• Lun. Sep 26th, 2022
Etiquetas principales

El síndrome de la vida ocupada, por Editorial

Feb 6, 2022 , , , ,



El no parar nunca, hacer una actividad detrás de otra, hasta llegar agotados al final del día, descansar y volver a empezar. Esta forma de vivir, que para muchos es normal, puede llegar a tener una dimensión enfermiza, tanto a nivel personal como social. Este estilo de vida ha sido definido como el “síndrome de la vida ocupada” por el centro de investigación CPS, de Glasgow. No lo califican de enfermedad ni tampoco como trastorno mental. Pero la actividad excesiva y la hiperestimulación que comporta pueden provocar agotamiento, despistes, fallos de memoria o falta de concentración.

Pasada la pandemia, que en cierta manera ha supuesto una pausa para muchos ciudadanos en su vida normal, el síndrome de la vida ocupada vuelve a hacer acto de presencia. La extrema exigencia de competitividad y de inmediatez en los resultados que exige la acelerada sociedad actual explica, en parte, dicho síndrome. Pero también es determinante, a nivel personal, el deseo constante de reconocimiento social, a causa de una
baja estima, y la necesidad de huir de uno mismo para llenar los vacíos de su vida y no enfrentarse a otras realidades o a la
propia soledad. Tanto es así que los que sufren este síndrome afirman que buscan tiempo para descansar, pero tan pronto como lo encuentran lo llenan con nuevas actividades que
desarrollar. De esta manera entran en una rueda constante.

No es una enfermedad, pero refleja una forma de ser cada vez más extendida

No hay que tomarse a broma el síndrome de la vida ocupada. Cada vez son más los psicólogos sociales que, desde los departamentos de recursos humanos de las empresas, están atentos a los riesgos que este tipo de personas tienen de caer en situaciones de estrés, de sobrecarga laboral, de bajo rendimiento, de falta de motivación o de agotamiento físico, emocional o mental. En las grandes tecnológicas de Silicon Valley, desde hace algunos años, incluso se han empezado a generalizar clases y sesiones de meditación para ayudar a sus empleados a encontrar la paz interior y vivir con mayor equilibrio, algo que redunda en una mayor eficiencia y creatividad.

El miedo al aburrimiento, a la soledad y a encontrarse con uno mismo en los espacios de silencio de su vida, que explican también el síndrome de la persona ocupada, coincide asimismo con la necesidad que tienen las personas en general de evadirse constantemente con la televisión, la radio, el móvil o las drogas. Todo ello parece que haría necesario fomentar la educación para enseñar a llevar una vida equilibrada y para ayudar a encontrar la paz en el silencio interior. No es casualidad, en este sentido, que las técnicas de meditación orientales se introduzcan cada vez con mayor intensidad en los países occidentales.





Source link