• Vie. Oct 7th, 2022
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Rusia añade presión a Ucrania al iniciar maniobras en Bielorrusia


La tensión en la frontera ucraniana aumentó ayer con el inicio de unas multitudinarias maniobras militares de Rusia y Bielorrusia. Ucrania, que se siente amenazada por el gran despliegue de tropas que el Kremlin mantiene desde hace meses, no se quedó en las protestas e inició sus propios ejercicios, en los que tiene previsto utilizar drones de combate vendidos por Turquía y misiles anticarro proporcionados por Estados Unidos y Gran Bretaña.

Las maniobras de los aliados Rusia y Bielorrusia se llevarán a cabo en territorio de esta última. Llevan por nombre “Determinación Aliada-2022” y durarán hasta el 20 de febrero. En ellas participan miles de efectivos militares, acompañados por tanques, aviones de combates y avanzados sistemas de defensa antimisiles S-400.

Rusia añade presión a Ucrania al iniciar maniobras en Bielorrusia
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LV_Así es el S-400, el sistema antimisiles que Rusia ha desplegado en Bielorusia


El Kremlin justifica las maniobras porque Moscú y Minsk hacen frente a “amenazas sin precedentes”

El movimiento de tropas se realizará cerca de la frontera con Ucrania, así como de Polonia y Lituania, miembros de la OTAN. Esta circunstancia ha contribuido a aumentar la preocupación. El Ministerio de Defensa ruso no ha dado a conocer el número de participantes, pero desde los países occidentales se calculan 30.000. Esos se añadirían a los más de 100.000 soldados desplegados desde el pasado otoño en las regiones rusas próximas a Ucrania.

Los países occidentales critican que estos ejercicios sean los mayores celebrados en esta zona desde la guerra fría. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, confirmó el gran volumen de músculo militar y lo justificó por “las amenazas sin precedentes a las que hacen frente Rusia y Bielorrusia”.

“La acumulación de fuerzas en la frontera es presión psicológica por parte de nuestros vecinos”, dijo el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. El ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, dijo a France Inter que era un “gesto muy violento”, y EE.UU. consideró que se trata de una forma de “aumentar” la tensión.

Como respuesta, Ucrania puso en escena sus propios ejercicios militares, que también durarán hasta el día 20 y llevan por nombre “Ventisca-2022”. Las fuerzas ucranianas probarán armamento proporcionado por sus aliados en campos de entrenamiento de todo el país, dijo el comandante de las Fuerzas Conjuntas del Ejército, el teniente general Serhiy Náyev.

También hay juegos de guerra rusos en el mar Negro, adonde Moscú envió desde el Mediterráneo seis barcos. Kíev denunció el bloqueo de zonas de los mares Negro y Azov.

Mientras tanto, Ucrania sigue recibiendo ayuda de sus aliados. El secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, dijo ayer por teléfono a Zelenski que le seguirá proporcionando apoyo “político y práctico”. Durante una visita a Kíev, la primera ministra de Lituania, Ingrida Simonyte, dijo que en pocos días Ucrania recibirá cohetes antiaéreos Stinger, de fabricación estadounidense. “Espero y sinceramente deseo que Ucrania no tenga que utilizarlos nunca”, dijo.

Rusia niega buscar la desestabilización de su vecino. Sostiene que todos sus movimientos son defensivos ante la presencia de la OTAN cerca de Rusia. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha exigido a EE.UU. y la OTAN garantías de seguridad, lo que incluye que Ucrania no sea admitida jamás como miembro, que la OTAN ponga fin a su expansión y que retire su equipamiento a donde estaba en 1997, un año en el todavía no habían ingresado los países del antiguo bloque soviético.

Los países occidentales han rechazado estas demandas, consideradas irreales. Y Rusia mantiene el pulso, negándose a enviar a los soldados a sus cuarteles. Las nuevas maniobras militares que comenzaron ayer añaden una nueva preocupación. Moscú asegura que cuando terminen las tropas rusas se retirarán de Bielorrusia el día 20. Los países occidentales se mantienen escépticos. “Será un test muy significativo: veremos si hay o no un proceso de desescalada”, dijo Le Drian.

Plantón de Lavrov a la ministra de Exteriores británica

El primer encuentro desde el 2018 de un alto funcionario británico a Rusia no salió ayer bien. La jefa de la diplomacia británica, Liz Truss, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, intercambiaron duras palabras en la rueda de prensa posterior a una reunión para tratar la crisis sobre Ucrania, que Lavrov calificó de “mal preparada” por parte de los británicos y de “diálogo entre sordos y mudos”. Al término de la rueda de prensa, el diplomático ruso abandonó la sala abruptamente, según periodistas presentes, dejando a su homóloga sola en el podio.





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