• Mar. Sep 27th, 2022
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Polémica en Italia por la propuesta de dedicar un monumento a una filósofa


En la plaza Prato della Valle de la ciudad italiana de Padua hay 78 estatuas rodeando el canal que crea una isla verde en el centro. Se trata de una plaza elíptica de 90.000 metros cuadrados, la más grande de Italia y una de las mayores de Europa. Entre las figuras que la decoran se encuentran el escultor Antonio Canova, el historiador Tito Livio, Galileo Galilei, varios pontífices o el político Andrea Memmo, quien hizo erigir el complejo monumental en el siglo XVIII. Ninguna de las 78 esculturas está dirigida a una mujer.

Esto podría cambiar pronto. En Italia ha surgido un fuerte debate sobre la presencia de las mujeres en los espacios públicos después que dos concejales de Padua estén luchando para dedicar en la plaza una estatua a Elena Cornaro Piscopia, una filósofa veneciana que en 1678 se convirtió en la primera mujer con un título universitario en el mundo.

Todas las 78 estatuas de la plaza Prato della Valle son de hombres relacionados con la ciudad de Padua

“Quizás no es conocido que los sujetos a quienes están dedicadas las efigies son todos, sin ninguna excepción, hombres”, se podía leer en la moción, presentada por los concejales del centroizquierda a finales de diciembre. Originalmente en la plaza había 88 estatuas de personalidades destacadas de Padua o con un vínculo con la ciudad, pero diez de ellas, dedicadas a dogos venecianos, fueron destruidas por el ejército napoleónico. En su lugar se levantaron obeliscos salvo en dos pedestales, que permanecieron vacíos. La única figura femenina en Prato de la Valle es un busto de la poeta Gaspara Stampa, relegada a los pies del escultor Andrea Briosco.

Es en uno de estos dos pedestales vacíos donde les gustaría que se construyese la estatua en honor a Cornaro Piscopia, que con siete años hablaba griego y latín. Hija ilegítima de un procurador de la República de Venecia –un cargo muy alto–, aprovechó sus privilegios para estudiar. Algo que, como destaca la moción, “abrió la puerta a un camino que hoy ve, en la universidad, la misma cuota de graduadas, en algunas materias mayor que la de los compañeros”. Es la misma universidad de Padua que el año pasado eligió a Daniela Mapelli como la primera rectora en sus 800 años de historia.

Elena Lucrezia Cornaro Piscopia

Elena Lucrezia Cornaro Piscopia

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La propuesta llegó después de que Mi Riconosci, una asociación de profesionales del sector cultural, realizara un censo en Italia y se diera cuenta que de todas las estatuas del país, exceptuando figuras religiosas o mitológicas, sólo 200 están dedicadas a mujeres. Por ejemplo, Milán no tuvo una estatua dedicada a una mujer hasta el año pasado, cuando se inauguró la efigie de Cristina Trivulzio di Belgiojoso, intelectual y protagonista de la Unificación.

“Cuando se hizo el proyecto de la plaza Prato della Valle la única condición era que las estatuas estuviesen dedicadas a personas relacionadas con Padua, no había ningún veto a las mujeres”, defiende al teléfono la historiadora del arte Federica Arcoraci, de esta asociación. La idea de contar las estatuas surgió a raíz de la polémica que generó una estatua en Sapri, en el sur del país, que retrataba de forma sexualizada a una famosa espigadora, protagonista de una poesía de Luigi Mercantini.

Pero no todos están de acuerdo con la idea de incluir una figura femenina en la plaza de Padua. Algunos historiadores defienden que los dos pedestales vacíos deben permanecer así para precisamente recordar el paso del ejército de Napoleón y consideran que incluir una escultura moderna iría contra el contexto histórico de Il Prato , como se conoce a este lugar. “Hacer historia con la toponimia y mover monumentos como su fuese Lego es un juego peligroso”, declaró el profesor de historia contemporánea Carlo Fumian, que propone que la gente visite la estatua de la filósofa Cornaro Piscopia en el Aula Magna de la universidad.

Al final, y tras una gran presión mediática, el Ayuntamiento ha aprobado la moción, pero con alguna importante enmienda. En el texto aceptado se comprometen a levantar una estatua dedicada a una mujer en el centro histórico –que no tendría por qué ser la primera en obtener un doctorado–, pero, “en el caso en que no fuese posible utilizar los dos pedestales vacíos en Prato, por motivos históricos y de tutela, se encontrará en la plaza o en el centro histórico otro lugar”. Algo que las feministas ven una derrota, porque no obliga a utilizar los pedestales. “Seguirá sin haber ninguna estatua de una mujer y 78 de hombres –lamenta Arcoraci–, pero por lo menos hemos concienciado sobre la falta de representación femenina en los monumentos”.





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