• Mié. Oct 5th, 2022
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Rusia reacciona con frialdad a la carta que le ha enviado la Casa Blanca


Moscú ha respondido con frialdad a la carta enviada ayer por el secretario de Estados Unidos, Antony Blinken, de la que se desconoce su contenido, pero que se muestra de forma taxativa contraria a la demanda de Rusia de prohibir a Ucrania la entrada en la OTAN.

La reacción más crítica fue la del titular de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, que consideró que no ve en el documento «ninguna reacción positiva al tema principal». Lavrov insistió en que la posición de Rusia sobre esta cuestión es absolutamente clara: la organización militar occidental no debe avanzar hacia el Este. Y en especial no debe permitir a Kiev ingresar en la OTAN. «Para nosotros sería inadmisible esta situación, no podemos aceptar el despliegue de armas de ataque contra Rusia».

Tropas rusas cerca de la frontera ucraniana.

Tropas rusas cerca de la frontera ucraniana.

Reuters

El escrito anunciado ayer por Blinken es, en este aspecto, claro. “Ucrania puede elegir a sus propios aliados”. La misma idea que transmitió minutos después el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, al indicar que ningún país puede decirle a la Alianza qué país puede o no entrar en el club. En igual coincidencia con el jefe de la diplomacia estadounidense, Stoltenberg aseguró que la OTAN “tiende la mano a Rusia” pero “se prepara para lo peor”.

Mas suave en la respuesta ha sido el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, que señaló que pese a que no compartía la posición de Estados Unidos, «abre un espacio para el diálogo». La declaración de Peskov ha marcado el tono del día, en el que abundan las opiniones de analistas que indican que Rusia puede haberse tomado un periodo de quince días en el que se intensificarán los contactos diplomáticos. Así se expresó, por ejemplo, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. El encuentro de hoy entre Vladimir Putin y el presidente francés, Emmanuel Macron, también apunta en esa dirección.

En Moscú se critica el tono de las intervenciones públicas de algunos países occidentales y del propio Stoltenberg. El anuncio de la retirada de familiares de diplomáticos de Kiev por parte de Washington, Londres y Canberra fue considerado por algunos mandatarios europeos como de un dramatismo excesivo.

Pese a las acusaciones de histeria, lo cierto es que Rusia no ha dejado de mover tropas y realizar simulacros. Lo ha hecho en el Mar Negro. Lo está haciendo en el Báltico (donde Suecia ha reforzado su presencia militar). Está haciendo ejercicios navales en el Mar de Irlanda. Y, importante, no deja de concentrar batallones en territorio de Bielorrusia, en unas maniobras conjuntas que pueden comportar un aumento de la tensión.





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