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La reforma laboral destapa fisuras en el frente amplio al que aspira Díaz


Las semanas de enero que la vicepresidenta Yolanda Díaz empleó en tratar de forjar un acuerdo con ERC, PNV y Bildu para convalidar la reforma laboral han sido un primer test de estrés para el espacio amplio que la ministra de Trabajo pretende liderar si finalmente decide presentarse a las elecciones. Y arroja algunas evidencias sobre el compromiso de los distintos componentes de esa izquierda plural con su liderazgo. Salta a la vista desde hace meses que Díaz cuenta con el respaldo de CC.OO. –que activó sus terminales catalanes para tratar de convencer a Esquerra–, y también del PCE.

Los dos secretarios de Estado que dependen de la ministra de Derechos Sociales y secretaria general de Podemos, Ione Belarra, Enrique Santiago (PCE) y Nacho Álvarez (Podemos), estuvieron al servicio del ministerio de Trabajo durante las negociaciones, secundando a Díaz. 


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Pedro Vallín

MADRID, 03/02/2022.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), la vicepresidenta primera Nadia Calviño (c), y la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante el momento de desconcierto en el que se anunciaba que quedaba derogada la reforma laboral pactada por el Gobierno con los agentes sociales en el pleno del Congreso de los Diputados. Segundos después, la presidenta del Congreso anunciaba que quedaba aprobada. EFE/Kiko Huesca

También fue muy activo el papel de la diputada de En Comú Podem, Aina Vidal, e incluso del presidente del grupo parlamentario confederal de Unidas Podemos, Jaume Asens, cuyas buenas relaciones con el independentismo catalán, y en particular con Esquerra, son conocidas desde su intensa actividad durante los meses más duros del procès , en otoño del 2017.

Un sector de Podemos cree poco ambiciosa la reforma, mientras otros la consideran el éxito de la legislatura

Toda vez que, como señalábamos ayer en estas páginas, el factor de desbloqueo era ERC, porque sin el grupo republicano cualquier pacto con el PNV podría resultar contraproducente para el Gobierno –sumar seis diputados vascos y perder nueve de Ciudadanos–, la negociación pivotó en torno al grupo catalán, con distintos interlocutores –Yolanda Díaz se vio con el presidente catalán Pere Aragonès, y el ministerio negoció primero con el diputado Jordi Salvador y el portavoz Gabriel Rufián–, y el papel de los comunes era fundamental. La formación catalana liderada por Jessica Albiach llegó a amenazar a ERC con cesar en su apoyo en el Parlament al Gobierno de la Generalitat si el grupo republicano votaba contra la reforma laboral. El compromiso fue total, como en el PCE e IU.

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Sin embargo, en Podemos la tormentosa negociación se siguió con sensibilidades disímiles, muy transparentes en el comportamiento público de sus líderes. Algunos sectores consideran poco ambiciosa la reforma e incluso hubieran preferido un acuerdo que dejara de lado a la CEOE. Otros, por el contrario, la asumen como el principal éxito de la legislatura, suficiente para justificar la presencia de Unidas Podemos en el Gobierno.

La mañana de la convalidación, tanto el líder de IU, Alberto Garzón, como la de Podemos, Ione Belarra, enviaban ánimos y felicitaciones a Yolanda Díaz desde sus cuentas de Twitter. La ministra de Igualdad, Irene Montero, que compartía a esas horas un acto con Belarra, se mantuvo en silencio, mientras su secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez Pam mostraba su apoyo, al igual que la líder del grupo de europarlamentarios, María Eugenia Rodríguez Palop, no adscrita a las formaciones que integran Unidas Podemos. Pero tal vez el silencio más clamoroso ha sido el del exvicepresidente Pablo Iglesias. Ni en redes sociales ni en su nuevo podcast diario, La Base , mencionó este mes la reforma laboral hasta que culminó la votación, pese a su conocida relación con el líder de ERC, Oriol Junqueras, con quién pergeñó la mayoría de legislatura en el 2020.

Los silencios también son chivatos de avería en el panel de mandos del eventual frente amplio de la izquierda. Quien aspira a conducirlo ha de tener la vista sobre los indicadores del salpicadero. Así que los habrá visto.






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