• Vie. Sep 30th, 2022
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La guerrilla kurda recupera el control de la prisión tomada al asalto por yihadistas el jueves pasado



La guerrilla kurda que controla el nordeste de Siria habría sofocado este miércoles por la tarde el amotinamiento yihadista en la cárcel de Hasakeh. Los combates se sucedían desde el jueves pasado, cuando la explosión de un camión bomba precedió el asalto de supuestos milicianos de Estado Islámico (EI), cuyo objetivo era liberar a sus camaradas. 

En el interiór del centro de detención de Ghwayran se encontraban en el momento de los hechos tres mil quinientos internos. Entre elloos, unos setecientos menores, hijos o huérfanos de milicianos yihadistas de cuatro docenas de países, que llegaron a Siria para derribar al régimen de Bashar el Asad e instaurar un califato que difuminaba la frontera con Irak. 

El mayor manotazo yihadista desde la derrota del EI habría forzado la intervención de aviación y blindados de EE.UU., desde hace algunos años, aliados y patrocinadores de la filial siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), fundado en Turquía.

Huérfanos del EI

La UNESCO había pedido hoy mismo un corredor de evacuación de menores

El escueto comunicado emitido por los kurdos, que actúan bajo el nombre de Fuerzas Sirias Democráticas, no proporciona ningún dato sobre la cifra de muertos en el asalto final al dormitorio donde estaban atrincherados los últimos amotinados. Pocas horas antes, la UNESCO había hecho un llamamiento para la creación de un pasillo humanitario de evacuación de los cientos de menores atrapados en el fuego cruzado.

Reino Unido, Francia, España y otros países occidentales han repatriado con cuentagotas a estas viudas del EI y a sus hijos, a menudo nacidos ya en el supuesto «estado islámico» que pretendían instaurar y poblar y que fue dinamitado por la acción combinada de fuerzas a menudo antagónicas, desde la aviación rusa a la estadounidense, pasando por milicias kurdas y proiraníes, como la libanesa Hizbulah. 

La hegemonía de la filial siria del PKK sobre zonas donde hace un siglo no vivía ningún kurdo  -y previo aplastamiento de las demás fuerzas políticas kurdas- no se ha producido sin fricciones. Incluso hoy en día vive en ellas una apreciable población árabe, tanto musulmana como cristiana. 

En la ciudad de Hasakeh, por ejemplo, el régimen de Bashar el Asad ha mantenido su presencia hasta en los peores momentos.  Sin embargo, gran parte del vértice nororiental del país -incluidos sus pozos de petróleo- está ahora bajo control de EE.UU. y de los revolucionarios kurdos. 

Evasión

El ejército de Irak está en alerta para prevenir la infiltración de yihadistas

Una fuente de inteligencia con sede en Inglaterra estima en 181 los muertos en los combates, de los cuales 124 serían yihadistas, 50 combatientes kurdos y apenas siete civiles. Se estima que 45.000 personas que vivían en los alrededores de la escuela reconvertida en centro de detención habrían tenido que huir de sus casas, pese a las temperaturas gélidas. 

En cualquier caso, los milicianos kurdos, que son los primeros que llevan tiempo advirtiendo del peligro de fugas, hablan de mil yihadistas detenidos en los últimos seis días. Una cifra muy inferior a la supuesta población carcelaria del centro. 

La elevada cifra de evadidos, por confirmar, podría alimentar la resurrección de la insurgencia yihadista contra los gobiernos de Damasco y de Bagdad. En Irak, donde EE.UU. terminó el pasado 31 de diciembre su «misión de combate», las fuerzas armadas iraquíes están en alerta para impedir infiltraciones. 





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