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Macron intenta ablandar a Putin

Feb 8, 2022 , , ,



Emmanuel Macron se reunió ayer con Vladímir Putin en el Kremlin en una delicada misión mediadora en el conflicto de Ucrania. En el momento de cerrar esta edición, ambos líderes llevaban cinco horas hablando y estaban en la cena. Con el mensaje que obtenga en Moscú, Macron volará hoy martes a Kíev para exponerlo al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

En unas breves declaraciones al iniciarse el encuentro, Macron admitió que Europa vive “una situación crítica” que “nos impone a todos y a todas ser extremadamente responsables”. El presidente francés dijo que tanto Rusia como Europa necesitan “una respuesta útil” que “evite la guerra” y ayude a construir “confianza, estabilidad y visibilidad para todos”. Macron se mostró esperanzado en poder empezar “una desescalada”.

El líder ruso aboga por una “seguridad equitativa” en el continente“ y “visión histórica seria”

Putin, por su parte, afirmó que Rusia y Francia comparten “una preocupación común sobre lo que está ocurriendo en la esfera de seguridad en Europa”. El líder ruso apreció los esfuerzos del presidente francés para alcanzar “una seguridad equitativa en Europa para una perspectiva histórica seria”. Después de aterrizar, Macron se había declarado “razonablemente optimista, pero no creo en milagros espontáneos”.

En el encuentro solo estuvieron presentes los intérpretes, aunque en unas cabinas. En las imágenes difundidas por la televisión rusa poco después de comenzar la reunión, sobre las 16,30 de la tarde, pudo verse a los dos estadistas saludarse a distancia, en inglés, sin estrecharse las manos, y luego hablando, sentados, en los extremos de una mesa muy larga de color blanco.

El viaje de Macron viene precedido de múltiples contactos con los aliados para coordinar la posición. El jefe de Estado francés continuó realizando llamadas durante el fin de semana, incluidos los líderes de las tres repúblicas bálticas, especialmente inquietos por el riesgo de una guerra. El domingo por la noche, Macron volvió a hablar, durante unos 40 minutos, con el presidente estadounidense, Joe Biden.

El presidente francés recuerda que Europa vive “una situación crítica” y pide “una respuesta útil” común

El portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, llamó a la cautela, horas antes de la cita moscovita, porque “la situación es demasiado compleja para esperar avances decisivos en un solo encuentro”. Con todo, Peskov consideró que la reunión es “muy importante”. El Elíseo previno igualmente sobre unas expectativas exageradas. Como mucho, será el inicio de un largo proceso para rebajar la tensión, aunque si ello se consigue será ya una gran victoria diplomática para Macron.

El presidente ruso indicó hace unos días que se tomaría todo el tiempo que hiciera falta, con Macron, para “ir al fondo de las cosas”.

Más allá de querer desactivar la crisis ucraniana actual, Macron llevó a Moscú un análisis amplio con el que trató de mostrar empatía hacia Putin. En unas declaraciones previas a Le Journal du Dimanche , el titular del Elíseo estimó que “el objetivo geopolítico de Rusia, hoy, no es claramente Ucrania, sino la clarificación de las reglas de cohabitación con la OTAN y la Unión Europea”.

El líder francés quiso dejar claro que la soberanía de los estados es intocable, por lo que no se puede someter a Ucrania a un chantaje. Según Macron, los países del este de Europa tuvieron “una relación traumática” con Rusia, y de ahí su acercamiento a Occidente durante los últimos treinta años, desde la caída del muro de Berlín. Al mismo tiempo, París cree que hay que mostrar “respeto” por Rusia y comprensión “por sus propios traumatismos contemporáneos de este gran pueblo y de esta gran nación”. Fueron estas palabras de buena voluntad hacia Putin, con intención de ablandarlo.

En Francia, donde la precampaña de las presidenciales de abril está ya en marcha, el viaje de Macron despertó una mezcla de expectación y escepticismo. “¿Se puede salvar la paz?”, tituló en portada Le Parisien . El periódico de la capital escribió que el presidente “juega a fondo su estatus internacional, activándose en el dossier más caliente del planeta mientras sus rivales se despedazan en la campaña”.

Los rivales de Macron no tenían demasiada confianza en el viaje y lo criticaron. Uno de los más ácidos fue el candidato ecologista, Yannick Jadot, quien deploró que Macron “no comience por Kiev, por la víctima, sino por el agresor”.

El simbolismo de una mesa exageradamente larga

A los comentaristas franceses que seguían ayer la visita de Macron a Moscú les chocó lo exageradamente larga que era la mesa blanca y algo ovalada escogida por Putin para hablar con su huésped en el Kremlin. Se sentaron cada uno en un extremo, con auriculares para la traducción de los intérpretes, que se hallaban en sendas cabinas. La distancia social recomendada por la pandemia no justificaba ese alejamiento tan marcado. Fue casi una descortesía. En París se interpretó como un gesto para poner en evidencia el foso que separa hoy a Rusia de la Unión Europea. Putin usó la misma mesa cuando recibió al líder húngaro, Viktor Orbán, pero no aplicó esta estrategia en la reciente visita del mandatario argentino, Alberto Fernández. Ambos se sentaron delante de la chimenea, a una distancia normal, mucho más corta. La escenografía no es nunca inocente. En Alemania aún recuerdan el terror de Angela Merkel, que no soporta a los perros, en una de sus primeras visitas a Putin tras llegar a la cancillería. En la sesión de fotos, el presidente ruso dejó suelto a su labrador negro, que se acercó a lamer las piernas de Merkel. Años después, Putin dijo que no quiso asustarla y que ignoraba su alergia a los perros.





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