• Vie. Oct 7th, 2022
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El 62% de los europeos apoya una intervención armada para defender Ucrania


Durante más de 70 años los europeos han vivido en un sistema de postguerra, un acuerdo político y militar que ha evitado los conflictos entre los grandes países del continente. Solo la guerra en los Balcanes alteró este equilibrio, que ahora la crisis de Ucrania parece haber roto. La mayoría de la opinión pública teme, por tanto, que vivimos en un sistema prebélico, mucho más cerca de la confrontación armada que de la coexistencia pacífica, y, aunque le asuste este escenario, considera que vale la pena enfrentarse a Rusia para defender Ucrania.

A tank of the Ukrainian Armed Forces is seen during military drills at a training ground in the Dnipropetrovsk region, Ukraine, in this handout picture released February 8, 2022. Press service of the Ukrainian Armed Forces General Staff/Handout via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE HAS BEEN SUPPLIED BY A THIRD PARTY.

Un carro de combate de las fuerzas armadas ucranianas durante unos ejercicios militares realizados ayer en la región de Dnipropetrovsk

via REUTERS

Estas son las principales conclusiones de una encuesta que el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (CERE) ha realizado en siete países europeos: Alemania, Francia, Italia, Suecia, Polonia, Finlandia y Rumanía. La muestra representa a casi dos tercios de la población europea.

El reto que ha planteado el presidente Vladímir Putin en Ucrania marca un antes y un después en la conciencia de los europeos sobre su seguridad.

Hace unos meses se especulaba con que los europeos serían meros espectadores de una nueva guerra fría entre China y Estados Unidos. Incluso al inicio de la crisis en Ucrania una corriente mayoritaria consideraba que los europeos mirarían para otro lado, como hicieron durante años mientras los Balcanes se despedazaban. Putin confiaba en esta indiferencia cuando concentró a 100.000 soldados junto a la frontera ucraniana.

Ahora, sin embargo, el 62% de los europeos consultados por el CERE consideran que la OTAN debe defender Ucrania, frente solo al 19% que opinan que no debería intervenir. Es más, el 60% opina que debería hacerlo la Unión Europea en lugar de la OTAN.

Mark Leonard, director del CERE, considera que “durante esta crisis se ha presentado a los países europeos como divididos, débiles y ausentes. Sin embargo, nuestra encuesta demuestra que los ciudadanos europeos –ya sean de norte, del sur, del este y del oeste- están unidos. Coinciden en que es muy probable que Putin lleve a cabo una intervención militar y que Europa, junto con sus aliados en la OTAN, debe salir en defensa de Ucrania”.

No se trata, por tanto, de un conflicto territorial que afecta a un solo país, sino de una amenaza a todo el sistema de seguridad europeo, y es necesario defenderlo con el uso de la fuerza. Como dice Leonard, “ya no sirve el cliché de que en Europa una guerra es imposible”.

La mayoría de los encuestados, sobre todo en Polonia, da por sentado que Rusia invadirá Ucrania este año. También sostienen que este es un problema europeo –algo que no pensaban durante el Euromaidán, la revolución proeuropea del 2014 en Kíev- y que Europa, a través de la OTAN, debe intervenir para proteger a Ucrania de la probable invasión rusa.

Llegados al punto de acudir con las armas en ayuda de Ucrania, los europeos se fían más de la OTAN y de su propia capacidad defensiva, antes que de Estados Unidos, país en el que van perdiendo la confianza poco a poco.

Mark Leonard e Ivan Krastev, director del Centro de Estrategias Liberales, que también ha participado en el estudio, consideran, por todo ello, que Ucrania ha colocado a Europa en una encrucijada. Por un lado, se ha dado cuenta de que necesita asumir su propia seguridad y, por otro, es consciente de que aún no está preparada para hacerlo.

Ambos coinciden en que “en las próximas semanas se demostrará si los europeos pueden pasar de un mundo moldeado por el poder blando a otro moldeado por la resistencia”.

La disuasión basada en los valores democráticos y liberales, en la cultura y el estado del bienestar, parece no ser suficiente ante el envite de Putin. Los europeos son conscientes y están dispuestos a asumir las consecuencias de responder con las armas a una invasión rusa de Ucrania. Muchos de ellos, sobre todo en la Europa del Este, consideran que vale la pena arriesgarse a pagar más por la energía, a sufrir ciberataques, a tener que asumir un flujo de refugiados que huyan de la guerra y a afrontar las disrupciones económicas que provoca cualquier conflicto.

Esta es una actitud que, sin duda, el Kremlin no esperaba y parece que sorprenderá también a muchas cancillerías europeas.

Como indica Kratsev, la opinión pública europea existe como tal al margen de la nacionalidad de cada europeo. Esta posición común legitima a la UE a responder con mayor unidad y determinación a la amenaza rusa.

Sin embargo, todavía hay una mayoría de la opinión pública en Francia, Alemania y Finlandia que consideran que no vale la pena arriesgarlo todo para defender Ucrania. Temen que los costes financieros de hacerlo sean inasumibles. Preferirían, en consecuencia, un compromiso con Rusia, incluso después de que hubiera ocupado Ucrania.

Saber que es necesario asumir la responsabilidad de la seguridad europea y estar dispuesto a correr ciertos riesgos no implica estar preparado para aceptar todas las consecuencias, sobre todo las económicas.

Esta falta de madurez es la encrucijada que los europeos deben resolver. Es el tránsito entre la comodidad del poder blando y la dureza de la resistencia a toda costa que Leonard y Kratsev no ven todavía resuelto.

“Europa –insiste Kratsev- no está todavía lista para la era de la resistencia, aquella en la que la fuerza geopolítica de los actores no solo se define en base a cuánto daño pueden infligir en los otros, sino en cuánto dolor están dispuestos a asumir ellos mismos”.

El futuro de la seguridad en Europa depende de cómo se resuelva esta cuestión.


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