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Igea y Tudanca coinciden en acorralar a Mañueco desacreditando los 35 años de gobiernos del PP


Las encuestas, y el error del diputado Alberto Casero durante la votación de la reforma laboral, no solo están marcando la recta final de la campaña, sino que también han revolucionado el segundo, y último, debate televisivo celebrado esta noche con motivo de las elecciones del 13 de febrero en Castilla y León y que no ha tenido nada que ver con el primero. Ya que unos y otros -Alfonso Fernández Mañueco (PP), Luis Tudanca (PSOE) y Francisco Igea (Cs)- han coincidido en meter una marcha más que la pasada semana para tratar de convencer al 25% de los electores indecisos que reflejan los sondeos.

El encargado de abrir la contienda, por sorteo, ha sido el candidato del popular y presidente de la Junta. Y ha optado por un tono y un discurso presidencialista como «garante del orden» para seguir gestionando una comunidad que el PP ha controlado ininterrumpidamente los últimos 35 años. 

Aunque también ha aprovechado para mandar un recado a Ciudadanos, socio del gobierno fallido de la anterior legislatura, al asegurar que «Castilla y León necesita un gobierno fuerte, sólido, estable… y sin egos para tomar decisiones firmes sin hipotecas ni chantajes».

Igea, quien se ha estrenado en formato presencial tras participar telemáticamente en el primero de los debates al haber dado positivo por covid, le estaba esperando y ha contraatacado desde el minuto inicial establecido a modo de presentación. Sin esperar, ni siquiera, al arranque del debate propiamente dicho. 

Y para ello ha optado por la Sanidad, una de las carteras que gestionó Ciudadanos en la legislatura fallida y por la que ha exhibido músculo y compromiso: «El PP llevaba años prometiendo cosas que no llegaron hasta que gobernaron con nosotros» (…) y ha anhelado que «cada día» se está «más cerca de que triunfe la honestidad y pierda la mentira».

El tercer contendiente en liza, Tudanca, ha vuelto a entrar nervioso al debate pero no ha tardado en reponerse aprovechando la brecha abierta por Igea para afear al anterior gobierno regional -formado por PP y Cs en coalición- los recortes aplicados en Sanidad que han retrasado sine die la construcción de varios hospitales prometidos en campañas anteriores y han provocado el cierre de varios centenares de consultorios en el medio rural. 

«Castilla y León no puede perder más oportunidades ni más trenes», ha urgido a los votantes para tratar de lograr una victoria más contundente que la cosechada en 2019 y que quedó neutralizada por el pacto de sus contrincantes de esta noche. 

La corrupción, que tiene al PP pendiente de un calendario judicial por tres casos ya judicializados, y Vox, por el papel de actor principal que las encuestas le otorgan a la hora de abordar los pactos postelectorales, tampoco han tardado de aparecer pese a no estar incluidos en ninguno de los bloques del debate. Igea ha alertado del «riesgo que supone para las políticas sociales» incluir a los ultranacionalistas en el gobierno de Castilla y León al tiempo que Tudanca se ha reconocido «preocupado» por lo que pasaría con la» lucha contra la Violencia de Género» si el PP llegara a gobernar con Vox. 

Mañueco, situado en medio del plató, se ha visto en más de una ocasión en una suerte de partido de tenis al tener que girar la cabeza a un lado y a otro al ser el blanco de sus dos rivales. Ante ello, ha optado por no contestar a casi ninguna de las preguntas que se le han planteado. Y ha preferido echar balones fuera para no tener que certificar el posible pacto ha sido bloqueado, al unísono, por sus dos rivales recordando que varios dirigentes del PP lo han dado por hecho en los últimos días como mal menor para retener el Ejecutivo.

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Los asesores han dado las últimas indicaciones a sus respectivos jefes de filas durante el único descanso del debate

Claudia / EP

La reforma laboral se vuelve contra Mañueco

Los candidatos del PSOE y de Ciudadanos a la Presidencia de la Junta han lanzado sendos reproches al candidato del PP por no haber apoyado la reforma laboral convalidada esta misma semana en el Congreso de los Diputados. Si bien el popular ha vuelto a obviar la cuestión por la que era interpelado y ha centrado sus críticas a la subida de la luz, de la gasolina o del IPC, con precios «récord» que ha achacado al Gobierno de Pedro Sánchez.

El debate ha incluido bloques específicos para debatir sobre sanidad, servicios sociales y dependencia, economía e infraestructuras. Pero los minutos han avanzado sin grandes novedades ya que unos y otros se han limitado a repetir las mismas promesas con las que comenzaron la campaña electoral a finales de enero. Aunque los tres contendientes han dedicado buena parte de sus promesas para las personas mayores lo que evidencia cuál es la bolsa de votantes sobre la que puede cimentarse la victoria electoral este domingo.

¿Con quién pactará cada partido?

No ha sido así al abordar el apartado de los futuros pactos en donde Isabel Díaz Ayuso ha salido a relucir de manera indirecta por haber verbalizado en las últimas horas un tema tabú en la campaña del PP. El posible pacto con Vox en caso de que, como indican los sondeos, los populares necesiten de un socio para retener el poder regional.

El encargado de abrir el turno ha sido Igea, rechazando interpelar con Mañueco porque «ya ha demostrado lo que vale su palabra en base a los pactos». A partir de ahí, el candidato de Ciudadanos se ha abierto a dialogar y pactar con todos los partidos «a excepción de los extremos a la izquierda y a la derecha».

Mañueco, quien ve reducido su margen al haber dinamitado el gobierno de coalición de Ciudadanos y tener garantizado el veto de los partidos de la derecha, ha optado por inhibirse. Aunque, para no dejar sin aprovechar su turno, ha apelado a un pacto simbólico con los castellanos y leoneses.

Y Tudanca ha aprovechado su papel de candidato sin ataduras, al no haber gobernado la región en contraposición con sus rivales, y sin dar siglas y abanderado una futura «política de cooperación» para hablar con «todos los que quieran trabajar por el cambio» para «transformar la Comunidad».

Como ya es habitual en este tipo de formatos, todos los contendientes han contado con un último minuto de oro para cerrar su intervenciones sin ser interrumpidos. A Igea no le ha dado tiempo a modular el tono de los 90 minutos previos y ha apelado al votante para la formación liberal de manera vehemente denotando que es el peor parado en las encuestas. Tudanca ha tratado de emerger como alternativa sin ataduras para dirigir un cambio real. Mientras que Mañueco se ha desligado del PP nacional para señalar que es él «quien se la juega», y no Pablo Casado.  





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