• Lun. Oct 3rd, 2022
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Los Exeter Chiefs cambian de logo bajo presión de los indios americanos



Kansas City no tiene el monopolio de los Chiefs (el equipo de Patrick Mahomes en la NFL). También los hay en Exeter, oeste de Inglaterra, juegan al rugby (bastante bien) y fueron campeones nacionales y europeos hace dos años. Y aunque en estas islas no ha habido (y prácticamente no hay) indios americanos, están en medio de una polémica por su nombre, su logotipo, sus símbolos y su mascota, lo mismo que los antiguos Redskins (pieles rojas) de Washington. Cosas de la guerra cultural.

Mientras los cherokee no encuentran en absoluto ofensivo que el equipo de béisbol de Atlanta (ganador de las últimas Series Mundiales) se llame los Bravos (Braves), en honor a los guerreros de las Grandes Praderas del Medio Oeste norteamericano, el Congreso Nacional de Indios Americanos se puso en contacto en cambio el pasado noviembre con el club de Exeter para acusarlo de “apropiación indebida de su cultura y el uso de estereotipos que deshumanizan”. Ello, a pesar de que el rugby no es un deporte especialmente popular del otro lado del Atlántico, no se retransmite por televisión y se juega en muy pocos colegios y universidades.

Otros clubs británicos de rugby ya habían pedido a sus fans que no se pintaran la cara o llevaran cabelleras

Los aficionados de los Chiefs ingleses han estado muy divididos sobre la cuestión, y al final el club ha optado por una solución salomónica. Conservará el nombre, pero cambiará el logo con la cabeza de un indio americano por la de un nativo con un casco celta que representa a la tribu de los dumnonii, que pobló el sudoeste de Inglaterra –en particular los condados de Devon y Somerset– durante la edad de hierro, y hablaba un dialecto conectado con los de Bretaña y Cornualles. El nombre que los romanos dieron a Exeter fue Isca Dumnoniorum (“agua de los dumnonii”). Hacía ya tiempo se había deshecho de su vieja mascota –Big Chief–, y también eliminarán las referencias en el estadio de Sandy Park que puedan resultar “culturalmente ofensivas”, y tal vez los nombres de los bares y restaurantes de sus instalaciones, que hacen referencia a la iconografía del Salvaje Oeste. Todo ello les costará medio millón de euros, en una época de vacas flacas después de los ingresos perdidos durante la pandemia.

“Hoy en día la audiencia es global y no queremos que nadie en el mundo pueda pensar que Devon fue un estado de la Confederación, como Virginia o las Carolinas”, dice un integrante del grupo de siete mil aficionados de los Chiefs que ha hecho campaña para el cambio de logo y simbología. Las cosas no están para bromas, ya que en los Estados Unidos la bandera del antiguo Sur la enarbolan los más fanáticos seguidores de Donald Trump, y con ella intentaron el 6 de enero del año pasado entrar a la fuerza en el Capitolio de Washington para impedir la confirmación de Joe Biden como presidente. En el Reino Unido no se ha llegado a tanto, pero la guerra cultural está muy presente en la política y en la cultura, y hasta los más mínimos gestos son observados con lupa.

La importancia del nombre

De los Washington Commanders a los Cleveland Guardians

Los Chiefs de Kansas de City (y de Exeter) conservan su nombre y sus cánticos pero se han quedado sin sus mascotas (Warpaint y Big Chief). Más radical es el cambio en Cleveland, donde los antiguos Indians de béisbol han pasado a llamarse los Guardians, y sobre todo en Washington, donde los ex-Redskins son desde ahora los Commanders, un guiño y un homenaje a la importancia del ejército en la vida de la capital norteamericana, en cuyas afueras está el edificio del Pentágono. En todos los partidos de la NFL se rinde homenaje a algún miembro de las Fuerzas Armadas, la policía o los bomberos, el “héroe del día”.

El equipo de Exeter, obligado a cambiar en buena parte su identidad, era objeto de fuertes presiones por parte de quienes defienden a ultranza la corrección política, tanto es así que dos clubs rivales, los Glasgow Warriors y los Waspsde Coventry, habían pedido a sus seguidores que, cuando visitaran sus estadios, no llevaran las caras pintadas o cabelleras indias en la cabeza, y que no animaran a los suyos con gritos y cánticos que pretenden imitar a los de los nativos norteamericanos.

Los Chiefs, conocidos así desde hace noventa años, van a seguir siendo los Chiefs. Pero en vez de los jefes de una tribu india anónima de las Dakotas o Nebraska, los de una tribu celta de Devon. Que no es un estado de la Confederación.





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