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Sayas y Adanero plantan batalla y ahondan en la crisis dentro de UPN


Los dos diputados díscolos de UPN no están dispuestos a abandonar el partido sin plantar batalla y, atendiendo a sus últimas declaraciones, ahondar en la crisis que vive la formación regionalista. Sergio Sayas y Carlos García Adanero han comparecido en la comisión de garantías y disciplina de UPN insistiendo en su negativa a devolver las actas de diputados y poniendo encima de la mesa graves acusaciones contra la dirección. “Aquí se está engañando a todo el mundo”, ha denunciado Adanero.

Después de que el consejo político de UPN aprobara el sábado, con un 80% de apoyos, expulsar del partido a sus dos diputados en Madrid en caso de que se nieguen a devolver las actas (pese a que serían sustituidos por diputadas de PP y C´s, tercera y cuarta en la lista de Navarra Suma), Sayas y Adanero han acudido este lunes a la sede de la formación en Pamplona para defenderse ante la comisión de garantías y disciplina.

Con un 80% de apoyo

El consejo político de UPN decidió expulsar a sus dos diputados en caso de que se nieguen a devolver las actas de diputados

Sergio Sayas ha acudido acompañado de uno de los abogados más conocidos de la capital navarra, una muestra de su voluntad de llegar hasta el final en la pugna contra Esparza, el presidente del partido que le derrotó en el congreso de hace dos años.

Allí, junto a la sede de la formación que aspiró a liderar, ha señalado que no han incumplido los estatutos de UPN ni «ninguna disciplina» de partido puesto que el comité ejecutivo «no había decidido» lo que el presidente, el vicepresidente y la secretaria general «dicen que había decidido».

El sábado, cuando se reunió el consejo político de UPN, este diputado sostuvo que había votado en contra de la reforma laboral en «libertad» y por «dignidad respecto al Partido Socialista», ya que «UPN no podía convertirse en el felpudo de Sánchez», y esta tarde ha aclarado que «el PSOE no quiso romper con Bildu» como pretendía UPN para apoyar la reforma laboral.

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Según su versión de «los hechos», la ejecutiva de UPN mandó a tres personas (presidente, vicepresidente y secretaria general) y puso dos condiciones para un acuerdo entre UPN y PSOE: que «sirviera para desgastar la relación del Partido Socialista con Bildu» y que ésto «fuera visible para los ciudadanos navarros».

«A nuestro parecer (estas condiciones) no se cumplían» si el acuerdo era evitar ese mismo día la reprobación del alcalde de Pamplona y vicepresidente de UPN, Enrique Maya, «un precio insuficiente», o «si el precio era dinero para el Ayuntamiento de Pamplona, el mercadeo que criticamos en otros», ha dicho.

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A partir de ahí, ha añadido que «el único precio posible era la ruptura de relaciones con Bildu, un precio que el Partido Socialista no estaba dispuesto a pagar y, por lo tanto, no teníamos ningún argumento que contar a los ciudadanos»

Este detalle es importante, ya que da una muestra de cuál será la línea de defensa de los diputados díscolos. La clave es la siguiente. Ninguna de las dos partes oculta que detrás de su voto de última hora a la reforma laboral está su voluntad de condicionar al PSN en Navarra a través de la dirección del partido en Madrid, más allá de contrapartidas concretas como el apoyo al alcalde de Pamplona frente a su reprobación el pasado jueves y de cara a garantizar su gobernabilidad (medidas que, por cierto, van en la misma línea de acercar al PSN a UPN).

El punto de discrepancia estaría en hasta donde llegaría y que consecuencias tendría el negociado de Esparza con el ala socialista del Gobierno. La dirección del partido tendrá que defender que con esta maniobra se abría un canal de interlocución con el Ejecutivo y con los socialistas en Madrid que en el futuro traería nuevos acuerdos (Esparza lo llegó a señalar) y, paulatinamente, permitiría abrir brecha en el Gobierno de María Chivite, formado por el PSN, la coalición vasquista Geroa Bai y Podemos, pero apoyado de manera externa por EH Bildu e Izquierda-Ezkerra.

Sayas y Adanero, por el contrario, sostienen que el compromiso al respecto era limitado y que lo atado con Bañuelos, que negoció en nombre del Gobierno, no iba a permitir resquebrajar el Gobierno alternativo a la derecha en Navarra, desde hace siete años en la oposición. Por tanto, defienden que no estaba justificado el voto a favor de la reforma, a pesar de que así lo decidiera la dirección del partido.

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El diputado de la formación regionalista Carlos García Adanero ofrece declaraciones a los medios de comunicación a su salida de la sede de UPN. 

Eduardo Sanz / EP

Carlos García Adanero, por su parte, ha comentado ante los periodistas que no han actuado «en contra de los principios y valores de UPN, al revés, yo creo que todo lo contrario», y ha añadido que tiene la «conciencia tranquila» y ve el procedimiento abierto «sin mucho recorrido». Curiosamente, ha asegurado no recordar cuando en 2008 fue él quien pidió al entonces diputado a Santiago Cervera que entregara su acta por votar en contra de los presupuestos del Gobierno del PSOE, a pesar de que la dirección de UPN había decidido lo contrario.

El diputado regionalista ha dicho desconocer qué tiempo puede tardar la resolución, y preguntado por un posible recurso por vía judicial, ha señalado que habrá que ir «paso a paso», pero sí ha confirmado que no entregará el acta de diputado porque si es «por votar diferente, la mitad del partido no estaría aquí» y «los estatus no se han incumplido para nada».

Adanero se ha mostrado además satisfecho porque «está muy bien que por lo menos haya gente que te escuche» y a partir de ahí «ya veremos lo que pasa», y ha comentado que se ha «podido explicar con tranquilidad, después de que haya quienes han planteado su expulsión desde un principio”.





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