• Vie. Sep 30th, 2022
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Lucas Eguibar se ve apeado en semifinales y acaba séptimo en el snowboarder cross


Todo había empezado a complicarse hace justo un año, tras los Mundiales de snowboarder cross en Idre Fjäll (Suecia).

Quién lo hubiera dicho, pues en aquel día Lucas Eguibar (27) se había convertido en campeón del mundo.


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Todo iba a complicarse entonces porque a aquel éxito mundial le iba a seguir el agravamiento de la lesión crónica que arrastra en la espalda, dos protusiones que le torturan desde tiempos inmemoriales y que son la antesala a una hernia discal, mala cosa para un rider que se sube a una tabla y se lanza a 90 km/h pendiente abajo, surcando toboganes y curvas peraltadas durante setenta segundos, mientras negocia con un abanico de rivales que se entrometen en su camino, le lían y le alborotan.

-Si mi espalda me dejara… -Eguibar contaba días atrás a La Vanguardia.

Pero no, la espalda no le deja. No del todo.

Lucas Eguibar, este jueves en los Juegos de Pekín 2022

Lucas Eguibar, este jueves en los Juegos de Pekín 2022 

Dylan Martinez / REUTERS

La espalda no le deja y condiciona sus sesiones de trabajo y su rendimiento.

-Me han infiltrado tres veces ya, pero eso solo me quita el dolor.

Aletargado por la espalda, su rendimiento ha sido discreto en este curso. 

Triple medallista mundial, Lucas Eguibar solo ha sacado un buen resultado en una de las seis carreras que ha disputado desde el otoño. 

Me han infiltrado tres veces ya, pero eso solo me quita el dolor»



Lucas EguibarSnowboarder

Poca cosa, si quería aparecer en Pekín con garantías.

Y las cosas no han salido bien.

Nada le ha acompañado, ni siquiera el circuito: se suponía que el parque de nieve de Genting se amoldaba a sus condiciones, a sus 84 kilos, ni grande ni pequeño para las tablas.

-El recorrido tiene un poco de todo. Una salida técnica, una recta con rebufo para que los más pesados pasen y un final con curvas, una ratonera -nos contaba.

Dos rondas ha superado Eguibar, la segunda con apuros, beneficiado por la caída de dos de sus cuatro rivales. 

Pero en las semifinales, su sueño olímpico se ha venido abajo: no hay manera, parece maldito en los Juegos (había sido séptimo en Sochi 2014 y 33.º en Pyeongchang 2018), maldito como hasta hoy mismo lo era Queralt Castellet (en el caso de la rider de Sabadell, ya no es así).


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En las semifinales, Lucas Eguibar se veía a cola desde la salida y ya: no lograba superar a ninguno de sus tres rivales, y entre ellos Alessandro Hämmerle y Elliot Grondin (oro y plata más tarde, en la final), así que acababa cuarto en esa misma carrera, apeado de las medallas, antes de proyectarse hasta la tercera plaza en la pequeña final, la final de consolación, para ser séptimo en el global de la disciplina, exactamente igual que en Sochi 2014.

¿Y el oro?

Para Hämmerle (28), en realidad la bestia del presente, con sus tres Globos de Cristal y su plata en los Mundiales de Idre Fjäll, allí donde se le empezaban a torcer las cosas a Eguibar.

Alessandro Hämmerle, campeón olímpico

Alessandro Hämmerle, campeón olímpico

AFP

Cosas del destino, Hämmerle ha logrado el oro en la photofinish, por milésimas, tal y como lo había perdido en Suecia ante el español.

Así va esta disciplina, todo adrenalina en descensos accidentados que acostumbran a dar con algún rival por los suelos.

-Hay que ser agresivos. Lo que pasa es que hay rivales que tensan, y por eso se les penaliza -nos contaba Eguibar días atrás.





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