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“La deuda común de la UE fue un gran paso de solidaridad”

Feb 3, 2022 , , , , ,



El ministro francés de Cuentas Públicas, Olivier Dussopt, visita hoy y mañana Madrid para abordar con el Gobierno español la ambiciosa agenda de este semestre en que Francia preside el consejo de la UE. En su despacho del complejo de Bercy, junto al Sena, Dussopt expresó a La Vanguardia su visión optimista de la economía francesa. El ministro destacó “la cooperación extremadamente estrecha” entre las aduanas de Francia y España, cuyos agentes realizan múltiples intervenciones conjuntas contra los tráficos ilícitos.

Rigor e inversiones

“En el pacto de estabilidad hay que revisar el criterio de la deuda del 60 % del PIB”

Francia ha sido muy agresiva, durante la pandemia, ayudando a las empresas. ¿La política keynesiana ha funcionado?

A nuestra política la hemos llamado “cueste lo que cueste”. El presidente de la República vio que la crisis del 2020 no se debía en nada a la economía en sí misma sino a una decisión de la sociedad de parar todas las actividades para frenar el virus. Así que optamos por intervenir masivamente. El Estado francés ha gastado 140.000 millones de euros para financiar las ayudas de urgencia, con un fondo de solidaridad que ha beneficiado a casi dos millones de empresas. Vemos estos gastos como inversiones. En cuanto se han levantado las restricciones, la economía se ha recuperado con mucha rapidez. Hemos tenido la grata sorpresa de constatar un crecimiento del 7% en el 2021. Eso se traduce en buenos indicadores, como una disminución del déficit mayor que la prevista. Estaríamos alrededor del 7% de déficit en el 2021. Eso nos permitirá cumplir el objetivo del 5% en el 2022 y del 3% en el 2027. Los indicadores económicos también son buenos. El desempleo es inferior al nivel de antes de la crisis. Francia siempre tuvo un paro importante. Poder bajar el paro a la salida de la crisis es algo que soñábamos y lo hemos conseguido.

¿No es inquietante la deuda?

La deuda francesa estará en torno al 113,5% (del PIB) en el 2022. Habíamos calculado que podía ser del 120%, pero el crecimiento nos ha ayudado a bajarla. Sigue siendo alta, pero sabemos que si no hubiéramos hecho nada, si no hubiéramos ayudado a las empresas, superaríamos el 130%. Al final eso demuestra que a veces es mejor prevenir que curar.

Un objetivo de la presidencia francesa es revisar el pacto de estabilidad. ¿Qué pretenden?

Creemos que la suspensión de ciertas cláusulas del tratado es útil hasta finales del 2022 pero no se justifica más allá. Es necesario conocer cuáles serán las nuevas reglas. Queremos facilitar los debates, con neutralidad. Pensamos que el debate entre europeos a propósito de la revisión de los criterios, por ejemplo respecto a la deuda del 60% del PIB, es legítimo dado que la media de la deuda es hoy del 100% y hay grandes diferencias entre países, desde el 20% a casi el 200%. Creemos que el enfoque de la Comisión Europea es una base interesante. Planteó que podía haber nuevos criterios que garantizaran la estabilidad monetaria y una trayectoria hacia el equilibrio, pero con inteligencia para garantizar las inversiones para la transición ecológica y la digital, además de dar flexibilidad a la UE ante una nueva crisis.

Reforma pendiente

“Francia necesita un sistema de pensiones más equilibrado y justo”

La ecuación económica es difícil. Hay crecimiento fuerte pero la inflación es alta y pueden subir los tipos de interés…

La ecuación es difícil, pero es lógico después de sufrir todos una recesión increíble en el 2020 y una perturbación de actividad que nadie jamás imaginó. Hay inflación, pero se explica por una serie de tensiones geopolíticas de la energía y por el relanzamiento. Se explica también porque Francia, la UE y EE.UU. han respondido a la crisis con una política de apoyo a las empresas y con una política monetaria basada en la creación de moneda. Nuestra esperanza es que este rebote inflacionista sea temporal y en el segundo semestre se vuelva a tasas más normales.

Por la pandemia se ha usado el nuevo instrumento de la deuda común de la UE. ¿Francia querría institucionalizarlo?

La posibilidad que se dio la UE de contratar una deuda, algo que antes no existía, es un paso muy fuerte de integración y solidaridad. Fue debido a la crisis y también por la implicación de los líderes. El presidente francés desempeñó un papel particular y estamos muy orgullosos. Ha sido muy útil para nuestros dos países. Antes de plantear la cuestión de perennizar la deuda europea hay que cuestionarse la capacidad de la UE para pagarla. Por eso Francia, además del pacto de estabilidad, tiene como prioridad animar los debates sobre la definición de los recursos propios. Pueden proceder de la fiscalidad internacional y la medioambiental. Nuestro objetivo es que la UE pueda decidir este año sobre la naturaleza de sus recursos propios, que deben permitirle reembolsar esa primera deuda contraída. El tiempo apremia porque el primer pago será en el 2028. Si no hay acuerdo, serán los estados los que tendrán que hacer frente a ese pago.

El paro ha bajado y hay muchas empresas que no encuentran personal, pero paradójicamente persiste el discurso antiinmigración en algunos partidos.

No creo que sea paradójico. Los partidos políticos franceses con un discurso antiinmigrantes no muestran en general mucho interés por la economía ni por el crecimiento. Son partidos de la extrema derecha cuya única motivación es dividir y estigmatizar, y no el desarrollo económico o el interés de las empresas.

Francia recibe una inversión extranjera récord. ¿Se consolidará o es un fenómeno pasajero?

Creo que es un fenómeno con vocación de durar. Por segundo año consecutivo, Francia es el país europeo más atractivo para la inversión extranjera. Las decisiones que hemos tomado para ser competitivos son duraderas. Lo más importante es que en el 2017 el presidente se comprometió a bajar el impuesto de sociedades, que era del 33,33%, al 25%. Estamos en el 2022 y es del 25%. También bajamos algunas cotizaciones sociales para aumentar el atractivo del sistema económico francés.

Está todavía pendiente, por culpa de la pandemia, la reforma de las pensiones. Otros países han adoptado medidas duras, como Alemania o España. ¿Francia va a llegar tarde a esta reforma?

La reforma de las pensiones es un tema extremadamente complicado y siempre suscita crispación política y social. Debemos, pese a todo, afrontarla. Independientemente de la crisis, el sistema de pensiones francés no es equilibrado. Hay que equilibrarlo para que sea sólido y dure. Otra razón es que el sistema actual no es justo porque tenemos 42 regímenes de pensión distintos. Trata menos bien a las personas que conocen la precariedad y el cambio de empleo, a quienes pasan del sector público al privado, a las mujeres que paran de trabajar para tener hijos. Necesitamos reconstruir un sistema que sea equilibrado y borre estas injusticias.





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