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La magnitud del derrame de petróleo en el mar de Perú es el doble de lo que Repsol calculó


La empresa española Repsol ha admitido que la cantidad de petróleo derramado en el mar de Perú durante la descarga de un buque petrolero a la Refinería La Pampilla el pasado 15 de enero alcanza los 10.396 barriles (1,65 millones de litros) de crudo. Los nuevos cálculos de la petrolera llegaron horas después de que el Gobierno peruano duplicara la magnitud del desastre y de que un juez prohibiera a sus directivos salir del país mientras se investiga el vertido. El Ejecutivo ha asegurado que tomará «decisiones firmes» respecto a la situación de la empresa en el país en las próximas 48 horas. 

La cifra de la cantidad de crudo derramada es levemente inferior a los 11.900 barriles (1,9 millones de litros) estimados por el Ministerio del Ambiente pero notablemente superior a los 6.000 barriles que la compañía había señalado en días anteriores a las autoridades peruanas. El Gobierno afirmó que el país andino afronta «un escenario sin precedentes» en su historia ambiental.

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Vista general de las operaciones de limpieza de crudo en el mar de Ventanilla

Cristian Olea / EFE

La nueva estimación por parte de Repsol es producto de calcular la cantidad faltante del cerca de millón de barriles que el buque italiano Mare Doricum transfería en el momento del accidente a la Refinería La Pampilla, ubicada en Ventanilla, municipio que se encuentra en el Callao, la portuaria región aledaña a Lima.

No obstante, la empresa señaló que la cantidad exacta del derrame solo se podrá confirmar una vez que reciba el volumen de crudo que aún queda en los tanques del barco, quien permanece fondeado en la bahía del Callao con una orden de inmovilización bajo fianza de 150 millones de soles (unos 35 millones de euros).

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Trabajadores realizan labores de limpieza en las playas de Ventanilla

Juan Ponce / EFE

Repsol también aseguró que el 35% del petróleo derramado ya ha sido recuperado mediante las labores de limpieza del mar y de las playas, según las «mejores estimaciones» de la empresa.

La compañía aseveró que su único objetivo es remediar las consecuencias ambientales del derrame y, para ello, ha desplegado «todos los recursos humanos y técnicos necesarios», lo que supone más de 2.000 personas en playas y decenas de embarcaciones en alta mar. La petrolera también ha prometido suministrar comida a las familias afectadas. 

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Vista general de las operaciones de limpieza de crudo en el mar de Ventanilla

Cristian Olea / EFE

La catástrofe medioambiental ha afectado aproximadamente 100 kilómetros de costa, mientras que el área que abarca la mancha de crudo abarca aproximadamente 11,9 kilómetros entre el mar y las playas, según reportó este viernes el Ministerio de Ambiente en una conferencia de prensa. Las autoridades estiman que 21 playas del Pacífico están afectadas. 

El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) ha señalado que Repsol ha incumplido los plazos de la primera serie de medidas dictadas para limpiar el desastre ambiental, por lo que advirtió que la empresa se expone a millonarias multas.

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Labores de limpieza en las playas de Ventanilla 

Juan Ponce / EFE

Mientras, el director ejecutivo de Repsol en Perú, Jaime Martínez-Cuesta, no podrá abandonar el país por 18 meses junto a otros tres gerentes y responsables de la empresa, a solicitud de la Fiscalía, que busca determinar a los responsables del desastre. El juez Judge Romualdo Aguedo impuso ayer la prohibición tras considerar que hay un «riesgo potencial» de que los directivos huyan del país. 

«Estoy convencido que en las próximas 48 horas, así como se ha tomado una decisión a nivel de un equipo de ministros presidido por la Presidencia del Consejo de Ministros, el lunes o el martes esto tendrá ya su desencadenamiento con decisiones firmes», ha indicado este sábado el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Roberto Sánchez, a la emisora RPP.

Responsabilidad

Repsol se expone a multas millonarias

Para tomar la decisión, el Gobierno peruano valorará el informe de la misión de expertos de Naciones Unidas que se encuentra en el país para asistir a la autoridad gubernamental en la respuesta a este desastre ecológico. 

Mientras el Ministerio Público busca determinar los responsables de la catástrofe medioambiental, cuyas causas aún son confusas, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), adscrito al ministerio del Ambiente, adelantó que Repsol incumplió los plazos de tres de las 12 medidas administrativas dictadas para limpiar el crudo, por lo que advirtió que la empresa se expone a multas millonarias.

En concreto, el OEFA detalló que, de incumplir todas medidas impuestas, Repsol enfrenta hasta 49.200 unidades impositivas tributarias (UIT) en multas, lo que equivale a 226 millones de soles (unos 59 millones de dólares).

Las causas del accidente son aún confusas, pues el derrame se produjo en el momento que arribó a las costas peruanas un tsunami de pequeñas proporciones causado por una erupción volcánica en Tonga que elevó de manera inusitada el nivel del mar y provocó el que agua se adentrase varios metros en tierra.

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Labores de limpieza en las playas de Ventanilla

Juan Ponce / EFE

En ese momento no había decretada ninguna alerta de tsunami por parte de las autoridades peruanas como sí la había en otros países de la costa del Pacífico, incluidos sus vecinos Chile y Ecuador.

Esta condición anormal del mar produjo supuestamente la rotura de una amarra del buque, pero se desconoce hasta el momento dónde se produjo la fuga y por cuánto tiempo se vertió crudo al océano hasta que pudo detenerse el bombeo. El Poder Judicial de Perú aprobó la incautación del buque italiano Mare Doricum, que en el momento del accidente estaba descargando casi un millón de barriles procedentes de Brasil para ser procesados en la refinería. 

En un primer momento, Repsol reportó la situación a las autoridades peruanas como un incidente menor en el que se habían derramado 0,16 barriles (25 litros), por lo que la auténtica magnitud del desastre solo se supo públicamente al día siguiente, cuando una marea negra comenzó a manchar las playas de Ventanilla.





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