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Río revuelto, por Fernando Trías de Bes

Feb 6, 2022 , , , , ,



En el 2021 se produjeron cerca de 3.000 operaciones de fusión o adquisición de empresas por parte de otras. Eso significa un crecimiento del 25% con respecto al 2020 y una subida del 16% en relación al 2019, antes de la pandemia.

¿Qué está sucediendo?

La crisis de la covid fue un batacazo temporal, muy agudo y acentuado, pero muy, muy breve. La castaña del 2020 pasará a la historia como la mayor bajada de PIB en menos tiempo y con una duración tremendamente breve. Para entendernos, fue una especie de apagón económico. Siempre he afirmado que, además, este apagón fue distinto según el barrio. En términos empresariales, según el sector de actividad. Hubo sectores que hicieron el agosto y otros que sufrieron mucho.

Acabada prácticamente la covid, estamos asistiendo a una recuperación económica extrañísima. Una inflación creciente, que debería ser temporal, pero que está durando demasiado. Unos costes de energía disparados en un entorno geopolítico que es cada día más incierto. Una crisis de componentes y costes de fletes que iba para tres meses y que se alargará hasta bien entrada la mitad del año. Una última ola de la variante ómicron que se antoja el principio del final, pero que, como toda traca final, habrá supuesto casi dos meses de nuevas restricciones sociales, las cuales tocan de pleno al barrio de la hostelería, la restauración y el turismo, tan importantes en nuestro país.

La oportunidad

Hay negocios a los que solo hace falta dar cobertura, porque son viables, tienen potencial; sencillamente necesitan aire

Total, que hay empresas que han transitado por estos dos años sin apenas síntomas y otras que todavía no han recuperado ni gusto ni olfato y a las que los efectos secundarios de la crisis les están durando demasiado. Son precisamente estos momentos en los que surgen las oportunidades de adquisición y fusión de empresas.

Cuando sobrevienen estas crisis, hay dos tipos de empresas. Las que están bien capitalizadas para resistir el temporal y las que llevan pocas provisiones a bordo, sea por las deudas o porque tienen pocos recursos propios y, además, contrataron a un exceso de tripulación. Ese tipo de empresas son auténticos caramelos, porque tienen clientes, tienen volumen, tienen capacidad, pero necesitan oxígeno financiero. De lo contrario, sucumben y cierran. Son negocios a los que solo hace falta dar cobertura, porque son viables, tienen potencial. Sencillamente, necesitan que alguien los sostenga temporalmente.

Han sido estos meses complicados para muchos negocios en determinados sectores. Pero, sobre todo, ha sido y está siendo un río revuelto donde los pescadores más listos van a hacer muy buenas operaciones mercantiles.





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