• Sáb. Oct 1st, 2022
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Portugal es una buena noticia para Pedro Sánchez, por Enric Juliana


Se mire como se mire, la contundente victoria del Partido Socialista en Portugal es una buena noticia para el PSOE y para Pedro Sánchez. Es verdad, las extrapolaciones son siempre arriesgadas. Los resultados electorales de Portugal no pueden ser automáticamente trasladados a España, pero nos hablan del signo del tiempo. Fijémonos bien: en Europa se están concediendo prorrogas a los que mandan. En Italia, ante la imposibilidad de ponerse de acuerdo sobre un nuevo presidente de la República, puesto que la elección de Mario Draghi obligaba a rehacer el gobierno, los partidos han suplicado un nuevo mandato al presidente saliente, Sergio Matarella. El cónclave de mil electores que elige al jefe del Estado italiano votó el viernes la continuidad de Mattarella con mucho alivio. En Portugal, las urnas han corregido los sondeos y han colocado al primer ministro saliente, el socialista António Costa, al borde de la mayoría absoluta, con un fuerte castigo a los dos partidos de izquierda (Bloque de Izquierdas y Partido Comunista Portugués) que en diciembre bloquearon la aprobación del presupuesto del 2022. Por encima de todo, los portugueses han votado estabilidad.

Hace ahora un año, los portugueses también revalidaron por amplia mayoría el mandato del presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, político de centroderecha con un perfil muy independiente. En las actuales circunstancias europeas no nos debiera extrañar que el presidente francés Emmanuel Macron consiga la reelección en las presidenciales del próximo mes de abril. ¿Es Alemania la excepción? Quizá no. El socialdemócrata Olaf Scholz fue ministro de Finanzas del último gobierno de Angela Merkel y muchos observadores apuntaron que era el más ‘merkeliano’ de los candidatos que concurrieron a las elecciones federales del pasado mes de septiembre. Los alemanes habrían votado gustosos un nuevo mandato de Merkel y en su ausencia dieron una mayoría relativa al candidato socialdemócrata con un perfil más cercano a la canciller, desmintiendo las encuestas que pronosticaban una juvenil victoria de Los Verdes. Los alemanes votaron estabilidad gubernamental. El cónclave italiano acaba de optar por la estabilidad gubernamental. Y los portugueses también han votado por la estabilidad gubernamental. En las llanuras de Ucrania hace mucho frió este invierno y las tuberías de los gasoductos que vienen de Siberia pueden helarse.

Celebración de la victoria socialista en la sede del PS

Celebración de la victoria socialista en la sede del PS

Buenas noticias para Sánchez, efectivamente. En primer lugar, las urnas han desmentido los sondeos, que pronosticaban casi un empate entre el Partido Socialista y el Partido Social Demócrata, primera fuerza de la oposición. Ese toque de atención de las urnas a los sondeos cobra cierta significación en una España en la que cada semana se publican entre tres y cinco encuestas con proyección de voto. Un demencial ejercicio de propaganda política que pretende fijar la idea de que el actual Gobierno es

provisional. La exigencia de un mayor rigor en las encuestas es necesaria en España. Es muy posible que los sondeos portugueses estuviesen bien hechos. Detectaron los desgastes del Ejecutivo saliente e identificaron una corriente de simpatía en favor del líder de la oposición, Rui Rio, pero las urnas han corregido ese diagnóstico. Ante la posibilidad de un Portugal empatado e inestable, los electores de izquierda se han concentrado alrededor del PS. Más gente ha acudido a votar y se ha impuesto el deseo de estabilidad en tiempo de turbación.

Sánchez y el PSOE podrán volver a reivindicar hoy el sello socialdemócrata, eje sobre el que giró el último congreso del partido, el pasado mes de octubre. La socialdemocracia como signo tranquilizante en una Europa muy turbada por la exasperante continuidad de la epidemia, pese a que los contagios sean ahora más leves, por el retorno de la inflación, y por los malos presagios que vienen del Este. En tiempo de turbación no hay que hacer mudanza, decía San Ignacio de Loyola. Los portugueses, que son más devotos de San Antonio de Lisboa (también conocido como San Antonio de Padua) han sido fieles a la consigna ignaciana. Para ser merecedor de una corriente continuista como la que ha cosechado el socialista Costa en Portugal, Sánchez debe pisar más el terreno, cultivar un perfil presidencial y conectar mejor con el electorado menos ideologizado. El PSOE está trabajando en esa dirección desde hace unos meses. Los resultados de Portugal serán leídos por el actual entorno de Sánchez como una confirmación de su línea. El resultado portugués invita a Sánchez a ser más ‘conservador’ y más amigo de la OTAN, controlando, eso sí, el tono de la ministra de Defensa, Margarita Robles, sobre todo el tono. Dentro de dos semanas veremos si las elecciones regionales en Castilla y León confirman ese diagnóstico.

Los electores portugueses han castigado duramente a la ‘izquierda de la izquierda’ que el pasado mes de diciembre bloqueó la aprobación de los presupuestos y condujo el país a elecciones. El Bloque de Izquierda y el PCP, que no formaban parte del Gobierno, temían que António Costa se endiosase con los fondos europeos y le plantearon exigencias parlamentarias que conducían a la ruptura. En vez de votar por un giro a la izquierda, los electores han votado estabilidad. Con el actual panorama europeo no parece algo muy excéntrico. Unidas Podemos, que forma parte del Gobierno de España y que en esta legislatura jamás ha votado en contra de la mayoría gubernamental, deberá tomar nota del mal resultado de sus compañeros portugueses. Especial toque de atención al joven grupo dirigente de Podemos, que siempre tiene prisa y que, en el fondo, considera que Yolanda Díaz es demasiado ‘moderada’, aunque eviten colisionar públicamente con ella, dada su actual popularidad. El mensaje de las urnas portuguesas es claro: después de dos años de epidemia y con riesgo de guerra en el otro extremo del continente, la mayoría de la gente no está para “giros”. La misma lección es útil para los otros socios del Gobierno, especialmente para Esquerra Republicana que esta semana deberá tomar una importante decisión sobre la reforma laboral. ¿Le convienen a ERC votar en contra de una reforma que es apoyada por la mayoría de sus electores? Hace unos años, los dirigentes de Esquerra viajaban con cierta frecuencia a Lisboa.

Si Rui Rio, jefe de la oposición, hubiese ganado las elecciones, ahora escribiríamos que los portugueses han premiado a una derecha moderada, alejada de los postulados de

la extrema derecha, con mucho sentido de la responsabilidad durante la epidemia. Puesto que el señor Rio ha quedado trece puntos por debajo de los socialistas, muchos dirigentes del Partido Popular pensarán que no hay otra línea más correcta que la de dar caña sin descanso al Gobierno, no vaya a ser que se afiance. El resultado portugués dará aliento a la línea dura del PP, aunque la gran victoria de António Costa emita otro mensaje: en una situación de gran incertidumbre, la oposición debe tener mucho cuajo y madurez para poder vencer. Este es el mensaje que José María Aznar, con su proverbial antipatía, quiso transmitir el pasado sábado en su mitin en Castilla y León: no basta con adelantar elecciones regionales por motivos tácticos, hay que explicar muy bien cual es la alternativa. Hay que ‘encarnar’ la alternativa. Pablo Casado hoy no está en esa fase.

Finalmente, la extrema derecha. El partido Chega (Basta) ha conseguido la tercera posición en Portugal con el 7% de los votos, cinco puntos por debajo del 12% obtenido por su líder, André Ventura, en las elecciones presidenciales de hace un año. Su resultado no es espectacular, pero sí significativo y aparece realzado por el hundimiento de la ‘izquierda de la izquierda’. Hay un sector de la sociedad profundamente irritado que ve en la extrema derecha un buen tubo de escape. Una válvula más que una alternativa. El resultado de Chega no es una mala noticia para Vox.

Portugal ha hablado claro. Extrapolemos, sí, pero con cuidado.





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