this file photo taken on July 27, 2021, US Republican Representatives Liz Cheney (L) and Adam Kinzinger listen during the House Select Committee investigating the attack on the US Capitol in Washington, DC. - Republicans were set to censure Cheney and Kinzinge on February 4, 2022, in a significant escalation of the drive to oust dissidents seen as disloyal to former US President Donald Trump. Cheney and Kinzinger, the lone Republicans on the House committee investigating Trump's role in the January 6, 2021, US Capitol assault, are regarded as adversaries of the ex-president, who retains his iron grip on the party despite losing the 2020 election. (Photo by Andrew HARNIK / POOL / AFP)

Los defenestrados parlamentarios republicanos Liz Cheney y Adam Kinzinger, en una sesión del comité que investiga el asalto al Capitolio

ANDREW HARNIK / AFP


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Kevin Casas-Zamora, secretari general del Instituto Internacional para la Democracia y la Assitencia Electoral (IDEA)

El ataque a la sede del Congreso, saldado con nueve muertos, no fue para McConnell ni un discurso político ni un acto lícito, sino “una insurrección violenta con el propósito de tratar de impedir la transferencia pacífica del poder después de una elección legítima”. El jefe de los senadores republicanos lo dijo alto y claro en el Senado: “Todos vimos lo que ocurrió”, apostilló el parlamentario de 79 años, 37 de ellos en la Cámara Alta.


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Fernando García

FILE PHOTO: An explosion caused by a police munition is seen while supporters of U.S. President Donald Trump riot in front of the U.S. Capitol Building in Washington, U.S., January 6, 2021. REUTERS/Leah Millis/File Photo

La frase de la discordia se incluyó en la resolución con la que el CNR censuró y acusó de traición a los dos representantes del partido en el comité de la Cámara Baja que investiga la invasión al Capitolio: Liz Cheney y Adam Kinzinger. La dirección republicana acusó a los dos parlamentarios de participar en “una campaña liderada por los demócratas que implica la persecución de ciudadanos comunes involucrados en un discurso político legítimo”.

El asalto no fue un discurso legítimo sino “un acto violento para impedir el relevo en el poder”, dice McConnell

Sobre la censura en sí, McConnell dijo que “no es trabajo del Comité Nacional señalar a miembros del partido con puntos de vista diferentes a los de la mayoría”.

Otro respetado senador republicano, el candidato a las presidenciales del 2012 Mitt Romney, ya había dicho que la resolución contra Cheney y Kinzinger era “una vergüenza para el partido”.


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Biden apuesta por la reforma del derecho al voto

El máximo órgano republicano aprobó su problemático acuerdo mientras el exvicepresidente Mike Pence negaba que él, contra lo dicho días antes por Trump, hubiera podido anular el resultado de las presidenciales del 2020.

Algunos miembros del CNR se desmarcaron de la polémica resolución, pese a haber participado en su aprobación, y se mostraron frustrados por el hecho de que sólo un puñado de dirigentes vieran el texto hasta poco antes de que se aprobara sin presentación o lectura pública previas. Bill Palatucci, integrante del Comité por Nueva Jersey, anunció que pediría a sus compañeros que deroguen la resolución, “al menos en la alusión al ‘discurso político legítimo’. Y Henry Barbour, miembro de la ejecutiva por Misisipi, opinó que “los acuerdos que disparan a otros republicanos nunca serán útiles”.

Cada momento que dedicamos a discutir una elección perdida o a defender a los acusados del 6-E nos aleja más de la victoria electoral”



Susan CollinsSenadora republicana

Los relatos y confidencias de algunos dirigentes republicanos sugieren que alguien próximo a Trump, quien aplaudió el texto, coló la frase en cuestión sin que la gran mayoría de los 165 miembros del CNR se enteraran a tiempo.

Pero más allá de la conflictiva frase y de la censura a Cheney y Kinzinger, la clave del rebrote de las discrepancias dentro del Partido Republicano está en el deseo y la apuesta de muchos por cerrar ya la página de las presidenciales que Trump insiste en que le fueron “robadas” y dejar de enredar en el peliagudo asunto del asalto al Capitolio para centrarse en el futuro. Porque en nueve meses se celebran las elecciones de renovación de las Cámaras a medio mandato y con vistas a ellas habría que centrarse en combatir a Biden y los suyos en vez de remover asuntos que tal vez solo dañen a los conservadores. La senadora republicana Susan Collins, para quien es “absurdo” describir el 6-E como discurso legítimo, lo planteó con claridad: “Cada momento que dedicamos a volver a litigar por una elección perdida o a defender a quienes han sido detenidos por conducta delictiva nos aleja más del objetivo de la victoria en otoño”. El problema ante tal posición es, sigue siendo, Donald Trump.





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