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Italia se encamina a tener por primera vez una presidenta de la República



Matteo Renzi ha comparado el espectáculo bochornoso para elegir al nuevo presidente de la República en Italia con las audiciones de Factor X. En la televisión pública hablaban del juego de la oca: cada ciertas horas, se vuelve a la casilla de salida. Han pasado cinco días desde que inició el viaje para elegir al próximo jefe de Estado italiano, e Italia sigue bloqueada.

Este viernes el líder de la Liga, Matteo Salvini, que se ha erigido en el portavoz de la derecha, se la ha jugado ordenando a los suyos que votasen a la presidenta del Senado, Elisabetta Casellati, una mujer de la vieja guardia de Berlusconi. Salvini era muy consciente que no iba a haber fumata blanca, pero era su manera de comprobar la fidelidad de los 450 grandes electores derechistas. Ha sido un fracaso estrepitoso. Casellati, que como presidenta de la Cámara Alta contaba sus propios votos, apenas ha llegado a sumar 382. No la han votado ni gran parte de sus seguidores.

Sería la primera vez que una mujer ocupe el cargo más alto del Estado

Pero, cuando todo ya apuntaba a que no había ninguna salida más que suplicar a Sergio Mattarella que desempaquete sus cosas y repita en el cargo, Salvini ha dado un bombazo nocturno. Después de verse con Mario Draghi y tras una reunión con los líderes del bloque izquierdista, Enrico Letta (Partido Demócrata) y Giuseppe Conte (Movimiento 5 Estrellas), Salvini ha revelado que las negociaciones vuelven a estar encauzadas y que Italia se encamina para tener, por primera vez, a una presidenta de la República. “Estoy trabajando para que haya una presidenta mujer”, dijo Salvini, sin revelar quién. Minutos más tarde, Conte lo ha confirmado: «Existe finalmente la posibilidad de tener una presidenta mujer».

Aunque también podrían referirse a Marta Cartabia, ministra de Justicia, todo el mundo ha pensado automáticamente en otro nombre: el de Elisabetta Belloni, de 63 años, brillante diplomática y jefa de los servicios secretos. Sería la primera vez que una mujer ocupe el cargo más alto del Estado, y aunque se creía que habría suspicacias por el hecho de que la jefa de los espías ascienda a la jefatura del Estado, su neutralidad política gusta. Y sobre todo, no tendrían que buscarle un sustituto a Mario Draghi como primer ministro. Este sábado se sigue votando.





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