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Sánchez y Casado se cruzan reproches tras ocho meses de incomunicación



No hay sintonía entre el presidente del Gobierno y el líder del PP. Lo llevan demostrando desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa y Pablo Casado dirige el principal partido de la oposición. Pocos encuentros, el último en julio del 2020, y escasas conversaciones de teléfono, la última hace ocho meses, cuando Casado llamó a Sánchez para abordar la crisis en Ceuta, tras el asalto a la frontera por miles de inmigrantes marroquíes.

Desde entonces, silencio, hasta ayer, cuando Casado decidió levantar el teléfono y llamar a Sánchez para hablar de Ucrania, tras siete días esperando una llamada del presidente “como se ha hecho desde hace 40 años”. Según fuentes del PP, fue la “responsabilidad institucional” la que le llevó a contactar, máxime tras el encontronazo que registraron la víspera en el Congreso la portavoz de Exteriores de los populares, Valentina Martínez Ferro, y el ministro del ramo, José Manuel Albares.

Casado reiteró a Sánchez el apoyo del PP al despliegue de efectivos militares en el mar Negro, coincidiendo con la crisis entre Ucrania y Rusia, porque supone “cumplir con nuestras obligaciones con la OTAN”, algo que le agradeció el presidente del Gobierno. Pero hasta ahí llegó el acuerdo, ya que el líder del PP le pidió que comparezca en el Congreso, algo que Sánchez no cree necesario –los populares lo solicitaron ya en la tarde de ayer– y que le informe periódicamente de la situación. El jefe del Ejecutivo tampoco considera necesaria esta comunicación, puesto que cree que basta con que Albares informe a los portavoces parlamentarios, como ya hizo el pasado viernes. “Es importante que desde la política española se dé el mensaje de unidad que estamos dando”, se felicitó Sánchez después, pese a que la escalada de tensión con Rusia tampoco escapa al choque partidista, incluso en el seno del Ejecutivo de coalición. Casado también le reclamó, por ello, “unidad de acción dentro del Gobierno”.

El líder de la oposición toma la iniciativa y llama al jefe del Ejecutivo para hablar de Ucrania

La conversación, de unos 25 minutos, abordó más asuntos aparte de Ucrania. Sánchez y Casado hablaron de los fondos europeos y de la reforma laboral, donde no faltaron los reproches. El presidente del Gobierno recriminó al líder del PP que lance sombras sobre la gestión de los fondos, con los perjuicios que eso supone para España, a lo que Casado respondió con su mantra de que se constituya una agencia independiente que gestione el dinero europeo.

“Después de las respuestas que ha dado la Comisión Europea, es importante que cese y rectifique su posición, porque no es bueno para España que la imagen del principal partido de la oposición quede dañada ante las instituciones europeas, que es lo que está ocurriendo y es algo que se puede evitar”, advirtió después Sánchez.

El presidente también reclamó al líder del PP que se abstenga en la convalidación de la reforma laboral la próxima semana en el Congreso. “Si no quiere votar a favor, al menos que facilite la convalidación de este importante acuerdo para las empresas y los trabajadores”, demandó el líder socialista tras la conversación telefónica. Pero Casado no dio su brazo a torcer, y le respondió con la necesidad de mantener la flexibilidad de la reforma laboral que aprobó el gobierno del PP en el 2012, y con la creación de la denominada mochila austriaca.

Sánchez demanda sin éxito a Casado que se abstenga la próxima semana en la votación de la reforma laboral

En una comparecencia posterior en la Moncloa, Sánchez aprovechó para resaltar su gestión frente a la de su predecesor, Mariano Rajoy. “Este Gobierno está haciendo cosas que otros gobiernos no hicieron, y estamos demostrando que de las crisis se puede salir de distintas maneras: avanzando o retrocediendo en derechos sociales y laborales”, resaltó.

Aseguró así que el Ejecutivo cumple su deber, “a diferencia de lo que ocurrió en el pasado, en el 2012 y 2013, cuando se impusieron contrarreformas en el ámbito laboral y de las pensiones que tuvieron respuestas en forma de huelgas y manifestaciones masivas por parte de los trabajadores y los pensionistas”. “El deber del Gobierno es reconstruir los consensos que se rompieron en el ámbito laboral y de las pensiones”, afirmó Sánchez. Y pidió al Congreso la ratificación del acuerdo con los agentes sociales. “El Gobierno no contempla otro escenario que la convalidación de este importante acuerdo”, zanjó.





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