• Mié. Oct 5th, 2022
Etiquetas principales

La FIFA quiere ser un Drácula vegano, por Josep Martí Blanch


Manténgase siempre lejos de quien le sermonee sobre la maldad de la caridad. Tiene todos los números para militar en el club de los que se levantan cada día ensayando peroratas sobre un mundo mejor pero trabajando activamente desde el desayuno para llevarlo a mucho peor. El que niega el valor humano de la caridad es porque ha olvidado la condición de iguales de sus semejantes o porque está borracho de marxismo. Los primeros son lobos, los segundos utópicos estatistas que creen que la caridad es solo un desinfectante de conciencias individuales que actúa en realidad como aval de las injusticias. A los primeros les gusta leer cuentas de resultados, a los segundos ensayos de filosofía política. Los dirigentes mundiales del fútbol, claro está, militan en la primera categoría. Para aclararnos de entrada: la caridad es la actitud solidaria con el sufrimiento ajeno. Negarla, incluso con las excusas más bienintencionadas, es escupir a la cara del que padece.

El presidente de la FIFA, Giovanni Infantino, quiere un mundial y una Eurocopa cada dos años para que los pobres del mundo tengan “oportunidades y dignidad, en lugar de caridad”. Según Infantino una operación de este calibre acabaría con las fotos de africanos ahogados en el Mediterráneo y, en primera derivada, por este mismo motivo fue una excelente idea conceder la organización del Mundial a Qatar. País en el que, según sus números, sólo han muerto tres esclavos (y no 6.000, como publicó el Guardian en su investigación periodística) en las obras de construcción de las infraestructuras y estadios que han de albergar el acontecimiento.

Somos ingresos, no aficionados. Esta es toda la verdad sobre Infantino

De la fascinación por Qatar de alguna gente del fútbol ya hemos dicho lo que debíamos. Normalmente el entusiasmo por el emirato es proporcional al dinero que los emires hayan puesto primero en tu bolsillo. Pero esta vez Infantino ha ido más lejos en su bondad y nos anuncia su intención de salvar a todo un continente con algo tan sencillo como multiplicar los torneos internacionales de selecciones.

Para los presidentes de la FIFA no ha existido jamás ningún tipo de frontera moral. Dirigen, a fin de cuentas, una organización moralmente corrupta cuyo afán principal es practicar la idolatría del dinero con la excusa del fútbol. Escuchar a Infantino disfrazado de cordero ante el Consejo de Europa defendiendo la bondad de su propuesta apelando a las pateras de inmigrantes hundidas es un insulto. Es Drácula declarándose vegano mientras se acurruca en el cuello de una jovencita.

In this handout picture released by the International Federation of Association Football (FIFA) shows FIFA President Gianni Infantino gestures during the UEFA preliminary draw for the FIFA World Cup 2022 on December 7, 2020 in the Hallenstadion in Zurich. - The draw for the European qualifiers for the 2022 World Cup in Qatar takes place virtually due to the new coronavirus pandemic. The qualifyers will start on March 24, 2021. (Photo by Kurt SCHORRER / FIFA / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT

El presidente de la FIFA, Giovanni Infantino

AFP

El mundo y los que lo habitamos tenemos para Don Giovanni y los de su calaña únicamente un valor utilitario. Somos ingresos, no aficionados. Esta es toda la verdad sobre Infantino. En su boca los muertos son sólo un apunte contable en la categoría de intangibles. Una inversión en cinismo para multiplicar el valor del próximo negocio.





Source link