• Mié. Oct 5th, 2022
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Nobleza de la dificultad, por Antoni Puigverd


Recordaba el otro día Joan Manuel del Pozo, filósofo y exconseller de Maragall, un episodio cervantino. Está Sancho en un brete y Don Quijote, procura darle ánimos: “En la dificultad está la nobleza del empeño”. Del Pozo intervenía en las Jornadas para renovar el consenso lingüístico en Catalunya que organizaba la Fundació Campalans, vinculada al PSC. En 1933, Rafael Campalans escribió Política vol dir pedagogia, un libro que, en las antípodas del sovietismo, defendía que las ideas socialistas cuajarían si los políticos sabían ser pedagogos. Con el tiempo, el libro de Campalans fue reducido a un eslogan, “política es pedagogía”, que tuvo cierta reputación en los mejores años del antifranquismo. Pasó de moda enseguida, percibido como una forma ingenua de entender la política. Fue substituido por el propagandismo, los cálculos maquiavélicos y la demonización del adversario.

Revitalizar el catalán en un marco de reencuentro y mutuo reconocimiento

Las Jornadas por el consenso lingüístico han sido un éxito. No de repercusión mediática (el consenso es poco excitante para un periodismo ávido de carnaza a la búsqueda del lector forofo). Pero sí de sentido. Reunieron a pedagogos como Assumpta Baig y Juli Palou, a sociolingüistas de la talla de Albert Branchadell, Emili Boix y Paquita Sanvicén, a juristas como Antoni Bayona, a expertos en historia cultural como Jordi Font y Jordi Amat, a escritores y periodistas como Emma Riverola y Rafael Jorba, entre otros muchos. También desde el público participaron representantes de Escuela de Todos y de Òmnium Cultural. Los diálogos, organizados en varias mesas, están colgados en YouTube y conforman un buen documento de partida para evaluar la situación actual del catalán, que ha perdido vitalidad; y para encontrar soluciones legales y políticas al callejón sin salida actual, presidido por la politización de las lenguas, la famosa sentencia del 25%, la división de los catalanes y la persistente resaca de los casi diez años de procés.

Xavier Cervera

Xavier Cervera

 

Las intervenciones desmontaron mitos. Por ejemplo: la inmersión, iniciada en Santa Coloma de Gramenet, no fue pensada como un modelo de escuela, sino como una técnica de enseñanza que no implicaba en modo alguno exclusividad del catalán. O este otro: la cuota del 25% se debe a que el Parlament o el Govern han ignorado que debían regular la vehicularidad de las lenguas en la escuela de acuerdo con una ya vieja sentencia del TC. Sobre el uso social del catalán se dieron datos: ahora mismo los consumidores de música, libros y teatro en catalán son unas 250.000 personas; el precio de la vivienda determina que la nueva inmigración nunca se relacione con catalanohablantes. Sobre el consenso lingüístico, se dijo que no puede ser una isla: en los años 80 formaba parte de un pacto social y político entre catalanes, que espera renovación; lo que implicará necesariamente el reconocimiento del valor social y cultural del castellano.

Quizás el momento más auténtico de las jornadas tuvo lugar en la última mesa, en la que se reunieron, entre otros, la consellera Irene Rigau de los gobiernos de Pujol y Mas, y Fernando Sánchez Costa, presidente de Sociedad Civil Catalana. Pese a la tensión del encuentro, en ambas intervenciones brillaron chispas de esperanza. En esa misma mesa J.M. del Pozo pronunció la citada frase de Cervantes. Volver al consenso será muy difícil. Pero el objetivo, por noble, vale la pena: revitalizar el uso del catalán en un nuevo marco de reencuentro social y de reconocimiento del castellano. “En la dificultad está la nobleza del empeño”.





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