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La confesión de Juan del Val sobre su infancia tras ‘bromear’ sobre los niños con altas capacidades


El escritor Juan del Val sembraba la polémica durante su intervención en El Hormiguero el pasado miércoles, donde habló de asuntos de lo más variado, entre los que destacaron sus comentarios sobre la salida del armario de más de 100 sacerdotes homosexuales en Alemania y una reflexión sobre cómo los medios debían poner ciertos límites a su contenido, haciendo referencia a un titular en el que se aseguraba que había ‘maltratado’ a su mujer, Nuria Roca, en directo.

Sin embargo, el escritor se convertía en foco de las críticas tras un comentario que pretendía ser cómico sobre los niños superdotados o con altas capacidades, que no sentó demasiado bien entre el público: “Cuando el niño suspende y sus padres dicen: ‘No, es que mi niño suspende porque es superdotado’. A lo mejor no”, comentaba el tertuliano, entre las carcajadas de sus compañeros, a lo que añadió: “Es que, como es tan inteligente, se aburre”.

“Es verdad, es que ahora todo el mundo… No hay ninguno que suspenda porque es un vago, no; es que tiene altas capacidades», continuaba Juan del Val, añadiendo que este comentario era más una ‘excusa’ de estos padres: “La excusa de decir: ‘Es que es superdotado el niño’. El niño tiene alta capacidad para tocarse los huevos», concluía.

Unas palabras que le han pasado factura, y que le convirtieron en el centro de las críticas, sobre todo de padres con niños de altas capacidades y asociaciones especializadas, que ven cómo su trabajo intentando concienciar y sensibilizar a la sociedad sobre esta problemática ha sido tirado por tierra al verse tratado como un chiste.

El escritor no suele responder a las polémicas, pero en esta ocasión ha querido hacer una reflexión desde su cuenta de Instagram sobre el tema e insistir con que en ningún momento quiso hacer un chiste con el tema o desmerecer el trabajo para con estos niños. 

“Lamento el dolor de algunos padres, pero no puedo rectificar por haberme reído de unos niños, simplemente porque no lo he hecho. Ni con AACC ni de ninguna condición. Eso no lo haría jamás ni siquiera en un contexto de humor como es El polémico. Lo he dicho muchísimas veces: soy responsable de lo que digo, pero no de lo que se interpreta que digo”, aseguró, “Con lo que ironicé ayer no es con los niños de AACC, sino con los padres que dicen que sus hijos las tienen sin tenerlas. Es decir, todo lo contrario”.

El escritor también quiso compartir algunos detalles desconocidos de su infancia para intentar hacer comprender el por qué de esa reflexión.

“Fui un niño con un fracaso escolar estrepitoso a consecuencia de mi diferencia, también sin diagnosticar, y que el sistema educativo no entendió”, revela el escritor, “Fui expulsado de ese sistema que siempre me colocó en la fila de los torpes, de los vagos, en definitiva de “los malos”. Sé perfectamente de lo que hablo. Varios años de tratamiento psiquiátrico me ayudaron a superar del todo ese dolor”.

El escritor asegura que esta experiencia le ayudó a entender algo muy importante: “El victimismo reconforta, pero casi siempre impide avanzar hacia la felicidad”, comparte, insistiendo en que las quejas por sus comentarios, acusándole de “fomentar el bullying o los suicidios de niños” por ese comentario, en una sección de humor, le parece una perversa sobreactuación.

El escritor contó cómo en su colegio era parte del grupo de

El escritor contó cómo en su colegio era parte del grupo de «los tontos», sin oportunidad de progreso a nivel educativo.

Atresmedia/Captura

“Podéis seguir expresando vuestras protestas y vuestro dolor en esta cuenta pero yo con esta nota pongo el punto final. Gracias a todos los que siempre estáis ahí apoyando”, concluye, “Sé por experiencia que estas polémicas suelen durar poco y todo vuelve pronto a la normalidad. Mucha suerte a todos”.

Soy responsable de lo que digo, pero no de cómo se interpreta lo que digo



Juan del Val

Sus seguidores en Instagram no han tardado en apoyar sus palabras, asegurando que entienden el sentido del humor y no considerando como ‘ofensa’ sus palabras, sino la interpretación que algunos hacen de ellas. Un ejemplo más de la capacidad de algunos para ofenderse hoy en día y la aparente necesidad de tener que dar explicaciones sobre todo tipo de ‘polémicas’.

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