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Delincuentes expulsan a personas vulnerables de los asentamientos de barracas en el Maresme


En la comarca del Maresme, hasta tres de los cinco asentamientos de chabolas localizados dan cobijo a individuos que se dedican al narcotráfico y a otros delincuentes que han expulsado a los antiguos residentes, la mayoría, personas sin recursos. Los vecinos reclaman la intervención de las administraciones ya que en algunos casos los habitantes de estos poblados, como los ubicados en el término municipal de Argentona, protagonizan actividades delictivas.

“Ahora da miedo vivir aquí”, relata Pablo, un residente próximo al asentamiento localizado entre  Mataró y la Riera de Argentona, un vecino al que ya le han robado en varias ocasiones las herramientas del huerto. Por otro lado, al pie del turó de Cerdanyola, los vecinos explican que desde hace unos 25 años, aquello es una zona de parcelas familiares controladas, que pagan un alquiler, pero que reconocen haber construido cabañas desmontables porqué es lo que permite la normativa. 

No sucede lo mismo en el asentamiento más próximo a la Riera, “hace unos diez años” explican que empezó a instalarse gente muy pobre, hasta que en los últimos años se ha convertido en refugio de “tipos peligrosos”. En la zona abundan coches abandonados, cercados y cabañas vigiladas por perros que muestran su fiereza para advertir al visitante del peligro que corre si se adentra en las chabolas.

La PAH de Mataró alerta de que cada vez hay más gente que vive en estos núcleos de barracas y pide ayuda

Lo mismo sucede en Calella, donde un núcleo de cabañas construidas con maderas y plásticos, próximo al Rancho Bonanza, acoge a narcotraficantes, como han confirmado fuentes de la policía local. En este punto son habituales los altercados e incluso algún hecho luctuoso, como el del individuo que, en el 2015, descuartizó a su víctima y abandonó los restos en una maleta­.

Otro de los asentamientos que generan inquietud en los vecindarios es el de la riera de Argentona, junto al barrio del Cros. Allí, según los Mossos, se han establecido personas que acumulan numerosos antecedentes policiales por toda Catalunya.

En el Masnou, junto a la gasolinera de la N-II, los vecinos del barrio de Ocata reclaman desde hace cuatro años que el Ayuntamiento erradique un asentamiento donde una treintena de personas malviven en camiones, remolques y caravanas de feria.

Dos meses en un porche de l’Hospitalet

Unas 70 personas sin recursos fueron desalojadas de una nave ocupada en la avenida Vilafranca de l’Hospitalet de Llobregat el pasado 22 de noviembre. Doce de ellas decidieron acampar en un porche, en plena vía pública, mientras esperaban una solución. Más de dos meses después, una decena continúa allí. “En la nave estábamos muy bien”, comenta Roxana. Ella salió tan disgustada de su visita a los servicios sociales municipales que reconoce que no ha vuelto a ir. Piden una alternativa para todos, mientras que el Ayuntamiento dice que se debe estudiar cada caso de forma individual. “Se habilitó un teléfono interno exclusivo para ellos, pero no ha sonado”, esgrime el concejal del ramo, Jesús Husillos.Jose Polo

También en Mataró, en la calle Galícia, cerca del Turó de Cerdanyola, se ha consolidado otro asentamiento ilegal que ha pasado del chabolismo a casas de obra forradas de madera para dar cierto aspecto de eventualidad ante las inspecciones oficiales. Desde las asociaciones vecinales hace años que denuncian la ilegalidad de estos poblados diseminados.

Juan Sánchez, activista vecinal y ecologista de la entidad Tierra Verde de Mataró, explica que hay chabolistas que incluso están obligados a “pagar un alquiler” si no quieren tener problemas. A cambio, pueden pinchar la luz y recibir suministro de agua.

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JUAN SANCHÉZ, ALIAS JUANITO, ACTIVISTA VECINAL MATARÓ   

Mané Espinosa / Propias

Desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en la capital del Maresme, su portavoz, Sebastià Tenés, reconoce que cada vez más “nos llegan casos de personas pidiendo ayuda que proceden de asentamientos irregulares”, por lo que lamenta que las administraciones permitan perpetuar “este tipo de precariedad habitacional”.

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BARRACAS DE LA ZONA DE ELS GARROFERS DEL TURÓ DE CERDANYOLA, EN ARGENTONA   

Mané Espinosa / Propias

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BARRACAS ILEGALES EN ARGENTONA, DONDE VIVEN ALGUNAS FAMILIAS   

Mané Espinosa / Propias





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