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Prades, kilómetro cero del lúpulo

Sep 20, 2022 , , , ,



Durante los meses de verano, en los campos de lúpulo de Prades empieza una época intensa. Entre el 23 y el 24 de junio, esta planta dejó de crecer y empezó su floración y maduración hasta convertirse en los conos de lúpulo que los agricultores han recogido entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre. Se trata de una nueva tarea para los payeses de Prades, acostumbrados a los avellanos y las patatas hasta que en el 2017 Damm se alió con el Ayuntamiento de Prades y la cooperativa local para convertir esta población del Baix Camp en el epicentro del lúpulo de Catalunya.

Con un clima y un terreno muy parecido al de las grandes regiones productoras de lúpulo a nivel mundial, en el 2014 se empezó a estudiar la viabilidad de cultivar lúpulo mediterráneo y, después de tres años de trabajos y ensayos en los campos probando diez variedades diferentes, Damm consiguió cultivar con éxito la variedad Nugget. Y hace solo dos años se sumaron las variedades Wilamette y Centennial. En total, 9,5 hectáreas dedicadas al lúpulo de proximidad en las cuales, este año, se prevé recolectar 16.500 kilos entre las tres variedades.

En las 9,5 hectáreas dedicadas a este cultivo se llegan a recolectar 16.500 kilos de tres variedades

En Prades, sin embargo, no solo se cultiva y se recoge el lúpulo, sino que también se pela, se seca y se prepara para enviar a las instalaciones de Damm al Prat de Llobregat –a menos de 150 kilómetros– donde elaboran todas sus cervezas. “Cultivar el lúpulo en Prades nos permite tener un control total del proceso productivo y de la calidad, a la vez que reducimos el impacto ambiental”, remarca Kevin Tejedera, responsable del proyecto del lúpulo en Prades de Damm.

El proceso de plantación del lúpulo –planta trepadora que puede llegar a vivir más de veinte años– arranca en marzo con un periodo de crecimiento que se alarga unos tres meses, durante los cuales puede llegar hasta los siete metros de altura. Durante este crecimiento, los agricultores crean las estructuras para que el lúpulo se mantenga firme, controlan su crecimiento y velan para que este proceso delicado llegue a buen puerto con la floración, la maduración y la recolección. En total, el ciclo del cultivo del lúpulo se alarga entre cinco y seis meses.

El lúpulo de Prades se destina a varias cervezas de Damm, especialmente la Complot, una IPA mediterránea “hecha con el esfuerzo y el trabajo de los payeses del pueblo y con el fruto de su tierra”, concluye Kevin Tejedera.





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