• Dom. Oct 2nd, 2022
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El acuerdo nuclear con Irán, “a cinco minutos” de su conclusión



Estados Unidos nunca había estado tan cerca de reincorporarse al pacto de supervisión del programa nuclear civil iraní. Un optimismo prudente flota en los pasillos del lujoso Palais Coburg de Viena, donde ayer se reanudaron las negociaciones.

“Estamos a cinco minutos de la meta”, manifestaba el negociador ruso, Mijail Ulianov. “Este es el momento decisivo”, añadía desde Washington el canciller alemán, Olaf Scholz.

Irán exige el previo levantamiento de sanciones y garantías de que el acuerdo sobrevivirá a Biden

Los enviados de las varias potencias envueltas, así como el representantes de Irán, volvieron ayer a la capital austríaca, tras recibir instrucciones de sus gobiernos. El apartado técnico había quedado listo a finales de enero, durante la octava ronda.

Varios flecos políticos y económicos siguen abiertos, pero todas las partes se han esforzado en dar señales de buena voluntad. En el caso de Washington, indirectamente, con el representante de la UE, Enrique Mora, en el papel de mediador.

Una de las dificultades para cerrar la nueva versión del pacto –de veinte páginas– es la exigencia iraní de garantías de que el acuerdo sobrevivirá a una futura salida de escena de Biden. Aunque el portavoz de Teherán reconoce “avances” en este capítulo, también señala que ya no bastará con levantar sanciones: “Debe haber beneficios económicos verificables”.

Como se recordará, el gobierno estadounidense del que era vicepresidente Joe Biden firmó en el 2015 –junto a Francia, Reino Unido, Rusia, China y Alemania– un acuerdo que acotaba el programa nuclear iraní. En el 2018, sin que mediara incumplimiento por parte iraní –según la Agencia Internacional de la Energía Atómica–, Donald Trump desvinculó a Washington del acuerdo y redobló las sanciones financieras y económicas contra el régimen.

Donald Trump, alentado por el entonces premier israelí Beniamín Netanyahu, quiso extender el control internacional más allá del uranio, hasta el programa balístico, algo que Teherán consideró inaceptable.

Trump, que actuó como un elefante en una cacharrería en su afán de desbaratar el legado de Obama y Biden, logró en este caso el objetivo opuesto al que decía perseguir. Teherán se consideró en el 2019 con las manos libres para vulnerar varios de los topes acordados. Según algunos expertos, al régimen iraní le separarían semanas –más que meses– de lograr el suficiente material fisible para una bomba atómica, aunque es necesario cubrir varias etapas más después de eso. Teherán, además, lleva cuarenta años negando que ese sea su objetivo.

La determinación de Joe Biden de regresar al 2015 topó, a mediados del año pasado, con la elección de Ebrahim Raisi como presidente –de línea dura– de Irán. Solo después de Navidades pudieron retomarse las negociaciones.

Ahora Washington, junto a Londres, apremia: “Está al alcance una conclusión que responda a las preocupaciones de todas las partes”, asevera el Departamento de Estado.

El portavoz chino Zhao Lijian concluye que “EE.UU. debería corregir su política de máxima presión sobre Irán y terceros países”. Pero subraya que “Irán deberá volver al pleno cumplimiento”. Nadie espera, tras el tic tac iraní, un reloj de cuco.





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