• Jue. Sep 29th, 2022
Etiquetas principales

Los Pirineos ante los Juegos 2030, por Editorial

Feb 6, 2022 , , , , ,



Muchos habitantes de las comarcas pirenaicas catalanas, no todos, sueñan con que el territorio acoja en el 2030 los Juegos Olímpicos de invierno. Para estas zonas de montaña, la materialización de la candidatura sería una oportunidad única que podría hacer realidad muchas de las reivindicaciones que llevan años reclamando, especialmente en infraestructuras.

La guerra política que en este momento mantienen los gobiernos catalán y aragonés sobre el liderazgo del proyecto y una posible candidatura conjunta tiene en vilo a miles de ciudadanos, pendientes de cuál será el acuerdo final, si lo hay, para encarar su futuro y el de su territorio. Quizá por ello hay opiniones para todos los gustos pero un de­nominador común: todos afirman que les falta información, imprescindible antes de tomar una decisión para votar en la consulta popular anunciada por la Ge­neralitat. Y sin una información completa y bien explicada, la población pirenaica mantiene de momento un cierto escepticismo sobre la viabilidad del proyecto, si bien los alcaldes y los habitantes que lo defien­den insisten en la necesidad de remar juntos.

Los defensores del proyecto ven una gran oportunidad de mejorar las infraestructuras

Porque lo que todo el mundo tiene claro es que la celebración de unos JJ.OO. en los Pirineos comportaría la mejora de las vías de comunicación con esa zona, lo que traería aparejado un incremento de las inversiones en el propio territorio. Hace décadas que los habitantes de estas comarcas pirenaicas reclaman la mejora de la N-230, la C-28, la C-16 y la C-17, así como desempolvar el proyecto del túnel del Xerallo que comunicaría el Pallars Jussà con la Alta Ribagorça. Son vías que conducen a las pistas de esquí y que beneficiarían también a comarcas como el Berguedà y el Ripollès.

No les falta razón a quienes alegan que esas infraestructuras viarias deben mejorarse con independencia de que haya o no unos JJ.OO. y critican el olvido histórico que sufren por las diversas administraciones. Y hay ciudadanos y plataformas que se oponen al proyecto considerando que unas olimpiadas no beneficiarán al territorio y que serán solo un negocio para algunos pocos sectores, como el turístico.

Los defensores del proyecto creen que podría aportarles asimismo infraestructuras como algún hospital comarcal o viviendas sociales si se acaba construyendo alguna pequeña villa olímpica para los deportistas, además de contribuir decisivamente a hacer llegar la fibra óptica a todo el territorio. Entienden también que hay que pensar en global y que unos Juegos Olímpicos pondrían a todos los Pirineos en el mapa, además del valor que supone el impacto mediático de un acontecimiento de esta magnitud, especialmente a nivel televisivo y si, además, lleva aparejado el nombre de Barcelona.

El proyecto sobre el que trabaja la Generalitat prevé invertir unos 1.400 millones de euros en los Juegos, con unos ingresos estimados de 1.500 millones. El president Aragonès insiste en que no habrá candidatura Pirineus-Barcelona si las comarcas que participarán en la consulta rechazan el proyecto, pero afirma que, en tal caso, la Generalitat seguirá trabajando “para la diversificación económica del Pirineo y la lucha contra la despoblación”.

Como escribimos hace unos días en este mismo espacio editorial, lo primero es que Catalunya y Aragón tengan claro que quieren organizar los Juegos y, si es así, empiecen a trabajar juntos. La Generalitat debe abandonar ambigüedades y comprometerse con el proyecto con unidad y convicción. Puede empezar aportando una información clara y detallada del proyecto, así como de los términos y condiciones de la pregunta que formulará en la consulta popular para que, de este modo, los territorios implicados sepan exactamente lo que se juegan al depositar su voto.





Source link