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Tres montañas, por Antoni Gutiérrez-Rubí



En política, la montaña es un elemento de gran carga simbólica que puede usarse de manera metafórica en comunicación política para explicar una situación puntual, cambiante e incierta (montaña rusa) o poner de manifiesto la capacidad para lograr objetivos de gran magnitud (mover montañas). Pero también está asociada a identificar elementos patrios, ideológicos u objetivos políticos.

Durante la Revolución Francesa surgió el grupo político denominado la Montaña, ya que sus diputados se sentaban en los bancos más altos de la Asamblea, mientras que los grupos que se sentaban en la parte baja fueron conocidos como la Llanura o el Pantano. Eran jacobinos, liderados por Danton, Marat y Robespierre. De ahí la expresión “subidos a la montaña” para explicar su radicalismo.

En EE.UU., uno de los sitios más famosos del país es el monumento nacional Monte Rushmore, donde están tallados los rostros de Lincoln, Washington, Jefferson y Roosevelt. Solo 13 presidentes han sido honrados a lo largo de la historia poniendo su nombre a una cordillera. En el 2013, cuando el expresidente Ronald Reagan habría cumplido 102 años, un grupo de activistas impulsó una campaña (sin éxito) para pedir el cambio de nombre del monte Frenchman por Mount Reagan. Trump también fantaseó con esa posibilidad.

La orografía es la mayor metáfora motivacional para comunicar retos, objetivos e itinerarios

En Catalunya, nuestra admiración y exaltación patriótica y espiritual por Montserrat, el Canigó o el Tagamanent también son indicativas de la fascinación simbólica por las montañas. La iniciativa Cims per la llibertat es otra prueba de ello.

Y China utiliza el concepto tres montañas, con gran influencia del confucianismo y el taoísmo, para denominar así los tres grandes retos pendientes: la vivienda, la educación y la atención médica. El presidente Xi Jinping pone ahí el foco central de su estrategia sobre “prosperidad común”, como protector de las clases más bajas y garante de la estabilidad.

La geografía inspira a la política. No hay mayor metáfora motivacional que la orografía para comunicar objetivos, itinerarios y retos. Confucio dijo una vez: “El que escala el monte Tai puede ver el mundo en su totalidad”. Xi Jinping es ingeniero químico, pero ha redescubierto la naturaleza –y a Confucio– como inspiración política. Y sabe lo que quiere mirar: el mundo en su totalidad.





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