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La ciudad de los perros, por Llucia Ramis

Ene 1, 1970 , , , , ,



Adoptar es el verbo adoptado para indicar que no compras un animal, sino que lo rescatas de una protectora, o te haces cargo de él en vez de quien lo hacía antes. Campañas con el hashtag #adoptanocompres han popularizado el término, y los requisitos por cumplir son casi tan exigentes como para adoptar a un niño.

Llevo tiempo pensando en adoptar. Miro webs en las que hay fotos de perros encantadores con biografías terroríficas. Se apela a la compasión del adoptante, que quiere salvar a la pobre criatura de la angustia del refugio y de su pasado trágico. Los humanos son dioses para sus perros, dicen que escribió Aldous Huxley. Una amiga adoptó al más traumatizado del mundo y le da una dieta barf. Él la adora y no puede vivir sin ella, y ella se siente una diosa adorada e imprescindible. Otro amigo soporta mejor el confinamiento gracias a su nuevo compañero, que no podía seguir con la familia anterior. Quienes adoptan perros coinciden en que la vida mejora un 200% y, aunque no siempre es fácil, la felicidad compensa.

En el Parc Científic de la UB estalla el escándalo: pretenden sacrificar 32 cachorros

En Barcelona hay casi tantos perros como niños menores de 12 años (unos 170.505). Y en el Parc Científic de la UB estalla el escándalo: pretenden sacrificar treinta y dos cachorros tras usarlos para un estudio farmacológico. Días antes, recibí el aviso de que se repartían los veinticinco beagles de un ensayo que finalmente no se llevará a cabo. ¿Eran los mismos, o eliminarlos es lo habitual? Cuando quise optar por uno, ya no los tenían, y me llevé un chasco porque para entonces ya lo sabía todo de esta raza tan querida. Snoopy es un beagle.

Recién aprobada la ley de Bienestar Animal, que reconoce a los perros y gatos como seres con sentimientos, sigue la experimentación con beagles porque son afables y fuertes. La alcaldesa de la ciudad (donde los canes no votan, pero sí quienes los cobijan) pide evitar que los maten, sumándose al clamor de los que lo considerarían una animalada, si no fuera porque son humanos quienes maltratan a esta especie que es un miembro más de muchas familias y el mejor amigo de tanta gente. No sé si llegaré a tener perro. Pero cuando se utiliza la palabra adoptar para incorporar uno a tu vida, y va calando la gran responsabilidad que implica convivir con ellos, destinarlos a laboratorios y sacrificarlos suena un poco a crimen.





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