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El sector hotelero español en el 2022

Feb 5, 2022 , ,


En plena sexta ola y con la variante ómicron irrumpiendo en nuestras vidas cabe reflexionar sobre el futuro de un sector crítico tanto para nuestra economía como para nuestra forma de vida, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Más allá de la constatación de la necesidad de derrotar al virus y sus variantes como medida prioritaria para recuperar la estabilidad y poder consolidar la recuperación global del sector, después de dos años de pandemia y tras varias (demasiadas) recaídas, hay un conjunto de aprendizajes y tendencias que deberían permitirnos enfocar los esfuerzos para acelerar y facilitar al máximo la recuperación del sector.

En primer lugar, cabe señalar la fortaleza de la demanda ante escenarios de mayor estabilidad y menor incertidumbre. Si podemos destacar alguna sorpresa positiva de la evolución del sector durante este periodo, que desafortunadamente y debido al impacto de las diferentes olas hemos podido constatar en varias ocasiones, es la fortaleza de la demanda y la rapidez de recuperación en cuanto se reduce la incertidumbre y se recupera una cierta normalidad en la movilidad y la interacción de las personas.

Esta resiliencia y rápida recuperación generará importantes tensiones en el redimensionamiento de los equipos y los sistemas de operación para poder adaptarnos de forma rápida y flexible a la demanda, sin mermar la calidad de servicio que ofrecemos a nuestros clientes.

En segundo término, se puede constatar el evidente retraso de la recuperación del turismo corporate y una mayor sensibilidad ante la incertidumbre. En contraposición a la rápida recuperación de la demanda global, cabe destacar el importante retraso en la recuperación de la demanda del turismo de empresas, el llamado turismo MICE (meetings, incentives, conferences and events), así como su mayor fragilidad ante episodios de recaída e inestabilidad.

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Visitantes en una jornada de Fitur, la reciente feria de turismo

Ricardo Rubio / EP

Este decalaje, que obviamente no ayuda a visualizar una rápida recuperación a niveles de actividad prepandemia, contrasta con planteamientos futuros que cuestionan el valor de este segmento y predice grandes reducciones a futuro, algo que, en nuestra opinión, no se corresponde con la oportunidad que realmente afrontará esta actividad a medida que se estabilice la situación.

En esta línea, entendemos que hay una gran oportunidad para el segmento para colaborar con sus clientes y partners estratégicos en la apuesta por el valor, así como en la planificación de la recuperación de dicho negocio, con compromisos a medio y largo plazo con el objetivo de invertir conjuntamente en los esfuerzos necesarios.

Otro aspecto que destacar es la aceleración de tendencias que ya configuran una nueva realidad, lo que se pone de manifiesto con la utilización constante de términos como flexibilidad, simplificación, seguridad, sostenibilidad, etcétera… Más allá de todo lo que se ha escrito sobre la vuelta o no vuelta a la normalidad, podemos concluir sin riesgo a equivocarnos demasiado que lo que seguro ha conseguido la pandemia es acelerar tendencias que, si bien estaban claramente identificadas, hoy ya está claro que marcarán la futura recuperación y la evolución del sector.

Las claves

Entre estas tendencias que se consolidan destacan la flexibilidad, la simplificación, la seguridad o la sostenibilidad

Entre estas tendencias que se consolidan está la de ofrecer interacciones simples y eficientes; aportar flexibilidad en condiciones y servicios; garantizar al máximo la seguridad, y hacerlo de forma sostenible. Estas variables ya no serán elementos diferenciadores o apuestas puntuales, sino condiciones esenciales para competir y tener éxito en el futuro e incluso en el presente. Además, es fundamental asumir que este enfoque va más allá de nuestros clientes y huéspedes, extendiéndose a nuestros empleados, partners y proveedores, lo que requerirá a las empresas abordar importantes proyectos de transformación para adoptar dichas iniciativas de forma integral en sus procesos y en el conjunto de sus organizaciones.

En último término, es relevante poner el foco en la aceleración de la transformación sectorial, que pasa por dos grandes tendencias: concentración y globalización. Es clave tener en cuenta el importante impulso que han supuesto las dificultades ocasionadas por la pandemia y la gran aceleración de procesos de transformación sectorial que ya estaban modelando la evolución del sector en términos globales.

En este sentido, estamos viendo y seguiremos viendo una evolución hacia una mayor concentración y consecuente globalización de la oferta y modelos de negocio, que será fuente de oportunidades para las compañías mejor posicionadas y capaces de anticiparse, así como para aquellas que, a pesar de la incertidumbre, sean capaces de apostar de manera decidida por inversiones o procesos de transformación.

Ante este marco, vemos que se consolida de forma muy clara una necesidad de abordar y consolidar los procesos de adaptación puestos en marcha de manera urgente y poco estructurada. Precisamente por la volatilidad y el carácter cambiante del entorno, hoy es más urgente que nunca centrarse en nuevos modelos de operación que maximicen la eficiencia y la sostenibilidad de las organizaciones.

Esta necesaria transformación se sustentará en los siguientes pilares, en los que las organizaciones deberán focalizarse para asegurar su posición competitiva:

  • Eficiencia operacional, como elemento esencial para poder responder a los retos y las tensiones originadas por la caída de ingresos y actividad.
  • Digitalización de procesos e interacciones, ofreciendo la posibilidad de interactuar de forma totalmente digital con empleados y huéspedes, adaptándonos a sus necesidades y disponibilidad.
  • Sostenibilidad de nuestros modelos de operación, minimizando y haciendo sostenible el impacto de nuestra actividad en el entorno.
  • Seguridad, tanto de nuestros huéspedes y empleados como de los sistemas que soportan nuestras operaciones (ciberseguridad).

Para todo ello, constatamos una vez más la gran oportunidad que ofrecen las nuevas tecnologías y la apuesta por la innovación, como palancas esenciales para aprovechar las oportunidades y competir en el exigente entorno que ha provocado la pandemia. El año 2022 puede ser el año de la recuperación o es posible que haya retrasos y persista la incertidumbre, pero lo que es seguro es que habrá oportunidades y que las empresas que sepan anticiparse serán las que ganarán el futuro.

Xavier Trias Arraut es responsable de consultoría tecnológica y sector hotelero de EY





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