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La conspiración de las mariposas

Feb 10, 2022 , ,



Cerrado por conspiración, hasta nueva fecha.

El National Buttefly Center, en la localidad texana de Mission, a orilllas del Río Grande, ha sido un paraíso para los adoradores de las naturaleza y, en especial, de los que disfrutan de la observación de mariposas raras. “Estábamos abiertos siete días a la semana para las excursiones escolares, para las visitas de señoras mayores de asociaciones cívicas, para proyectos de voluntariado. Las niñas Scouts hacían fiestas de pijamas cada año bajo las estrellas en nuestro campamento”, recalca en conversación telefónica Marianna Treviño-Wrigth, directora ejecutiva de este centro.

El National Butterfly Center cierra hasta nueva fecha por el temor a represalias por las mentiras de la ultra derecha

“¡Así de peligroso es este lugar!”, exclama sarcástica la responsable del recinto, inaccesible “en el futuro inmediato” ante el temor de registrar sucesos trágicos.

El edén de los lepidópteros, especie ajena a la fanatización humana, se ha convertido en un infierno con situaciones de acoso y amenazas. Es el último objetivo de la extrema derecha conspiranoica.

Las huestes del trumpismo más sectario, donde figuran entre otros los que se movilizan por el culto a la Q de QAnon y en el que el expresidente estadounidense es el salvador, o “los lunáticos” en calificativo de Treviño-Wrigth, no acuden ahí a a ver mariposas. Les han hecho creer que ese espacio funciona como tapadera para actividades de trata de inmigrantes indocumentados, tráfico sexual y explotación de menores.

Por sorprendete que suene, hay precedentes peligrosos. En diciembre del 2016, un hombre abrió fuego en la Comet Ping Pong, una pizzería de Washington, porque creía en una de estas teorías, sin fundamento alguno, y acudió a rescatar a niños víctimas del comercio sexual de los demócratas.

“Es lo mismo que nos están haciendo a nosotros”, lamenta la Treviño-Wright.

Si aquel fue el Pizzagate , este es el Butterflygate . “Reciclan el mismo manual”, añade. Pero la directora del centro matiza que “QAnon no existe” y lo compara al hombre del saco. “Esto son mentiras propagadas por agentes políticos para avanzar en su agenda”, asegura. La mirada de estos manipuladores está puesta en las elecciones de medio mandato del próximo noviembre. “No vienen a nuestra propiedad buscando nada, claramente no una organización de tráfico humano. Usan el National Butterfly Center como apoyo y telón de fondo de su propaganda”, subraya.

El conflicto más sonado se produjo a finales de enero. Kimberly Lowe, candidata republicana al Congreso, se plantó en el recinto y pidió explorar por dónde cruzaban los inmigrantes con sus balsas. “Reiteró esa mentira difamatoria”, dice. Le explicó que era una propiedad privada y que Lowe y la otra mujer que la acompañaba debían irse o llamaría a la policía. Hubo altercado. La otra mujer se puso a grabarla con su teléfono, lo que intentó impedir la directora. Según su versión, la candidata la empujó y cayó al suelo. Lowe, en un comunicado al The New York Times , negó cualquier agresión y acusó de mentirosa a la anfitriona.

A los pocos días, un supuesto periodista de una organización vinculada a Steve Bannon, ex estratega jefe de Trump, hizo un vídeo frente a las puertas del recinto durante una protesta a favor de la política fronteriza del expresidente. Sostuvo que “existen amenazas creíbles de cárteles que trafican niños a través del centro”. Para demostrar la veracidad de su tesis, mantenía en su mano un pequeño zapato.

El recinto entró en la diana de la extrema derecha cuando en el 2017 demandó a la administración para prevenir la construcción del muro con México en su terreno. Empezaron a acudir muchos con “la gorra roja”. Sin embargo, las amenazas arrancaron en el 2019, con los tuits de Bannon y su asociado Brian Kolfage en los que hacían falsas acusaciones para recaudar dinero y contribuir a pagar el muro. Los dos fueron imputados por estafa. Trump concedió el perdón a Bannon al final de su presidencia.

Recuerda Treviño-Wright que una retórica incendiaria similar llevó ese mismo año a un pistolero a matar a 22 personas en un supermercado de El Paso. “Sería una estúpida –apostilla– si no tuviera miedo”.





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