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La sequía nos amenaza

Feb 6, 2022 , ,


A perro flaco todo son pulgas. Este refrán popular se podría aplicar a Pedro Sánchez. Se ha tenido que enfrentar a la pandemia más grave del último siglo, a la tormenta Filomena, a la explosión del volcán Cumbre Vieja, a la amenaza de una guerra en Ucrania, a la escasez de suministros, a la crisis energética… Y por si esto fuese poco, todo hace pensar que tendrá que afrontar uno de los años más secos del siglo.

Con el cambio climático, las sequías en España cada vez son más largas y pronunciadas. Solo hay que recordar la del 2017, en que hubo restricciones de consumo generalizadas en las grandes ciudades. Siendo esto grave, en la actual coyuntura económica, caracterizada por fuertes tensiones inflacionistas, la escasez de lluvias puede provocar un daño enorme.

Todos los datos indican que la situación empieza a ser algo más que preocupante. En la primera parte del año hidrológico que se inició el pasado mes de octubre se ha recogido un tercio menos de agua que en un año normal. Ciudades como Barcelona ya han dado la voz de alarma como consecuencia de las elevadas temperaturas y la ausencia de precipitaciones. Madrid también se inquieta, aunque donde más nervios hay es en la España seca­.

Retos

Ribera advierte que la sequía puede afectar a un 70% más del territorio

En los cuatro primeros meses del año hidrológico se recoge la mayor parte de las precipitaciones en forma de lluvia y nieve, y hasta ahora las cosas van mal. Los expertos augu­ran que podría caer un 33% menos de agua de lo normal si las cosas siguen así. Si enero ha sido propio de un año seco, todos los pronósticos apuntan a que la tendencia en febrero será parecida o peor a no ser que se produzca un milagro.

A pesar de ello, el problema aún no ha llegado a la opinión pública y menos aún al teatrillo de la política, que sigue enfrascado en el postureo y preocupado por el ciclo electoral. Sin embargo, la economía no perdona, y un aumento de las tensiones inflacionistas es trilita para cualquier gobernante.


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La subida de los precios de la cesta de la compra ya es un hecho, como consecuencia del incremento de precios de la energía, de los costes laborales y de los impuestos. Una caída de la producción agraria va a agravar la situación. Los ganaderos ya se empiezan a quejar de que los pastos se están secando y tienen que empezar a tirar de pienso. Los agricultores temen que las cosechas no sean tan abundantes. Es decir, que no solo subirá la carne, sino también otros productos básicos de la cesta de compra.

Esta escasez de agua se traslada además a los costes energéticos. En la medida en que empiezan a vaciarse los pantanos, que ya están bajos, las eléctricas tienen que abandonar la producción hidráulica y tirar de combustibles fósiles como el gas, cuyo precio se ha vuelto a disparar. Es decir, que el precio de la electricidad va a seguir siendo elevado, aunque se resuelvan las tensiones geoestratégicas.

Todo esto apunta a que la inflación ha venido para quedarse. Esto tiene una repercusión directa en los costes financieros. Más pronto que tarde el BCE acabará subiendo los tipos de interés, ya que no se van a cruzar de brazos viendo como la inflación sigue subiendo. Alemania y los países frugales van a presionar. Con la elevada deuda que mantiene España, una subida de la prima de riesgo puede acabar haciendo mucho daño, por moderada que esta sea.


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Y por supuesto no podemos olvidar el turismo. En un año que presenta mejores perspectivas para la campaña de verano y la esperada remontada una vez que se perfila la desaparición de las restricciones de la pandemia, la escasez de agua no es una buena noticia.

Aunque el impacto de la agricultura en la economía española es relativamente reducido –apenas llega al 3%– y la sociedad es eminentemente urbanita, tiene un indudable efecto inducido. Por este motivo, sería un grave error echarla en saco roto, como parece que está sucediendo.

Una vez aprobada la reforma laboral, tal vez el Gobierno debería poner el foco político en el Plan Hidrológico y los efectos de la sequía. La vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, ha advertido que de no adoptar “medidas contundentes con celeridad”, la sequía afectará a un 70% más del territorio a medio plazo.

El dato

Pedro Sánchez ha tomado nota del éxito electoral de António Costa en Portugal. La estabilidad y la moderación acaban dando resultados. Por ello, la aprobación de la reforma laboral en contra de sus socios de investidura marca un antes y un después. Los socialistas han comprobado que ERC, PNV y Bildu no son fiables y que tiene que empezar a abrirse camino en el centroizquierda. El objetivo ahora es preparar la presidencia europea en el 2023 y separarse de la izquierda radical.





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