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La covid en los tiempos de la normalidad

Sep 19, 2022 , , ,



En nuestro país estamos en el mejor momento desde que los primeros casos de COVID-19 empezaron a llenar nuestros hospitales en marzo del 2020. Desde el punto de vista epidemiológico, la transmisión es moderada (130 casos/100,000 habitantes en los mayores de 60 años de edad, el único grupo de edad que seguimos monitorizando), siguen produciéndose muchos nuevos casos (algo menos de 10,000 en la última semana, aunque seguro que son más ya que no los estamos registrando), y demasiadas muertes (unas 50 diarias, aunque predominantemente en grupos de muy alto riesgo). Sin embargo, el impacto de esta transmisión actual en la salud pública es relativamente bajo, siendo por ejemplo su repercusión en términos de ocupación de camas hospitalarias mínima.

¿Quiere decir esto que estamos al final de la pandemia, como algunos osados se han apresurado a afirmar? La respuesta es no. Todavía quedan muchas historias por contar sobre el SARS-CoV-2 y toda su genealogía de variantes y sublinajes, que no parecen listas para desaparecer, y contra las cuales aún deberemos esforzarnos si no queremos nuevas sorpresas.

Es muy probable que en otoño tengamos aumentos de transmisión o incluso nuevas olas

Es muy probable que con la llegada del otoño y con los cambios de temperatura esperables volvamos a experimentar incrementos de la transmisión, o incluso nuevas olas. Pero si hemos aprendido algo en los últimos meses es que no debemos angustiarnos por anticipado, y que, aunque aumenten mucho los casos, eso no significa que volvamos a las temibles situaciones que experimentamos durante las primeras olas pandémicas. Así que nos tocará resignarnos, convivir con el virus respetándolo (sin que nos atemorice) y mantenernos vigilantes por si debemos cambiar algo para que no cambie nada a peor.

A finales de este mes se iniciará -por fin- la vacunación con la segunda dosis de recuerdo (cuarta dosis total) de nuestros mayores y más vulnerables. Esta es una excelente noticia que llevamos mucho tiempo esperando, puesto que otros países llevan ya meses administrándolas. Como novedad, se usará la nueva generación de vacunas que han sido diseñadas a partir de variantes más cercanas a las que ahora circulan, y que por tanto pueden mejorar la protección de forma más adaptada a las novedades epidemiológicas.

Los resultados de los estudios son claros: las dosis de refuerzo siguen salvando vidas

Aunque a muchos ya les canse la situación, y puedan tener dudas sobre si es -o no-pertinente revacunarse, yo les recordaría que estamos como estamos gracias a las vacunas, y que cualquier palanca (ahora que están tan de moda) que podamos utilizar para echarle un cable a nuestro sistema inmunitario es bienvenida, sobre todo si la ciencia sobre la que se basa esta recomendación es sólida. Y los estudios en ese sentido son claros, las dosis de refuerzo son útiles, y siguen salvando vidas.

Desde el punto de vista pediátrico, la vuelta al cole ya ha ocurrido, en un contexto de absoluta normalidad. Las últimas medidas extraordinarias que se mantenían en pie para frenar la transmisión intra-escolar han desaparecido, y los niños han abrazado la vuelta a las antiguas rutinas con alegría y optimismo.

Los programas de salud mental entre niños y jóvenes siguen en pañales y deben reforzarse

Sin embargo, hay algunas lecciones que parece que no hayamos aprendido. Los programas de prevención y atención a los problemas de salud mental (la verdadera pandemia entre los niños y jóvenes que la otra pandemia ha evidenciado) siguen en pañales, y deben reforzarse. La ventilación de las aulas debe ser considerada como una medida beneficiosa, no solo como medida de emergencia para disminuir el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 y muchos otros virus respiratorios, sino que también como mecanismo necesario para garantizar un aprendizaje de calidad en el espacio donde los niños pasan más horas al día. Las ratios profesor-alumnos deben cambiar, si queremos ser competitivos en nuestra educación a nivel internacional.

Y, por último, la cobertura vacunal de los menores de 12 años, que sigue siendo muy baja en comparación a otros grupos de edad, tiene que aumentar. Es comprensible que muchos padres quieran pasar página, y confundan la falta de urgencia con la falta de importancia, pero los estudios científicos han sido muy claros al respecto, y la vacunación de los más jóvenes con al menos dos dosis sigue siendo la mejor herramienta para prevenir la enfermedad grave, aunque ésta, en los niños, sea inherentemente infrecuente.

Todos estamos haciendo un gran esfuerzo para dejar la pandemia atrás. Sin embargo, debemos estar preparados para nuevos embistes -que los habrá- aunque puedan ser de menor virulencia. Mientras tanto, hagamos todo lo posible para reforzar nuestra protección individual y comunitaria.

QUIQUE BASSAT es pediatra y epidemiólogo. Investigador Icrea en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)





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