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Menuda tropa, por Màrius Carol

Feb 5, 2022 , , , ,



España vive bajo la conjura de los irresponsables. ¡Menuda época nos toca vivir! ¿O quizás habría que escribir que vivimos en una época menuda? Visto el espectáculo en el Congreso para aprobar la reforma laboral, solo cabe la desmoralización, la rabia o la vergüenza.

No tengo claro por qué razones objetivas el PP de Pablo Casado se opone a una reforma laboral que en su primer mes de aplicación ha permitido reducir el empleo de baja calidad. Sobre todo cuando fue acordada por la patronal y los sindicatos en un ejercicio de responsabilidad. Y más cuando se trata de una exigencia para que España pueda recibir el dinero de UE. La prisas de Casado son su peor aliado. Pero si hasta José María Aznar ha salido a la palestra para decirle que el problema no es alcanzar el gobierno, sino para qué se llega a la Moncloa. El PP podría asumir perfectamente las modificaciones de la reforma laboral. ¡Si incluso la exministra Fátima Báñez, autora del texto original, considera que los cambios no desvirtúan el contenido!

El PP vio en la reforma laboral la ocasión de empujar por las escaleras al Gobierno

La sensación es que el PP, del brazo de Vox, ha visto en la votación en el Congreso la oportunidad de empujar por las escaleras al Gobierno para que se rompiera la crisma. La derrota hubiera supuesto un duro golpe para Pedro Sánchez y para Yolanda Díaz. El presidente se hubiera quedado sin palabras ante la UE, la vicepresidenta hubiera entrado en el ocaso tras haber liderado las negociaciones y la mayoría de investidura difícilmente se hubiera podido recomponer. Lo de menos era si el país necesitaba la reforma o no. Así que hasta reeditó el tamayazo, al convencer a dos diputados de UPN que habían comprometido su voto a favor para que en el último momento lo emitieran en contra.

Y en esas llegó el diputado Alberto Casero. O a lo mejor fue la providencia quien decidió intervenir para que no nos fuéramos todos al infierno. Casero, hombre de confianza del secretario general del PP, se equivocó en el voto y salvó el decreto. A Casado solo le quedó entonar la canción de Alaska que dice: “Dónde está nuestro error sin solución / fuiste tú el culpable o lo fui yo, / ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme”. ¡Vaya tropa­!





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