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«No es suficiente con pedir perdón»

Ene 1, 1970 , , ,


El esperado informe sobre las fiestas celebradas en la oficina de Downing Street del primer ministro británico, Boris Johnson, durante los confinamientos por coronavirus concluye que algunas reuniones representaron una falta grave por parte de quienes trabajan en el corazón del gobierno. Ante dichas revelaciones, el primer ministro Boris Johnson se dirigió al Parlamento para afirmar que «no es suficiente con pedir perdón» por lo sucedido, pero esperó a sacar conclusiones hasta que concluya la investigación policial al respecto.

Johnson anunció este lunes ante el Parlamento que emprenderá cambios en el funcionamiento interno del Gobierno y aseguró que lo principal ahora es «aprender» de los errores cometidos con la celebración de las fiestas, y dijo que enmendará los problemas de estructuras y de rendición de cuentas que hicieron posible esos «fallos de liderazgo» que critica el informe de Gray.

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Boris Johnson durante su intervención en el parlamento británico

-/AFP

El líder de la oposición, el laborista Keir Stamer, animó a los diputados del Partido Conservador a que den pasos para destituir al primer ministro con una moción de confianza interna. Los ciudadanos británicos «piensan que el primer ministro debería hacer lo más honrado y dimitir, pero no lo hará, porque es un hombre sin pudor», dijo Starmer, que recalcó que el informe sobre las fiestas en Downing Street confirma que el jefe de Gobierno está bajo «investigación criminal».

«Las miradas de este país están sobre ellos», dijo Stamer, en referencia a los diputados conservadores, que pueden convocar un voto de censura contra el liderazgo de Johnson si 54 miembros del grupo parlamentario lo piden por escrito.

«Al menos algunas de las reuniones en cuestión representan un grave incumplimiento no solo de los altos estándares que se esperan de quienes trabajan en el corazón del gobierno, sino también de los estándares que se esperaban de toda la población británica en ese momento», asegura el informe realizado por la alta funcionaria Sue Gray, que finalmente no ha podido reflejar todas sus conclusiones debido a la petición de la policía británica de que no hiciera referencia a fiestas que se están investigando. 

«Algunas de las reuniones representan un grave incumplimiento no solo de los altos estándares que se esperan de quienes trabajan en el corazón del gobierno, sino también de los estándares que se esperaban de toda la población británica»

«En el contexto de la pandemia, cuando el gobierno pedía a los ciudadanos que aceptaran restricciones de gran alcance en sus vidas, parte del comportamiento que rodea a estas reuniones es difícil de justificar”, escribe Gray.

Pese a recordar que algunas de esas reuniones sociales están siendo investigadas por la policía, el informe es rotundo al afirmar que «hay enseñanzas importantes que sacar de estos eventos que deben ser tratadas inmediatamente en el Gobierno y eso no necesita que terminen las pesquisas policiales», señala en el documento, de doce páginas. 

Y agrega que «algunos de esos encuentros representan un grave fracaso en la observación, no solo de los estándares que se esperan de quienes trabajan en el núcleo del Gobierno, sino también de los que se esperaban entonces de toda la población».

Gray recuerda que la Policía Metropolitana le dijo que sólo sería apropiado hacer una referencia mínima a las reuniones que investigan ellos, lo que «desafortunadamente significa -explicó- que estoy extremadamente limitada en lo que puedo decir sobre esos eventos y no es posible ahora facilitar un informe significativo que y analice la cantidad de información factual que he conseguido recoger».

Una de las presuntas fiestas que se han investigado data del 13 de noviembre de 2020 en el apartamento del Número 10 de Downing Street, que podría apuntar a un encuentro en la residencia oficial del primer ministro británico, Boris Johnson, y su pareja, Carrie, lo que le haría más difícil cualquier argumentación para tratar de evadir su supuesta responsabilidad.

Johnson, que se enfrenta la amenaza más grave para su cargo de primer ministro, hasta ahora ha aguantado la presión de la oposición y de miembros de su propio partido para que renuncie alegando que habría que esperar al informe de la alta funcionaria, Sue Gray.

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Sin embargo, las revelaciones del informe estan limitadas, ya que solo podrá informar sobre eventos que no estén siendo investigados por la Policía Metropolitana de Londres, una medida que ha generado críticas en la oposición,  que consideran que esta decisión da herramientas al primer ministro para eludir la verdad.

Los relatos de más de una docena de reuniones, incluida una fiesta en la que se pedia a los invitados que trajeran su propia bebida, en el jardín de Downing Street, han provocado la ira pública, alimentando la percepción de que la élite política no cumplió con las estrictas reglas de confinamiento que establecieron para el resto de el país.

El informe de Gray se considera crucial para el destino del premier, pero su impacto podría suavizarse después de que la policía abriera una investigación sobre si se habían cometido delitos penales y pidieran que se hiciera una «referencia mínima» a los eventos que están investigando.

«El hecho de que Número 10 esté dando marcha atrás en la publicación del informe completo de Sue Gray es tan vergonzoso como predecible», dijo Ed Davey, líder del opositor Partido Liberal Demócrata, en Twitter.

Preguntado este mismo lunes sobre si pensaba que había violado las reglas, Johnson dijo: «Tendrán que esperar y ver el resultado de las investigaciones… pero, por supuesto, me atengo absolutamente a lo que dije en el pasado». Johnson se ha disculpado por los errores que se cometieron y dijo que asistió a una fiesta en el jardín pensando que era un evento de trabajo, pero rechazó las peticiones para dimitir.






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