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La “histeria” complica la movilización de los reservistas rusos


Quienes no quieren ir a Ucrania a combatir o intentan irse de Rusia o buscan una forma de evitar el reclutamiento. Los más atrevidos protestan a pesar de la represión policial. El descontento de la población puede terminar amargando a Vladímir Putin la movilización militar con la que pretende incorporar al frente ucraniano hasta 300.000 reservistas.

Los ciudadanos rusos, aunque no sean opositores al Kremlin, están preocupados porque el conflicto comienza a afectarles. “A mi familia no le ha tocado, pero en el colegio de mis hijas ya han llamado a uno de los profesores”, decía compungida una moscovita.

El Kremlin considera que la reacción de parte de la población ha sido “histérica”. “Uno podía entender de alguna manera la reacción histérica, extremadamente emocional en las primeras horas después del anuncio, porque hubo cierta escasez de información, pero comprensible y justificable”, explicó ayer su portavoz, Dimitri Peskov. Eso ya se ha corregido y todas las oficinas de información “se han activado”, aseguró.

La movilización ha llevado la preocupación a todo el país. Pero en algunos lugares se ha expresado en voz tan alta que las autoridades han tenido que pisar el freno. Sucedió nada menos que en Chechenia, que dirige con mano de hierro Ramzán Kadírov. Decenas de mujeres protestaron el jueves en Grozni para pedir que no envíen a sus hijos “a la muerte”.

Horas después, Kadírov publicó un sorprendente vídeo en Telegram en el que admitía la celebración de la manifestación, la primera contestación pública en los 15 años que dirige la región. Kadírov anunció que había decidido eximir a Chechenia de la movilización, porque desde que comenzó la campaña militar, en febrero, ha enviado 20.000 hombres a Ucrania, “cumpliendo más que de sobra el plan de reclutamiento en un 254%”.

Kadírov exime a Chechenia del reclutamiento tras una manifestación de madres en Grozni

Un estudiante de Buriatia (Lejano Oriente) denunció en el medio The Village que la Guardia Nacional llegó a la Universidad Estatal y sacó a los estudiantes “directamente de las clases”.

El Kremlin intentaba ayer contener el descontento que se traduce también en el éxodo de rusos por aeropuertos y pasos fronterizos con los países vecinos. El Ministerio de Defensa dijo que algunos trabajadores de importantes sectores serán excluidos del reclutamiento para “asegurar el trabajo de industrias de alta tecnología y el sistema financiero”. Esa excepción incluye a ciertos trabajadores de tecnologías de la información, telecomunicaciones, profesionales de las finanzas, así como empleados de medios de comunicación estatales.

Una decisión similar se tomó al inicio de la intervención en Ucrania, cuando se fueron de Rusia entre 50.000 y 70.000 especialistas, estimó la Asociación rusa de comunicaciones electrónicas. Para incentivar el reclutamiento, se intenta también dar ejemplo. Ayer cuatro diputados de la Duma pidieron ser enviados a combatir en Ucrania.


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Gonzalo Aragonés

La ley rusa permite la movilización en caso de agresión extranjera o un ataque a Rusia. En concreto, significa recurrir a las reservas militares del país, así como de preparar la economía y las Fuerzas Armadas de Rusia para la guerra. Puede ser una movilización general, que afectaría al total de más dos millones de reservistas que tiene el país, o parcial, que es el caso actual y afecta a 300.000 personas. Se trata de un número considerable si se compara con los 190.000 soldados que se estima que Rusia aglutinó para su invasión de Ucrania en febrero. De todos modos, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, señala que el país tiene una fuerza de reserva potencial de 25 millones de personas.

Pero quien dejó claro que no quiere ir es Nikolái Peskov, hijo del portavoz del Kremlin. El jueves un bloguero de un canal de YouTube creado por el equipo del opositor Alexéi Navalni le llamó por teléfono, haciéndose pasar por un funcionario. Le dijo que le habían enviado una citación y que debía presentarse al día siguiente. “Por supuesto que no iré”, respondió el joven Peskov, de 32 años. “Si sabe que soy el señor Peskov, debe comprender que no es del todo correcto que yo esté allí. Resolveré esto a otro nivel”.

Después de que la conversación se hiciera viral en internet, su padre defendió a Nikolái diciendo que “no se había publicado el texto íntegro” de la conversación. Uno de los nichos donde Moscú tenía esperanzas de lograr efectivos para su ejército es el de los inmigrantes de Asia Central.

Buena parte de esa inmigración tiene pasaporte ruso, pero mantiene la doble nacionalidad. Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán advirtieron a sus ciudadanos que pueden ir a juicio por tomar parte en guerras ajenas .

Rusia promete una “rápida” anexión

Los referéndums exprés para convertirse en parte de Rusia comenzaron ayer en cuatro territorios ucranianos controlados por el ejército ruso y sus aliados: las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk (RPD) y Luhansk (RPL), en el Donbass, al este de Ucrania; y Jersón y Zaporiyia, en el sur. Es el primer paso para que Rusia pueda anexionarse estas regiones, en un proceso que recuerda al seguido en la península de Crimea en el 2014. Las votaciones, rechazadas por el Gobierno de Ucrania y por Occidente como una “farsa” orquestada por Moscú, durarán cinco días: desde ayer hasta el martes. El Kremlin dijo que luego la decisión de incorporarlos a Rusia será “rápida”. Los referéndums se convocaron a la carrera esta semana, un día antes de que Putin llamase a la movilización parcial en Rusia.





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