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Trucos de magia, por Màrius Carol

Feb 9, 2022 , , , ,



La política catalana ha tenido en las últimas horas un ataque de sensatez que merece destacarse. ERC, por boca de su portavoz, Marta Vilalta, ha negado que hubiera una propuesta de desobediencia colectiva para evitar que el diputado de la CUP Pau Juvillà tuviera que abandonar su escaño, tal como explicó la presidenta del Parlament. Laura Borràs, aseguró en RAC1 que le habría propuesto al presidente de la Generalitat una doble desobediencia: se trataba de que ella incumpliera la decisión de la Junta Electoral de retirar el escaño a Juvillà y él hiciera lo propio con la sentencia del TSJC que fijaba el 25% del castellano en las aulas. En ambos casos, se implicaba a los funcionarios, ya fueran los empleados del Parlament o los directores de los centros educativos, lo que hubiera tenido un alto coste para unos trabajadores que deben su lealtad a las instituciones y no a los partidos.

ERC ha pedido a sus socios del Govern que abandonen las “jugadas maestras”

ERC ha respondido públicamente que ha llegado el momento de que sus socios abandonen las “jugadas maestras”. Se acabó el tiempo de los trucos de prestidigitación, incluso los de magia Borràs. La política catalana parece, a menudo, vivir más en el metaverso que en el mundo real. Y esa tentación por las estrategias arriesgadas, que a menudo resultan un cúmulo de fantasías irrealizables, que podrían tener un alto coste personal y colectivo, es descorazonadora. Tampoco era nada nuevo en el catalanismo de antaño, como escribió en este mismo diario Gaziel en 1934, cuando se quejaba del abuso de la intimidación y de la bravata, “trucos corrientes de nuestros políticos, trucos manejados –hay que reconocerlo– con gran habilidad pero perfectamente inofensivos, irrealizables”.

Es posible que el primero en advertir de las jugadas maestras fuera Carles Puigdemont, la noche del 25 de octubre del 2017, cuando quiso convocar elecciones autonómicas antes que proclamar la independencia con el argumento que no pretendía ser presidente de Freedonia, la república del filme Sopa de Ganso de los Hermanos Marx. Al final, los partidarios de las jugadas maestras le convencieron de lo contrario. Que cuatro años después se rechacen las aventuras es un signo de que no se extravió toda la cordura.





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