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Junts acusa a la CUP de querer enviar a Borràs a la «papelera del Código Penal»



La escenificación a cuenta del acta de diputado de Pau Juvillà en el Parlament acabó este jueves con un malestar manifiesto de Junts per Catalunya con la CUP. A diferencia de lo que sucedió hace dos años entre los dos socios del Govern con la credencial de Quim Torra no hubo apenas ruido en

los atriles, pero en los pasillos la cosa andaba por otros derroteros. «Esto tendrá consecuencias, se ha intentado poner a Laura Borràs al pie de los caballos», lamentaban desde JxCat. En cambio, los anticapitalistas -también los republicanos- se quejaban de que se había incumplido lo pactado de antemano y denunciaban presiones para que Juvillà dejara su escaño de forma voluntaria. Las acusaciones eran mútuas, pero no pasaron de los pasillos.

Este viernes, en cambio, el nuevo presidente de la comisión del estatuto del diputado y miembro de Junts, Jaume Alonso Cuevillas, ha acusado a la CUP de querer enviar a la presidenta de la Cámara catalana «a la papelera del código penal». «La CUP quería poner a Borràs en el disparadero penal sin garantías y forzarla a incurrir en tipos penales más graves que la desobediencia como la prevaricación o la usurpación de funciones», ha reiterado en una entrevista en Ser Catalunya Alonso Cuevillas, que es abogado de profesión y defendió a Carles Puigdemont.

El diputado de Junts, que estuvo en la Mesa al inicio de la legislatura y salió del órgano rector del Parlament después de poner en cuestión la desobediencia sin sentido en una entrevista, ha señalado que aconsejó a la presidenta no desobedecer si no había garantías y ha tachado de «trampa» la solicitud de voto delegado de la CUP para Juvillà, que desde el 28 de enero no es diputado en cumplimiento de lo dictaminado por la Junta Electoral Central. «Todos decían que le acompañaban hasta el final, pero en realidad le acompañaban hasta el borde del precipicio», ha añadido el parlamentario de JxCat. Borràs rechazó la delegación en virtud del artículo del reglamento de la institución sobre el conflicto de intereses, un motivo que hizo que el anticapitalista no votara en diciembre el anterior dictamen sobre su condición de diputado.

Con todo, Alonso Cuevillas ha admitido que en todo este asunto Borràs era «captiva de su discurso» y ha defendido que no ha procedido del mismo modo que el expresidente del Parlament, Roger Torrent, con Quim Torra hace dos años, si bien en el momento en que había riesgo de incurrir en un delito se ha actado la decisión del órgano administrativo, de la JEC, como sucedió entonces. Aunque los procedimientos no hayan sido idénticos.

Desde JxCat se aseguró ayer jueves que en la reunión del miércoles de las tres formaciones independentistas no se contemplaba la posibilidad de que la CUP presentara esa delegación de voto y ayer por la mañana la presidenta, en una reunión, enseñó la lista de funcionarios que podían verse implicados en la desobediencia.

La versión de los anticapitalistas, corroborada por los republicanos, sin embargo, es distinta. El pacto inicial era aguantar hasta que el Tribunal Supremo se pronunciara sobre las cautelares solicitadas tanto por Juvillà como por el Parlament en la Sala Tercera y, si en un momento dado se constataba que no era posible por las acciones de la JEC o de los jueces, se asumiría que no se podía entre todos. «Se hizo un discurso de que sería todo diferente y a la vez hubo presiones para que dejara el escaño», aseguraban fuentes de la CUP. «Si no se puede, no se puede, y han intentado hacer ver que iban a hacerlo diferente de como lo hizo Torrent en la anterior legislatura», señalan desde ERC, que ya advertían hace unos días que Borràs era presa de su relato y que el dictamen de la comisión de esta semana era una pista de aterrizaje para ella que facilitarían. «Caerá todo por su propio peso», añadían estas fuentes.

Sea como fuere, ha vuelto suceder lo mismo que en anteriores ocasiones. Tras las decisiones judiciales, los partidos independentistas han acabado envueltos en una pugna aunque esta vez había sido más soterrada y silenciosa que en anteriores ocasiones.





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