• Dom. Oct 2nd, 2022
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Coche autónomo en el horizonte, por Editorial



Dentro de veinte años el hecho de tener un coche no autónomo será como tener hoy un caballo. Esta es la predicción que ha hecho el fundador de la compañía Tesla, Elon Musk, que fue pionero en la fabricación de coches totalmente autónomos. De entrada parece un pronóstico demasiado optimista. Pero lo cierto es que los progresos hacia la implantación de la movilidad autónoma avanzan en muchos lugares del mundo, algunos tan insospechados como Israel. Tanto es así que, según un estudio de la consultora PwC, dentro de tan solo diez años el 40% del kilometraje por carretera lo podrán realizar vehículos autónomos. En Munich el año que viene empezarán ya a funcionar taxis totalmente autónomos, en una experiencia que se intentará replicar en otras ciudades. Todos los fabricantes de automóviles incorporan progresivamente muchos avances tecnológicos, cada vez más, para automatizar algunas de las funciones del conductor con objeto de contribuir a una mejor y más segura conducción.

El coche totalmente autónomo acabará por llegar, más tarde o más temprano. Las principales dificultades no están tanto en la tecnología, que está ya muy desarrollada, sino en el rediseño de las ciudades, la instalación de sensores, así como cámaras y radares en las calles y carreteras, las herramientas de nave­gación por satélite y, especialmente, en la necesidad de un marco­ legal que coordine y regule el nuevo escenario. En este sentido un punto importante, y que todavía no se ha resuelto, será definir de quién sería la responsabilidad civil y penal en caso de accidente. Pero todo eso también acabará por solu­cionarse. Alemania, en este sentido, podría ser el primer país en permitir legalmente la conducción de un automóvil sin manos­ en el volante y los mandos.

El avance hacia la movilidad eléctrica, conectada y autónoma es imparable

El gran problema que frena la implementación generalizada de la movilidad autónoma, sin embargo, es el elevado coste que comportan tanto las nuevas tecnologías como la adaptación de los entornos urbanos. La sociedad deberá valorar la relación entre su coste y los beneficios sociales que pueda comportar, como puede ser la reducción de accidentes, la menor contaminación, la comodidad de los usuarios, y la mejor y más ordenada regulación del tráfico. Las grandes ciudades, como Barcelona, deben empezar a planificar el futuro de la movilidad autónoma en sus calles y a colaborar activamente con el sector del automóvil.

La transformación de la automoción, en cualquier caso, es imparable: será eléctrica, conectada y autónoma. Hacia eso vamos y llegaremos progresivamente, paso a paso, en el horizonte de los próximos veinte años. Es la profecía de Elon Musk.





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