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Nadal, el más grande de la historia, por Editorial

Ene 1, 1970 , , , , ,



Rafa Nadal entró en la historia ayer en Melbourne, y por partida doble. Por un lado, por adjudicarse su segundo Open de Australia al imponerse en una final épica al ruso Daniil Medvédev remontando dos sets en contra y tras casi cinco horas y media, y por otro, al convertirse en el primer tenista en alcanzar los 21 títulos de Grand Slam, rompiendo el empate que mantenía con Roger Federer y Novak Djokovic. Su triunfo es de un valor inmenso y ejemplifica a la perfección lo que ha sido la carrera del jugador de Manacor. Nadal ganó ayer, como lo ha hecho prácticamente desde el lejano 2005, no solo por su enorme calidad tenística, sino, sobre todo, por su tesón, por su constancia, por pasar siempre una bola más, por no dejar de luchar nunca, por no desfallecer ante las lesiones y reinventarse y superarse constantemente. En definitiva, por una humildad y una cultura del esfuerzo mamadas desde niño y practicadas en toda su carrera con una profesionalidad admirable.

Nadal no tuvo un buen 2021. No llegó a la final de Roland Garros y por problemas físicos no estuvo en Wimbledon, ni en los Juegos de Tokio, ni en el US Open ni en la Copa Davis. A los 35 años, y con una lesión crónica en el pie que le afecta al escafoides, perdió posiciones en el ranking ATP, y muchos creyeron llegado el final de su carrera deportiva. Hace cuatro meses, Nadal decía: “No sé cuándo volveré a jugar”. Estaba entonces en pleno proceso de recuperación, pero mantenía la ilusión de poder regresar a una pista con las mejores sensaciones. Nadal ha demostrado estos meses que el talento no lo es todo. Que también hacen falta disciplina y trabajo diario, capacidad de sacrificio y esfuerzo constante. Solo así puede entenderse, como se vio ayer en la Rod Laver Arena, que el tenista de Ma­nacor esté en el olimpo tenístico desde el año 2005.

Sus 21 Grand Slams, tras la épica victoria en Australia, son fruto del esfuerzo y la superación

Melbourne ha sido el último ejemplo de superación de un tenista que, en su longeva carrera, ha estado un total de tres años y medio lesionado. Su épica victoria ante el número dos del mundo es, sobre todo, un triunfo sobre la adversidad, sobre el dolor físico e incluso contra la covid, que pasó en noviembre.

El destino, pero especialmente su esfuerzo y tenacidad para sobreponerse a las adversidades, le han dado una nueva oportunidad en Australia, adonde Nadal viajó más que nada para probarse y recuperar sensaciones como jugador. Pero el manacorense la ha aprovechado ni más ni menos que para hacerse con el título y, con ello, lograr ser el tenista masculino con más victorias de Grand Slam de la historia. Nadal ya es el más grande y se convierte en leyenda. Felicidades, campeón.





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