• Mié. Oct 5th, 2022
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Desacuerdos en torno al salario mínimo, por Editorial



Hay que combatir la precariedad laboral y establecer un salario mínimo interprofesional (SMI) digno. Pero también hay que garantizar que las empresas, sobre todo las más pequeñas, y los autónomos, puedan tener margen económico para competir, mantener las plantillas y crear más empleos. Muchas de ellas no se han recuperado de la crisis, como demuestra que todavía hay cien mil trabajadores afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE). El sentido común dice que hay que ser prudentes y encontrar el equilibrio.

El SMI ha subido un 30% en los últimos dos años. Para las empresas que contratan a los dos millones de trabajadores que perciben dicha remuneración ha sido un incremento de costes importante, que se ha sumado al encarecimiento de la electricidad, de los combustibles, de las cuotas de la Seguridad Social, de muchos de los suministros y de los impuestos. El Gobierno español y las administraciones públicas deben ir con mucho cuidado, en estos momentos, en no sobrecargar más a las empresas, ya que existe un evidente riesgo de que ello pueda afectar al empleo.

La subida de un 3,6%, hasta los mil euros, es considerada excesiva por los empresarios

También es cierto que en muchas zonas del país, como Barcelona o Madrid, un sueldo de 965 euros no garantiza una supervivencia digna y mantiene a sus perceptores al borde de la exclusión social. Por eso el comité de expertos nombrado por el Gobierno recomienda ajustarse a lo que dice la Carta Social Europea y situar el SMI en el 60% del sueldo medio (1.060 euros). El Gobierno se comprometió a hacerlo en esta legislatura, para cuyo final quedan todavía dos años.

Los sindicatos piden que este año el SMI suba 35 euros –un 3,6% más– para llegar a los mil euros mensuales por catorce pagas. En principio no parece mucho. Pero los empresarios, que oficialmente aún no se han pronunciado, consideran que es una carga excesiva sobre sus costes, afecta también a las cotizaciones sociales y puede influir además en el conjunto de la negociación colectiva y marcar la tendencia en la negociación de todos los convenios. Ya no hubo acuerdo con los empresarios en la anterior subida de 15 euros del SMI y parece difícil que pueda haberlo ahora. El Gobierno, que es quien debe desempatar, todavía no tiene una decisión final. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, es partidaria de subirlo hasta los mil euros mientras la vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño, se muestra más prudente y defiende que se haga con acuerdo entre sindicatos y empresarios, cuyas negociaciones acaban mañana miércoles. Suspense, pues, hasta entonces.





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