• Vie. Sep 30th, 2022
Etiquetas principales

los contactos con Estados Unidos”

Feb 6, 2022 , , , ,


El movimiento de tropas rusas en la frontera con Ucrania ha provocado la mayor crisis internacional desde la guerra fría, ante la posibilidad de invasión de un país que aspira a incorporarse a la OTAN. El conflicto está en la fase de la diplomacia, pero la sombra de una guerra planea sobre el escenario internacional, con variables como la del suministro del gas, que puede ser crucial en el desarrollo de la crisis. Para dialogar sobre esta situación se reunieron en La Vanguardia en Madrid el exministro y editor de la revista Política Exterior, Josep Piqué, y la investigadora principal del Real Instituto Elcano Mira Milosevich, moderados por Enric Juliana, director adjunto.

Mira Milosevich: “Rusia ya ha sacado algo: los contactos con Estados Unidos”
Video

LV_Diálogos en La Vanguardia: Ucrania – Josep Piqué y Mira Milosevich (Completo)


ENRIC JULIANA.- ¿Existe un riesgo real de invasión de Ucrania por parte de Rusia?

MIRA MILOSEVICH.- Parece una inminente invasión, pero improbable. Mi tesis es que Rusia no va a invadir Ucrania en un sentido convencional, pero no hay que tomar a la ligera la concentración de tropas en la frontera, porque Rusia ha demostrado que es capaz de hacerlo. En este caso, sus objetivos, bloquear la entrada de Ucrania en la OTAN y su ampliación hacia el este, puede conseguirlos de otra forma. Tiene tropas para intimidar, chantajear y ver hasta dónde está dispuesto a llegar Occidente para defender a Ucrania.

JOSEP PIQUÉ.- Yo también creo que Putin está testando la respuesta de Occidente, hasta dónde estaría dispuesto a llegar. No contemplo una invasión en toda regla, pero no descartaría una intervención menor, acompañada de ataques híbridos o de zona gris, desde ciberataques a presión política para desestabilizar al Gobierno de Kiev, o para dividir a los aliados occidentales. Mi impresión es que Putin ha visto que la respuesta va a ser más firme, contundente y sólida que en otras ocasiones. El cálculo de Putin es que para Estados Unidos, Ucrania no es vital, su principal contrincante es China, y no va a distraer esfuerzos ni recursos, pero se olvida de que para Estados Unidos, un mensaje de debilidad, hoy, en Ucrania, es un mensaje de debilidad para China, y una no intervención contundente es un mensaje a China de que puede intervenir en Taiwán, porque no está dispuesto a ir a una guerra para defender Taiwán. Sería el primer paso para la salida de Estados Unidos del continente asiático, quedando como potencia continental atlántica pero no como una potencia global, y esa es la línea roja para Estados Unidos.

Paradójicamente, la pretensión de Putin de debilitar a la OTAN ha implicado un refuerzo de la Alianza y ante la cumbre de Madrid, donde se definirá el concepto estratégico, se presenta mucho más unida y con un vínculo atlántico más reforzado que antes. Pero es verdad que algo tiene que sacar Putin de todo esto, aunque sea para salvar la cara. No puede retirar las tropas sin más.

M.M.- Cuando digo que no habrá una invasión, hablo en términos convencionales. El dominio militar ya no es sólo tierra, mar y aire, tenemos el espacio y el ciberespacio, dominios en los que Rusia está como pez en el agua, sobre todo el ciberespacio: las campañas de desinformación, los ciberataques, son instrumentos que pueden desestabilizar a Ucrania, y de los que ya ha hecho mucho uso. Yo creo que Rusia ya ha sacado algo de los contactos diplomáticos. Las conversaciones que ha aceptado EE.UU. con Rusia sobre el despliegue de misiles nucleares, sobre transparencia en los ejercicios militares, ya son una pequeña victoria para el Kremlin, porque es lo que lleva pidiendo dos o tres años y no se le había hecho caso. Los analistas mas cercanos al Kremlin están convencidos de que Putin es lo suficientemente inteligente para no participar en una guerra por honor, porque el precio a pagar sería muy alto, y Occidente ha demostrado que está dispuesto a responder. También estoy de acuerdo en que se ha demostrado que la OTAN está más viva y es más necesaria que nunca, por lo que si alguien ha ganado, hasta ahora, ha sido la OTAN, y se ha demostrado que por mucho que hablemos de la autonomía estratégica de la Unión Europea, la defensa de Europa depende de Estados Unidos y de la relación trasatlántica.

E.J.- Se anuncian sanciones económicas severas a Rusia. ¿Quién tiene más capacidad para aguantar el pulso, Rusia, o la Unión Europea, más concretamente Alemania, con su dependencia del gas ruso?

J. P.- En la Unión Europea hay intereses contrapuestos en relación con Rusia. La dependencia energética es el más importante, pero también intereses comerciales industriales e inversiones. Pero incluso para el país más reticente, que podría ser Alemania, no dar una respuesta contundente asumiendo costes, tendría un coste muy alto como socio fiable en la OTAN y la UE. Se trata de minimizar los costes, tanto en términos de suministro energético como económicos o financieros.

M. M.- Está claro que Rusia es un agresor, pero el conflicto es muy complejo. Lo que es mejor respecto al 2014 es que hay más conciencia respecto al peligro y desafío que representa Rusia. Está comprobado que las sanciones impuestas en el 2014 fueron compensadas por los países afectados en las áreas que no estaban afectadas por las sanciones.

E. J. .- Así pues, los países están haciendo cálculos y previendo los escenarios.

J. P. -Un régimen de sanciones duro perjudica a todos, por lo que hay que hacer un cálculo de beneficio-coste, pero a largo plazo, el coste es más asumible por Occidente, con una estructura productiva muy sofisticada, recursos humanos y de capital extraordinarios, frente a una Rusia que tiene una economía débil, basada en la extracción y explotación de materias propias, con tejido tecnológico poco sofisticado, salvo el militar, pero es verdad que ahora estamos en el corto plazo y Rusia ha acumulado un gran nivel de reservas financieras, en torno a 600.000 millones de dólares, con el que puede combatir las consecuencias de las sanciones.

Dentro de las sanciones podemos diferenciar cuatro apartados: Sanciones a la oligarquía, lo que puede generar desavenencias internas; sanciones en el ámbito financiero; sanciones tecnológicas; y sanciones en el campo energético, lo que nos lleva a la parte menos clara.

M. M.- Ha que tener en cuenta que en los últimos 100 años, desde la creación de la URSS, en 1922, hasta ahora, Occidente ha impuesto sanciones a Rusia en 82 ocasiones: económicas, diplomáticas, financieras, de diferente tipo. En ninguna la URSS ha cambiado su política exterior, su actitud y sus acciones, por lo tanto aunque estas sanciones supongan un altísimo coste, por encima siempre está lo que es beneficio para su seguridad nacional, y la economía está subordinada a ello. Las sanciones no son suficientes.

J. P.- Durante la época de la URSS, prácticamente no había ósmosis entre los dos mundos, y eso limitaba el alcance de las sanciones. Ahora el nivel de interrelación y de conformación de las cadenas globales de valor hace que las sanciones sean mucho mas dolorosas que antes. Lo mismo ocurre con China.

M. M.- Tanto China como Rusia han empezado un desacoplamiento justo por esta interdependencia, por el miedo sobre todo a Estados Unidos. Por lo tanto, hoy en día, el 80% de las transacciones financieras que hace Rusia se hacen a través de bancos rusos, y una preparación para el posible castigo de Occidente. Rusia ya ha reorientado toda su economía, favoreciendo las inversiones en las empresas nacionales. Rusia está preparándose para las sanciones. Las que más daño pueden hacer son las sanciones a los oligarcas, porque todos los rusos ricos lo que quieren es estar en Europa.

La gran perdedora con las sanciones es Rusia, pero en el campo de la energía, y debido a las pocas reservas de gas que hay en Europa, es el campo en el que Rusia tiene mayor posibilidad de diversificar clientes, mientras que los gobiernos europeos deberían decir a sus ciudadanos que van a ver triplicado el precio del gas. Será un duro golpe para Alemania.

J. P.- De la actitud de Alemania hay que hablar largo y tendido. Ahora que todo el mundo habla bien de Merkel, yo creo que hay muchos motivos para hablar bien de Merkel, pero también para no hablar bien. Me refiero al papel geopolítico que ha jugado Alemania con el resultado objetivo de debilitar a Occidente. La doble decisión de llevar adelante el Nord Stream 2, junto a la de cerrar las nucleares, ha puesto a Alemania y a Europa en una vulnerabilidad y una debilidad estratégica que nos está generando muchos problemas.

E. J. – En España, el Gobierno se apresuró a apoyar a la OTAN y contribuyó con barcos y aviones, a pesar de la reticencia de Unidas Podemos, socios del Gobierno.

J. P.- España está haciendo lo que tiende que hacer, y si se le pide que haga más, tendrá que hacer más, porque somos socios en la UE y aliados en la OTAN. Lo que tampoco vale es pedir la solidaridad de los demás ante nuestras dificultades y recabar fondos europeos o pedir que el BCE nos permita financiar nuestros compromisos de gasto creciente o pedirle que garantice nuestra seguridad, y luego cuando vienen situaciones de crisis, expresar un ingenuo “no a la guerra” que legitima las actitudes agresivas por parte de los enemigos de la democracia. El Gobierno español está en su sitio, y además creo que es bueno que esté en su sitio.

M. M.- Es una continuidad de la postura de España, que es un buen aliado y que ha demostrado su solidaridad enviando efectivos a los países bálticos para controlar el espacio aéreo. España siempre ha sido un buen aliado y demostrar la solidaridad y entendimiento de un conflicto que está lejos de nosotros, pero que representa la lucha por nuestros valores y sistemas democráticos, es donde España tiene que estar. Y si la OTAN nos pide más, deberemos dar más. Es algo que se le puede explicar a la opinión pública. No creo que eso vaya a romper la coalición de Gobierno.





Source link