• Mié. Oct 5th, 2022
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Los comunes sitúan la pelota en el tejado de ERC para rehacer los puentes tras la reforma laboral



En política hay muchos vasos comunicantes y unas veces son más evidentes que otras. A nadie se le escapa que Esquerra es uno de los apoyos del Gobierno y que En Comú Podem se ha convertido de facto en el socio del Govern en el Parlament. La aprobación de la reforma laboral esta semana dejó una brecha en la relación entre ambos espacios, pero las posiciones maximalistas del fragor de la negociación no son inamovibles.

El “distanciamiento” que describió la presidenta de los comunes en la Cámara catalana, Jéssica Albiach, no es definitivo, aunque advirtiera esta semana que retirarían su apoyo al president Pere Aragonès. De hecho, ya rebajó el tono en TV3 el viernes: “Nosotros no daremos nunca un cheque en blanco, a nadie, y valoraremos punto por punto” todo lo que el Govern proponga, dijo.

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Este sábado el portavoz de la formación, David Cid, ha apuntado en una comparecencia que la estrategia de los republicanos es “muy errática, como la de Junts”. Con todo, ha señalado que “la pelota está en el tejado” de ERC y de Aragonès. “Está cada vez más solo y aislado, él tendrá que valorar cómo quiere afrontar lo que queda de legislatura”, ha concluido Cid.

En los comunes, creen que hubo un cálculo electoral en la votación del Congreso que ERC niega, y que fueron muy “irresponsables”. De ahí su malestar. Pero no cierran la puerta a seguir aprobando leyes del Ejecutivo catalán si les convencen.

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No ha habido por ahora conversaciones formales, pero en la confluencia morada creen que le toca a Esquerra dar un paso y rehacer los puentes con ellos y con la vicepresidenta Yolanda Díaz.

Por parte de ERC, Gabriel Rufián mostró su disposición a seguir dialogando con la Moncloa pese al “rasguño” de la reforma laboral. “Hay que hablar y dialogar, por nosotros no será, pero a ERC se le respeta, y sobre todo, no se le amenaza”, zanjó el republicano en RNE.

Sea como fuere, en el Govern están convencidos de que habrá más puntos en común con los de Albiach y de que se volverán a encontrar a lo largo de la legislatura, aunque también tengan desacuerdos por el camino. «Forma parte de la política», señalan fuentes consultadas.  

Esa misma sensación es la que imperaba esta semana también en el grupo republicano del Parlament. “Al inicio de la legislatura se apartaron ellos solos de la gobernabilidad y al final decidieron volver a participar en ella , ¿qué alternativa tienen, votar no a todo y no incidir en nada?”, se preguntaba un miembro del grupo esta semana, poco después del aviso de Albiach.





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