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Kuwait contra Wonder Woman

Feb 11, 2022 , ,


La última película de Kenneth Branagh, Muerte en el Nilo, llevaba momificada desde 2020 a causa de la pandemia. Aunque este mes la adaptación de Agatha Christie verá por fin la luz, uno de los estados más ricos del mundo ha decidido volvérsela a cargar ¿Quién ha sido?

Pues tal como desvela el titular, ha sido Kuwait. Y el supuesto móvil del “crimen” –veto a su exhibición en las pantallas del emirato- es reprobar a la protagonista, la luminosa actriz israelí Gal Gadot. Los kuwaitíes todavía le reprochan sus exaltadas manifestaciones en favor del ejército de su país, en 2014, durante la operación Margen Protector, en la que murieron 2.200 palestinos -la mayoría civiles- y 71 israelíes -casi todos militares.

Kuwait toma distancia de Emiratos y elogia al tenista de su país que se negó a jugar contra un rival israelí

A Gal Gadot, nada de esto le viene de nuevo. La bella y avispada Miss Israel 2004, a quien el papel de Wonder Woman sentó como un guante, ya vio en 2017 como aquella superproducción era vetada en varios países árabes. Uno de ellos era Kuwait.

Una vez más, los kuwaitíes le han vuelto a endosar el papel de mala. Y eso que Gadot todavía no ha empezado a rodar la nueva versión de Blancanieves que prepara Walt Disney, en el papel de reina malvada.

Aunque en todas partes cuecen habas, como demuestra la muy distinta polémica en que se vio envuelta Gal Gadot en Estados Unidos, por su interpretación de Wonder Woman. Algunas críticas a la presunta poca diversidad racial del filme, fueron contrarrestadas con una campaña en su defensa no menos desquiciada. Gal Gadot sería, en realidad, “una mujer de color”.

Gal Gadot, en 'Wonder Woman'

Gal Gadot, en ‘Wonder Woman’

A aquellos críticos cromáticos debería darles ahora un patatús durante el visionado de esta blanquísima Muerte en el Nilo. Sin el consuelo de encontrar debajo un mullido sofá como los del hotel Pera Palas, de Estambul, donde Agatha Christie tramó su Asesinato en el Orient Express. Novela que fue objeto, por cierto, del anterior tanteo detectivesco de Branagh.

Cabe decir que, a pesar de su título, Muerte en el Nilo no ha sido filmada en Egipto, sino en el reino de Marruecos, uno de los estados signatarios de los acuerdos de normalización con Israel sin contrapartidas para los palestinos. Aun así, los actores árabes brillan por su ausencia.

Pero no es esa la queja de Kuwait, cuyos cines están dominados por las superproducciones estadounidenses, aunque las películas árabes y en lenguas indias -más allá de Bollywood- mantengan su cuota. Su problema vuelve a ser el protagonismo de una actriz nacida en Petah Tikva.

El posicionamiento de Kuwait, para sus detractores, no es más que una concesión a la galería, cuando no una muestra de antisemitismo. En cualquier caso, el veto oficial kuwaití cabalga sobre una campaña de boicot surgida de forma supuestamente espontánea en las redes sociales. Secundándola, Kuwait se presenta como más sensible a la calle árabe que sus vecinos.

El país del KIO marca perfil propio frente a Emiratos Árabes Unidos o Bahréin, que cosechan los primeros frutos de los Acuerdos de Abraham, suscritos con Israel. Monarquías árabes que no han ido tan lejos, como Arabia Saudí u Omán, realizaban esta semana maniobras navales junto a la armada israelí, al amparo de la Quinta Flota.

Lejos de ello, las calles de Kuwait exhiben estos días carteles de su joven tenista, Mohamed al Awadi, que el mes pasado prefirió abandonar un torneo en Dubái antes que enfrentarse en semifinales a un rival israelí.

Kuwait, que es el país de la zona menos ajeno a la democracia -cuenta con un parlamento elegido por sufragio universal, que no es puramente decorativo- parece embarcado en una cruzada trasnochada. La semana pasada trascendía que un taller de yoga en el desierto, solo para mujeres -a cargo de una presentadora de televisión- ha sido prohibido “por inmoralidad”. Mientras tanto Arabia Saudí se apuntaba un tanto inaugurando su primer festival de yoga.

Kuwait, que acaba de recibir de Irak el tramo final de la indemnización por la invasión de hace más de treinta años (52.400 millones de dólares), bien podría dedicar su tiempo y dinero a hazañas más espectaculares. Inspiración, en Wonder Woman.





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