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La huelga de piernas caídas del Espanyol

Ene 1, 1970 , , , ,


Escándalos en el fútbol español ha habido muchos. Pero pocos como éste. Sucedió en Sarrià, el 19 de septiembre de 1954. Sintiéndose descaradamente perjudicados por el árbitro –y no era la primera vez en la historia reciente– los jugadores del Espanyol dijeron basta. Se sentaron en el césped y se negaron a finalizar el partido contra el Athletic. Los leones aprovecharon la situación para marcar un gol a placer (ganaron 1-3), el árbitro no supo reaccionar y finalmente se suspendió el partido. Los días siguientes, a la espera de la decisión del Comité de Competición, fueron tensos. Por decirlo suavemente.

La Liga 1954-55 se acababa de estrenar. El Espanyol debutó en casa ante un gran Athletic, el del meta Carmelo, la pareja de centrocampistas Mauri-Maguregui, los ya veteranos Gaínza, Zarra, Venancio… y en el banquillo tenían a Daucik, que acababa de abandonar el Barcelona. Enfrente, el Espanyol del argentino Scopelli, cuarto clasificado la temporada anterior. Con Marcel Domingo bajo los palos y una lista insuperable de históricos blanquiazules: Parra, Argilés, Faura, Cata, Marcet, Piquín, Arcas, Pepe Mauri… Un partidazo que llenó Sarrià hasta los topes. Se llegó al descanso con 0-1 (Maguregui) y un gol anulado a los locales por fuera de juego. Luego, en el minuto 60, llegó el 0-2 (Argilés pp.) y en el 71 recortó el Espanyol (Marcet). Los blanquiazules buscaron el empate y llegó en el minuto 78: Cruellas recogió de Marcet, burló a Venancio y marcó “un magnífico gol” según las crónicas. El árbitro señaló el centro del terreno, pero poco después, tras consultar al juez de línea, también lo anuló por fuera de juego. Ahí ardió Troya.

El Athletic aprovechó la huelga blanquiazul para marcar el gol del 1-3 y el partido se acabó

Discusiones, protestas y finalmente los jugadores del Espanyol se negaron a continuar. En esta situación esperpéntica, el Athletic puso en juego el balón y sin oposición Arieta colocó el 1-3, “en plena huelga de piernas caídas”. Los blanquiazules se sentaron en el césped sin la menor intención de sacar de centro y el partido se dio por concluido a falta de seis minutos, invasión de campo incluida.

Arcas remata de cabeza ante la salida del meta del Athletic, Carmelo

Arcas remata de cabeza ante la salida del meta del Athletic, Carmelo 

BRANGULÍ/ARCHIVO

En aquellos tiempos los árbitros se designaban por sorteo y el gran protagonista del escándalo fue Manuel Díaz-Argote Larrañaga, nacido en Vitoria pero adscrito al colegio castellano. Explicó que pensó en expulsar a todos los del Espanyol, pero que calculó el perjuicio que podía suponerle al club y también que él tenía familia “y había de regresar a Madrid”. En los momentos de mayor tensión fue agredido.

El Espanyol envió a Madrid una delegación especial con pesos pesados de la directiva como Perelló Picchi –años más tarde presidente blanquiazul– para reducir en la medida de lo posible las sanciones de Competición. El comité estaba controlado como era habitual entonces por el Real Madrid, con un presidente (Antonio Borrachero) que lo era también del Plus Ultra, antecesor del actual Castilla, y uno de sus otros dos miembros (José María Castell) exjugador y socio del club blanco. Y fallaron así: multa al Espanyol, a todos los jugadores y al delegado de campo, seis meses de suspensión para Scopelli y tres para el capitán, Parra, dar por finalizado el partido con el 1-3 y suspender por un mes a Díaz-Argote. Al día siguiente, el juez de línea que alzó el banderín abandonó el arbitraje mientras Díaz-Argote ya nunca volvió a pitar al Espanyol: al término de la temporada lo enviaron a Segunda.

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¿Qué consiguió la delegación blanquiazul? De entrada que no cerraran Sarrià, pero sobre todo que la sanción a Parra se aplicara únicamente para ejercer de capitán. O sea, que pudo seguir jugando con normalidad. El caso quedó prácticamente sin castigo efectivo, tampoco sería nada insólito en el fútbol español. Quizá lo más interesante de todo sea la conclusión que extrajo el periodista Carlos Pardo en su crónica para Vida Deportiva : “Hoy día que se inventan tantas maravillosas máquinas sería de desear que alguien creara una capaz de detectar los orsays del fútbol, esas liebres escurridizas tan difíciles de apreciar por el ojo humano. Nos evitaríamos muchos disgustos”. Pues no.

El precedente

Llovía sobre mojado para el Espanyol

En su resolución, el órgano sancionador recordó que el Espanyol “en la temporada anterior, bajo las órdenes del mismo entrenador y capitán, inició la ejecución de un hecho semejante”. Se refería a un Madrid-Espanyol que acabó 4-3, con gol anulado a los visitantes que era el 0-2 y sobre todo un último gol blanco, el de la victoria, muy polémico: “Falta de Di Stéfano a Bolinches que se pita al revés, el Madrid lanza el castigo y Molowny, bordeando el fuera de juego, se prepara el balón con la mano y marca, mientras Pérez Payá abraza a Parra para que no pueda intervenir”, señaló la crónica. Protestas, Cata expulsado, amago de plante y finalmente 4 partidos a Cata y un mes de nevera al árbitro, Rivero Lecuona.





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