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La estadística, contra Erdogan

Feb 11, 2022 , ,


Hay medias verdades, mentiras y estadísticas. Estas últimas, además, son materia inflamable en Turquía, donde cada uno tiene su opinión sobre el reciente cese del jefe de la Oficina de Estadística. Para algunos, menos por falta de rigor que por exceso de celo.

El caso es que poco después de certificar que el país está sufriendo la peor subida de precios en dos décadas, Sait Erdal Dinçer fue relevado de sus funciones por el presidente Recep Tayyip Erdogan. En su lugar, nombró a Erhan Çetinkaya, exvicepresidente del organismo regulador de la banca.

La inflación ronda el 50%

Los turcos quieren creer que la estabilización de la lira traerá consigo la de los precios

Aunque el motivo del cese no ha sido aclarado, el anuncio de la inflación de enero ha corrido ya a cargo del nuevo titular. Esta suma un abultado 48,7% anual, según los últimos datos difundidos. Cifra que justifica –o que anula, según como se mire– el aumen­to del salario mínimo del 50% para el 2022, decretado por Erdogan en diciembre. El Estado asume una parte del incremento, que sitúa el sueldo que perciben unos seis millones de turcos –incluso en la industria– en 4.250 liras. Al cambio, 275 euros.

Para los turcos, que durante meses han desayunado angustiosamente con la depreciación de su divisa y la escalada de precios, era un pequeño consuelo que las cifras oficiales corroboraran la percepción de su bolsillo. Aunque algunos analistas creen que la inflación real podría ser casi el doble que la oficial.

Masked shoppers browse items of clothing at a market store in Eskisehir, Turkey, on Monday, Jan. 17, 2022. Turkey is set to pause its cycle of interest-rate cuts after a sliding currency and rising global energy prices pushed consumer inflation to its highest level since the beginning of PresidentRecep Tayyip Erdogan#{emoji}146;s rule. Photographer: Moe Zoyari/Bloomberg

Dos jóvenes turcas buscan prendas de saldo en una tienda

Moe Zoyari / Bloomberg

Hace un mes, Dinçer declaró que se debía “a 84 millones de turcos” ante las presiones de un lado y las acusaciones del otro. El jefe de la oposición, Kemal Kiliçdaroglu, dijo que la Oficina de Estadística, a la que intentó acceder en vano, se había convertido “en un anexo de palacio”.

La sustitución de Dinçer, tras un año, se suma a los tres gobernadores del Banco Central que se han sucedido en menos de treinta meses. Para los detractores de Erdogan, éste zancadillea a todo aquel que ponga objeciones a su política económica heterodoxa, incluso con argumentos de tinte religioso contra “la usura”.


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La patronal de la gran empresa, Tüsiad, ha condenado sus sucesivas reducciones de tipos de interés –ahora en el 14%– por debajo de la inflación. El aumento de la masa monetaria ha contribuido a hundir la lira. Sin embargo, los pequeños empresarios de Anatolia aprietan los dientes y siguen alineados con el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), cuyo objetivo de convertirse en potencia exportadora se ve favorecido por la devaluación.

La lira se depreció un 45% frente al dólar el año pasado. Contra pronóstico, su acelerado hundimiento se frenó bruscamente a finales de diciembre. Oficialmente, a causa de la aparición televisiva de Erdogan, anunciando un mecanismo que garantiza que los depósitos en liras se revalorizarán en la misma medida que aquellos recogidos en divisas extranjeras.


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Extraoficialmente, varios expertos aseguran que, de forma simultánea, el banco central y los bancos públicos utilizaron más de siete mil millones de dólares de sus reservas para comprar liras y revertir su caída. En cualquier caso, desde entonces se ha estabilizado algo por encima de las 15 unidades por euro, tras rozar las 20. A fin de que no decaiga la fe, se emiten anuncios en los que, tras loar a los trabajadores turcos, se les apremia a demostrar su patriotismo ahorrando en liras.

Para explicar la sangre fría turca hay que añadir que en los años noventa la inflación media anual era del 80%. Este año, el ministro de Finanzas, Nureddin Nebati, confía “en que no rebase el 50%”. Nebati ha añadido que el año pasado la economía “creció entre el 10% y el 11%” –tras crecer también en el 2020–, aunque este año espera crecer apenas la mitad. También ha vaticinado que la inflación tocará techo en abril y bajará del 10% a partir de junio.

“La alianza autoritaria sigue dañando a mi país”, ha sentenciado el exministro liberal de Economía con el AKP Ali Babacan, hoy con partido propio.





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