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El PP pincha en hueso en Bruselas

Feb 6, 2022 , ,



No hubo ninguna reacción oficial al resultado de la votación del Congreso que permitió al Gobierno sacar adelante la nueva reforma laboral, la llave para que España pueda pedir pronto el desembolso de 12.000 millones de euros del Fondo de Recuperación de la UE, pero Bruselas y otras capitales europeas siguieron con el mismo interés y estupefacción que muchos españoles su desenlace, la aprobación gracias al inopinado voto a favor del diputado popular Alberto Casero.

“Qué espectáculo”, comentaban a la mañana siguiente fuentes comunitarias. “Qué triste lo que está pasando en España, esto es una toma de rehenes”, apuntaban otras en alusión a la fractura entorno a la nueva legislación laboral, bendecida por Bruselas. Qué frustrante, también, pero sobre todo “por favor no me cites”, añadían todas las fuentes consultadas en la Comisión Europea, perplejas por la fuerte politización del asunto en España. Aunque también en Bélgica, Polonia o Hungría hay discusiones sobre el reparto de las ayudas, el caso español es insólito por trasladar a la UE el debate nacional.

Las constantes ríticas de eurodiputados del Partido Popular y Ciudadanos a la gestión y ejecución de los fondos en España no han tenido efectos aparentes en la Comisión Europea. En contra de lo que la oposición defendía que ocurriría, en junio del 2021 Bruselas aprobó con elogios el plan de reformas español (“Este plan transformará profundamente la economía española, haciéndola más verde, más digital y más resiliente”, aseguró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen). Y en diciembre tanto la Comisión como los gobiernos de los 27 países de la UE concluyeron que España había cumplido con lo prometido y dieron luz verde al desembolso de 10.000 millones de euros.

Montserrat (PP): “A veces los atropellos del Gobierno son de tal magnitud que debemos explicarlos en la UE”

Fue el primer pago que salió del fondo anticrisis de la UE, un hito celebrado como tal por la Comisión Europea, supervisor último del nuevo instrumento financiero, dotado de más de 750.000 millones de euros. Las críticas al supuesto despilfarro y reparto arbitrario de las ayudas por parte del Gobierno no han cesado pero fuentes diplomáticas del norte de Europa restan importancia al “ruido nacional”. Toman nota, dicen, de las quejas de la oposición y del estrecho margen por el que se ha aprobado la reforma. Pero lo que cuenta, subrayan, es que el Gobierno cumpla con lo pactado y hasta ahora lo ha hecho.

Más delicada es la posición de la Comisión Europea, cuyo papel de árbitro y responsable último de que los fondos se gasten bien queda implícitamente en entredicho por las críticas de la oposición española. “Todo esto no da una imagen positiva del plan de recuperación”, lamentan fuentes comunitarias. Se trate o no de una campaña política, en Bruselas achacan al menos parte de la polémica a cierta confusión sobre la naturaleza del plan, que tiene una estructura diferente a la de los fondos estructurales o agrícolas y contempla un papel menor para las administraciones regionales. Por ahora, la Comisión considera que España ha cumplido con las obligaciones de consulta a las comunidades autónomas y los calendarios pactados.

Uno de los eurodiputados que dijo que el plan de reformas presentado por el Gobierno, el documento clave para acceder a las ayudas, no cumplía los requisitos de la UE fue el portavoz de Ciudadanos, Luis Garicano. Su aprobación “se explica por los condicionantes políticos y económicos bajo los que opera la Comisión. El antieuropeísmo creció mucho a partir del 2010 como consecuencia de la anterior crisis; ahora quiere ser Papá Noel, quiere ser la buena. Desde el punto de vista económico, entiendo que no quieran cortar el manguerazo de dinero y arriesgarse a que un país vuelva a caer en recesión”.

Los primeros en cobrar, los primeros en ser auditados

Aunque las autoridades nacionales son las primeras responsables de prevenir el fraude, la corrupción y los conflictos de intereses y la propia regulación del fondo anticrisis de la UE obligó a todos los estados miembros a poner en marcha mecanismos de control adecuados, también la Comisión Europea velará por el uso correcto del dinero. Todos los países que se beneficien del fondo recibirán en algún momento la visita de los auditores de la Comisión. España ha sido el primer país en presentar el plan nacional de recuperación, el primero en cobrar las ayudas y será por tanto también el primero en ser sometido a una auditoría comunitaria. A la vista de la alta politización del Plan Europeo de Recuperación en España, aunque estos controles es algo previsto para todos los países, a la Comisión le preocupa que también esta fase del proceso se vea salpicada por los debates políticos internos.

Garicano sostiene que las críticas sí han tenido efectos en Bruselas. Relaciona por ejemplo que el Gobierno buscara el acuerdo de la CEOE para la reforma laboral con sus presiones en la UE para que no hicieran nada unilateral. “Voy a seguir dando guerra para que los fondos se gasten bien”, recalca el eurodiputado de Cs, que marca distancias con las tácticas del PP y pide al Gobierno que no adopte una actitud “estalinista” hacia quienes discrepan.

“Mis críticas son constructivas y precisas. Yo digo lo que me gusta y no me gusta en cada caso. Las buenas críticas son las que consiguen que las cosas se hagan sin necesidad de montar un lío público”, añade después de que Isabel Benjumea (PP), en una reunión del Parlamento Europeo, interpelara y cuestionara en una reunión interna la actuación de la Comisión. Su vicepresidente, Valdis Dombrovskis, y el comisario de Economía Paolo Gentiloni, le recordaron que el dinero “se paga cuando se cumplen objetivos” y reiteraron que España ha cumplido.

En paralelo, en pocas semanas los diputados del PP ha presentado más de una docena de preguntas escritas a la Comisión pidiendo garantías sobre el control de los fondos a España. “Nuestras críticas no son contra la Comisión, son contra el Gobierno. Lo que pedimos es transparencia y rigor frente a la opacidad y arbitrariedad de Pedro Sánchez. Queremos que el dinero llegue a todos los españoles”, dice Dolors Montserrat, jefa de filas del PP en la Eurocámara, que defiende la decisión de llevar el tema a Bruselas. “A veces los atropellos del Gobierno son de tal magnitud que debemos explicarlos a las instituciones de la UE”.

“La Comisión Europea quiere ser Papá Noel”, dice Garicano (Cs) para explicar la aprobación del plan español

“Todo esto solo está sirviendo para demostrar que en España hay una oposición muy incompetente y desleal. En ningún caso ha arrojado dudas sobre la calidad y el contenido del plan español”, afirma la eurodiputada Iratxe García, jefa de los socialistas europeos. “Ser el primer país en recibir dinero del fondo es una clara señal de apoyo al trabajo que se ha llevado a cabo”, insiste. “Más allá del hecho de que van contra el Gobierno y en Europa no está bien visto que se utilice las instituciones europeas para hacer oposición nacional, el problema es que estan poniendo en duda la autoridad de la Comisión y haciendo peligrar el objetivo de que este plan se convierta en un instrumento permanente, que es lo que pedimos desde la anterior crisis”, añade Eider Gardiazábal (PSOE).

A pesar de los escasos efectos que las críticas a la gestión del plan por parte del Gobierno parece haber tenido hasta ahora en Bruselas, la actitud de la oposición “hace daño”, afirman fuentes diplomáticas españolas. “Hasta ahora todo se ha hecho escrupulosamente, nada ha llamado la atención negativamente pero parece que hay una sombra de sospecha continua sobre nosotros”.





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